Fin de vacaciones.
Mañana se me terminan las vacaciones. Bueno, por la hora que ya es, la verdad es que se me terminan hoy, domingo.
¿Si las he aprovechado? Pues no, la verdad. Ó al menos esa sensación me queda. No las he aprovechado porque no las esperaba. Porque me llegaron por teléfono, sin contar con ellas, por sorpresa, sin poder hacer planes previos y, casi, contando con que de un rato para otro me podían volver a llamar para decir que me reincorporase. No, no ha sido así. Era vacaciones para toda la semana... y es lo que ha sido.
Así que tengo la casa tan patas arriba como hace diez días, ropa por planchar/guardar, armarios por actualizar, fotos por archivar..., y un largo etc. Salvo dedicar algo más de tiempo al blog (los blog's, vale) y alguna cosilla más en internet..., no he hecho nada de provecho. Nada de nada.
Ni enviar, siquiera, currículums. Cosa que debería, y lo sé. Cosa que si me hubieran planteado hace un mes la hipótesis de estar casi dos semanas sin trabajar..., vamos, que habría sido la primera opción. Currículums y, posiblemente, entrevistas de trabajo. Pues no: no he hecho nada...
No sé. En realidad, cada día que pasa tengo más claro que avanzo a pasos agigantados hacia el caos más absoluto. Y que me estoy dejando llevar. Por la desidia, quizá. Yo, que desde antes de tener una edad digamos que 'lógica' para tomar decisiones, moverme, actuar... me ví obligada a hacerlo y me convertí en, casi, un ejemplo a..., iba a decir 'seguir', pero no: era un ejemplo a poner como eso, como ejemplo. Y ahora me encuentro así: al borde de la quiebra económica más absoluta, con un trabajo que no es precario sino peor, con una situación sentimental sobre la que correr un tupido velo... y, lo peor, sin ganas de actuar.
El lunes, salvo que me llamen a primera hora para decirme lo contrario, me reincorporo al trabajo. Nos reincorporamos, hablo en plural porque, al parecer, estamos los 10 de vacaciones. Para trabajar dos días y volver a vacacionar..., en este caso, semanasanta extendida. Absurdo. No sé si más absurdo haber tenido esta semana (diez días en realidad) de inesperadas vacaciones ó volver para dos días, ó, en plan casi delirante, el no ir a trabajar ni el miércoles santo ni el lunes de pascua... teniendo que recuperar luego esas dieciseis horas. ¿Recuperar... cuando no hay trabajo????
Ya digo: una situación absurda.
Voy mentalizándome de que, probablemente, a este trabajo mío le queden dos días contados. Soy la primera candidata a salir en caso de reducción de personal (bueno, se supone que antes saldría el único chico de la campaña, que llegó en octubre. Pero sólo 'se supone': sé que si la empresa tuviese que elegir entre los dos, se lo quedarían a él. Entre otras cosas, porque entiendo que necesiten una voz masculina: los clientes deben estar hartos de que siempre les llame una chica con el mismo nombre. Aparte, que lleva años en la empresa, aunque en otras campañas. Que tiene más experiencia y más tablas en esto que yo. Y una voz estupenda, cosa más que valorable cuando se trabaja en esto. Y que, vaya, que no se merecería que le despidieran por una simple cuestión de haber llegado el último). Así que en el peor de los casos, estaré buscando trabajo en unos días. Sólo espero haber conseguido tener cotizado lo suficiente para que me quede ese 'colchón' del subsidio de desempleo los días que no consiga encontrar otro trabajo...
El lunes vuelvo a trabajar. Y..., no sé, me siento rara. Me siento rara por sentirme rara. Yo, que soy adicta al trabajo desde hace años..., y la idea de volver a trabajar dentro de apenas unas horas, en algo simple y fácil (pesado y monótono, eso sí, pero que no entraña la menor dificultad. Al menos, eso me ha parecido siempre, por compraración a lo que ha sido mi vida profesional), pues que me inquieta. Es..., es como ese primer día de vuelta al cole, en que, vale, se tienen ganas de recuperar la rutina tras un verano demasiado largo y aburrido, que apetece volver a ver a algún compañero, intercambiar pareceres, dejarse llevar por la cotidianidad.., pero que en el fondo no apetece nada, pero que nada, volverse a enfrentar con la realidad de un curso que se nos antoja eterno.
Pues más ó menos así me siento. Que, vale, necesito trabajar y esto es lo que hay, y en los ultimísimos tiempos el ambiente era algo más agradable, y ahora con el cambio horario iré saliendo casi, casi, de día, y... Pero no puedo evitar sentirme inquieta...
No sé. Supongo que las adictas al trabajo tenemos como problema congénito la incapacidad para aprovechar en condiciones las vacaciones, y que en este caso, que tengo un trabajo que no me produce la menor adicción, debería haberlas aprovechado mejor. Pero es que es tan difícil cambiar algunos hábitos...





gritosdesesperados dijo
pues yo hasta Junio nada de vacaciones...eso si, ya las tengo planeadas...y me van a cundir muy mucho!!! jajjaa
Es una pena que no hayas disfrutado de éstos dias...aunque estás a tiempo...ahora con el buen tiempo, seguro te apetecen hacer más cosas...
y la casa...tranquila, ya lo irás haciendo...total, nadie te lo vá a hacer...
besos guapa
29 Marzo 2010 | 10:02 AM