Último viernes en el purgatorio.
Sigue la cuenta atrás. Hoy ha sido mi último viernes. Nuestro último viernes (puesto que seguimos yendo, exclusivamente, los cinco que hemos sido oficialmente despedidos. Sólo nosotros cinco. Es curioso).
El ambiente..., bueno, podría decir que la frase, con toda la mala leche, ó ironía, ó lo que se quiera interpretar es el "uy... no voy a hacer tal cosa, no vaya a ser que me despidan... ay, no, !!!!si ya me han despedido!!!". Esto es aplicable a todo lo que hacemos (ó hago, ó hacen, que la que más la repite soy yo): llegar tarde, salir 'a fumar' más veces de las debidas, tardar más tiempo en subir, pasarse más segundos desconectados del teléfono, levantarnos, sentarnos, ir al baño, no vender..., lo que sea. Todo es un "a ver si..., ay no, que ya...".
Aparte de esto..., pues que cada cual va descubriendo sus cartas. Y que lo que hace unos días era 'qué felices somos, cuanto nos queremos, si estamos todos juntos en esto, si nos van a llamar a todos, si cualquier cosa que haga es para luchar porque nos recontraten a los cinco, si...", poco a poco va trastocándose en un juego de individualidades. Entre otras cosas, porque en un primer momento me quedó claro que no todo el mundo se había dado cuenta de que lo que acababan de hacer era despedirnos, sin más ni más (por las reacciones, es como si nos mandaran de vacaciones una semanita... y, luego, a volver y todo igual, sólo que con más trabajo). Con los días, fue volviendo la cordura... y el miedo. Y con ello, los comentarios malintencionados, el malmeter por malmeter, el victimismo, y todo lo que, en realidad, nunca dejó de ser el ambiente reinante en este extraño grupo de trabajo.
Por mi parte..., pues que sigo asimilando la situación. Por descontado, sin derrumbarme. Nunca en público. Estoy aplicando la ironía, el sarcasmo, el 'como esto ya no tiene remedio, al menos intentemos pasárnolo bien'... y eso se está traduciendo en aumentar mi capacidad para hacer el payaso. Encima, como no lo hago sola..., pues raro es el día en que no acabo, al menos un par de veces, teniendo que desconectar el cable del teléfono y llorando de risa. Ante la incomprensión de quienes hace un par de días veían esto como, eso, unas vacaciones, repetían que qué bien, no veían nada malo... y hoy, ya asimilando que esto se acabó y que estamos en la calle... no parece que entiendan porqué me dan esos ataques de risa y cómo tengo ganas de hacer el indio con la que está cayendo... Claramente, no entienden que algunas nos autoprotegemos con algunas máscaras que, igual, no pasan por el intentar dar pena.
Lo único que tengo claro en todo esto (además de la evidencia de estar a falta de 3 días para abandonar para siempre la empresa) es que en mi grupo hay una sola persona que de veras me importa, con la que no puedo ser objetiva (ó al menos, no del todo) y a quien sí que voy a extrañar cuando todo esto termine (que es ya mismo). Y, en días como hoy, en que el 'juego sucio' ha ido aumentando... pues, no sé... A estas horas de la noche, pasado por fin el último viernes de purgatorio, casi, casi, me arrepiento de haberle contado cosas que durante el día se habían dicho de él a sus espaldas. No, no me arrepiento por el hecho de habérselas hecho saber... sino porque sé que quizás saberlas le ha hecho daño. Y se las he contado precisamente porque a mí sí me ha hecho daño oirlas...No sé, es todo muy extraño. Esta empresa es extraña, este grupo de trabajo es extraño. Y él para este extraño grupo siempre fue eso, una especie de elemento extraño... Y para mí, enseguida, resultó ser lo más normal que me había encontrado en mucho tiempo. Lo más normal y más sensato, con diferencia. Supongo que porque no ser normal también conlleva estas cosas. Y normal, si la normalidad es lo que estoy viendo... pues no, no lo soy. Ni ganas.
Él suele decir que esta empresa sí que es un Gran Hermano. Pero de verdad. Y los acontecimientos de estos últimos días son exactamente eso: estrategias solapadas, cada cual la suya, para evitar la expulsión. Y con algunos detalles, voy viendo que para algunas 'vale todo'.
Para mí, no. Creo que para él tampoco. Yo no pienso mover un dedo para conseguir sumar puntos y que me llamen, no por el método de echar mierda sobre los demás. En cambio, sí sé que si estuviera en mi mano poder hacer algo, lo que sea, para que él si se quedase (aun a costa de que eso significase que no estuviera yo, y sólo estando segura de que eso es lo que quiere ó lo que de veras es la mejor opción para él) lo haría. Igual me estoy equivocando, otra vez más. Pero, tras tantos meses teniendo clara mi postura totalmente objetiva y totalmente 'al margen' de grupitos y guerritas, y aunque sigo teniendo claro que no me posiciono en ningún grupo... sí hay una persona a quien diferencio de todo esto. De toda la miseria de comportamiento que estoy viendo. Por primera vez, tengo claro que no puedo ser totalmente objetiva. Mejor dicho: que precisamente por serlo, tengo claro qué partido es el mío.
Igual me estoy equivocando. Porque no escarmiento. No lo sé.
Hoy ha sido el último viernes, y creo que va a ser el último y para siempre.
Ahora... sólo me queda esperar. Esperar a que estos tres días pasen pronto, esperar a reaccionar del todo, a seguir observando como las hienas y las arpías se atacan entre ellas: cada vez menos rebaño, cada vez más lobo acechando tras la sonrisa solidaria. Esperar, no me queda otra. Sin hacer nada para intentar salvarme, nada a costa de dañar a nadie: que se maten entre ellas. Pero, también, teniendo claro que sí hay quien me importa. Tal vez, insisto, me estoy equivocando. Y entonces quien salga de veras herida sea yo. Y no estoy hablando de conservar ó no un puesto de trabajo que, en definitiva, tampoco es 'el de mi vida'. La herida sería de otro tipo. Y dolería mucho más. Pero voy a correr el riesgo.
E..., intentando ser frívola, un poquito... esperar y desear también que esta noche recupere el ambiente de uno de los (varios) sueños de la noche pasada. Uno de ésos que dejan en la piel el recuerdo de otra piel, la sensación de una caricia y la certeza, aunque luego se sepa soñada, de no haber estado sola... No, no ha sido un sueño erótico: ha sido otra cosa. Otra sensación. Sé que no podrá ser y que, seguro, con lo que al final sueño es con este puñetero trabajo (que también he soñado con eso). Pero, por desear, que no quede...







Cata dijo
Lo siento, amiga... Tal como están las cosas solo queda cumplir con orgullo hasta el final, dar carpetazo, y a otra cosa... que sea lo que sea que encuentres, por el ambiente que has soportado, adivino que no será mucho peor.
Un besito y un montón de ánimos.
10 Abril 2010 | 08:18 AM