Matar fantasmas. (Ó percibiendo señales).
Esta mañana he entrado a trabajar a las doce. Una hora antes de lo habitual. Y, no, no es que esté echando horas ni que tengamos tanto trabajo que estemos abrumados... sino que la pasada semana hubo problemas de conexión... y eso derivó en tener que irnos dos horas antes el jueves y tener que recuperarlas luego (esta empresa no perdona ni 10 minutos, vaya). El viernes recuperé una hora. Hoy, la otra: por eso he ido antes.
A los pocos minutos de llegar, mi "compi de pupitre" (esto es, el único chico de la campaña, que es casi estrictamente femenina) me ha preguntado algo así como que cómo me planteaba el día. A esas alturas, él, que también había ido a recuperar la hora, llevaría como cinco minutos más que yo... y ya compartíamos la sensación de llevar horas allí y el vértigo de "y nos quedan casi nueve horas por delante". Mi respuesta, además de otras inconsistencias, ha sido algo así como "Nada. Yo hoy vengo decidida a matar fantasmas".
Y es que ésa era mi determinación, tras este fin de semana raro, con dudas y sospechas, con la carta al aire que fue mi último post. Y con la recopilación personal de las... ¿señales? que llevo recibiendo y percibiendo desde hace días. Matar fantasmas. Quitarme de encima tanta sospecha, tanto ver lo que igual no es. ¿Cómo se matan los fantasmas? En primer lugar, con pragmatismo. Y con ironía. Incluso con cinismo...
No sé si lo he conseguido. El día ha sido larguísimo. He intentado hacer el índio todo lo que me ha sido posible, he estado jugando con la cámara de fotos, me he intentado desconectar sin por ello dejar de trabajar. He intentado darle un nuevo enfoque a todo. No sé. No voy a decir que mis sospechas se desvanezcan... porque a decir verdad en cuando se sale de allí y recupero mi auténtico yo... vuelven algunas cosas. Pero no le quiero dar vueltas. De veras que no.
Aunque..., también hoy he recibido una de esas señales. Si Lacocte no impidiera seguir poniendo canciones para ilustrar los post y yo pudiera seguir incluyendo una alusiva en cada uno de mis escritos... la del pasado viernes, sábado, habría sido más que probablemente "Para vivir", de Pablo Milanés. Mi versión favorita es en la que la descubrí, hace más de veinte años. Una canción que se me quedó grabada entonces y me vuelve de vez en cuando. Y volvió hace unos días...
"...Cuantas veces te dije que antes de hacerlo había que pensarlo muy bien. Que a este amor de nosotros le hacía falta carne y deseo también. Que no bastaba que me entendieras ni que murieras por mí. Que no bastaba que en mi fracaso yo me refugiara en tí. Y ahora ya ves lo que pasó, al fin nació este eterno cansancio que provoco ya en tí. Y aunque es penoso lo tienes que decir. Por mi parte esperaba que un día el tiempo se hiciera cargo del fin. Si así no hubiera sido, yo habría seguido jugando a hacerte feliz. Y aunque el llanto es amargo piensa en los años que tienes para vivir. Que mi dolor no es menos, y, lo peor, es que ya no puedo sentir. Y ahora tratar de conquistar con vano afán ese tiempo perdido que nos deja vencidos sin poder conocer eso que llaman, amor, para vivir. Para vivir..."
Pues eso. Mi versión favorita es la que grabaron Milanés y Amaya Uranga. En un disco que contiene otra de las canciones de mi vida (y a la que ya dediqué un post) y que escuché en uno de esos programas musicales, casi de arte y ensayo, que por entonces ponían en la segunda cadena de Tv.
Y ¿cual es la señal? Pues que, tras perseguirme esta canción desde hace días, desde que empecé a ver determinados fantasmas, determinadas reacciones que igual surgían como respuesta a mensajes erróneos que yo igual estaba lanzando, tras ponérmela como banda sonora desde el interior del pc mientras redactaba la carta-post de ayer (el video de The Beatles es un mensaje más de la carta, tenía que incluirlo)... pues que hoy entre los datos de clientes a quien llamar ha aparecido Amaya Uranga (no es la primera vez). No sé. Casualidad, sin duda...
Casualidad si creyera en ella. Pero no creo que exista. Como tampoco creo, del todo, en los fantasmas que, aun así, intentaré seguir matando. Si hace falta, con música. Ó con mascletás, que, total, en estas fechas...






idem dijo
Por cada una casualidad que se da, ocurren miles de desencuentros... No deberíamos darles tanta importancia.
Un beso.
16 Marzo 2010 | 03:34 PM