Siete días después.
Es complicado explicar cómo lo que era tan sencillo y tan cómodo termina por complicarse. Termino por complicarme y terminaré por complicarlo todo. Y por estropearlo, seguro.
Convertir en complicado lo que me era tan fácil de llevar, de vivir, al final ha sido demasiado fácil también. Tan fácil y tan sencillo... que no sé cómo ha pasado. No sé en qué momento... pero estoy teniendo claro que no tengo nada claro. Es lo único que sé: que ahora soy yo la que no tiene las cosas claras. No: no las cosas en sí. Mis cosas. Mis sentimientos.
Hace unos días, tenía tremendamente claro que no iba a pasar nada. Y tenía, también, claro que había hecho algo mal, que había dicho, ó callado, ó dejado entrever, ó... qué sé yo, pero algo había pasado. Y las confidencias habían surgido por algo. Y lo que yo estaba entendiendo como broma, como parte del juego..., no, estaba empezando a entender que igual no era eso. Y que, de pronto, igual me llevaba equivocando demasiado tiempo. Y que, si no ponía las cosas claras, tenía más que perder que que ganar. Porque yo sí tenía algunas cosas muy claras. Que no. Que no sería ni podía ser. Que mis sentimientos eran y serían otros. Que... Pero han pasado unos días. Y..., qué complicados somos. Y he recordado frases y, de pronto, he visto que igual querían decir otra cosa. Y... y me siento que no, que no he estado a la altura de las circunstancias.
No. No le añoro. No le echo de menos. No le voy a llamar. No voy a hacer nada diferente a lo que he hecho durante meses. Sólo amistad. Sólo amigos. Pero..., pero me he sorprendido pensando en él, yo, que tenía una cremallera en el corazón y que no, que no iba a abrirla para permitir que nadie llegase hasta el fondo. Y ahora resulta que no me importaría que él la abriera. Incluso, que la cambiase por botones si eso le es más cómodo. Y, de repente, le recuerdo y no entiendo nada.
Y, de pronto, me da miedo plantearme que igual esto termine siendo otra cicatriz. Que ya no haya más oportunidades. Que nunca haya un 'nosotros', porque he marcado las distancias, igual que marco mi territorio como un animal salvaje. Que al no haber un 'nosotros' ni siquiera haya un él y yo unidos por ningún nexo, por un pasado. Ni siquiera por una amistad.
Es absurdo. Lo sé. No hay nada ni yo quiero que lo haya: me lo repito.
Pero hace apenas siete días eso era una certeza: lo tenía tan claro...
Pero hace siete días no había recordado, de pronto, su mirada. No me había sorprendido acordándome de alguna frase, de alguna confidencia. Hace siete días tenía todo muy claro. Pero hace siete días no es hoy. Y en estos días..., no sé. No sé en qué justo momento algo se ha roto ó algo se ha despertado.
Porque, quizás, es que hace siete días no me había parado a ver algo tan obvio como que, además de amigo, genero neutro, es también un hombre. E, igual que no sé qué ha fallado, qué pude decir ó callar para que surgiera algo que percibí pero me hizo decidir que no, que no pasaría nada... tampoco sé en qué momento algo me ha hecho ver eso tan obvio: que, igual, me gusta más de lo que debiera.
Y no lo entiendo.
Y, quizá, lo que de veras me preocupa es no estar entendiendo, yo, con lo que soy..., cómo algo tan fácil de comprender se me hace tan complicado.










idem dijo
Podría estarme a circunloquios y palabras rimbombantes o poéticas. Pero creo que sólo procede decir: "la has caga'o". Así, sin "d". Y lo peor, es que lo sabes. O lo mejor. Así que aprovecha tu conciencia para meterte de ese charco tan embarrado en el que te has metido.
Un beso.
PD: "[...] al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver [...]"
19 Marzo 2010 | 04:09 PM