Último día en el purgatorio.
Tal cual.
Éste es, en realidad, un post-continuación. Del último. Del que redacté anoche a las mil horas (cuando debería haberme acostado a poco más de las doce para, al menos, haber dormido siete horitas. Que llevo unos días...). Éste es un post breve, casi una idea.
Mañana será mi último día de trabajo. Curiosamente, un año justo después del primer día que entré en ese edificio. Hace un año asistí porque me citaron para hacer el 'obligatorio curso de atención telefónica' que deben recibir todos los futuros empleados (al margen de que se les fuese ó no a contratar luego, por cierto). Un año, justito.
Para quien me lee con cierta asiduidad ó, mejor dicho, desde hace tiempo... qué le voy a contar ahora sobre mi obsesión con lo de las fechas y lo de cerrar círculos. Pues eso. Para quienes se puedan acercar aquí 'de nuevas', pues nada: una tontería más. Una casualidad esto de que sea un año justo. Casualidad para quien no cree en las casualidades.
Es el último día. Al menos, de esta etapa. Como ya comenté, se supone que esto no es un despido claramente... sino una especie de 'pausa': nos despiden a la mitad de la plantilla con el compromiso de recolocación, mejor dicho, de recontratación... en cuanto las cosas se normalicen y llegue más trabajo. No me voy a alargar contando nuevamente lo que ya cuento en el post anterior. Pueden ó no llamarnos. No nos llamarán a todos (somos cinco), creo que tampoco llamarán a quienes de veras son los más válidos. Tampoco sé cuando llamarán, si es que llaman. No tan rápido y tan pronto como algunas se piensan. En fin..., es algo que tampoco me va a quitar el sueño. No esta noche. No a estas alturas.
Si volviera... que no lo creo, seguiría teniendo vigencia el título de este post. El catorce de abril de 2010 sería, en cualquier caso, el último día en el purgatorio. Y es porque, vale, volvería a la misma empresa... pero ya no seria purgatorio. Pasaría a ser otra cosa. No sé si cielo ó infierno. Y tampoco sé si lo mismo para todos lo que regresáramos... E igual alguna se iba a estar preguntando en qué momento se equivocó ó que salió mal... para que su peleadísimo regreso, de pronto, se empezase a convertir en pesadilla... Nada. Neuras mías.
Hoy el ambiente ya no estaba ni enrarecido: era azufre puro. De ahí que piense que es probable que el próximo paso fuese al infierno, por cierto. Que las daguitas vuelen en este adorable grupo laboral es algo como parte del paisaje... pero es que hoy tiraban a dar. Directamente. Que en un trabajo como éste, con un sueldo de supervivencia, con cero aliciente de aprender ó prosperar... haya quienes estén dispuestas a todo para conservarlo... y que todo sea eso, todo... No sé: se me escapa.
Me temo que el asunto pueda empeorar. Que mañana, aún, tenemos once horas.
Menos mal, y esto me resulta casi curioso, que con tanto odio, tanto malmeter, tan poco trabajo, un ambiente tan raro... no sé bien porqué, las jornadas de once horas no me están resultando todo lo insoportables que cabría esperar. Igual también es que me voy acostumbrando. Eso, ó que, en realidad, mi pasado tuvo tantos momentos de tensión y culebrón... que, casi, me empiezo a encontrar en mi salsa.
Mañana, me temo, estaré hecha migas. Y en unos días me vendrá, de golpe, todo lo que ha pasado estos últimos días. Este último mes.
Mañana, además, me gustaría sacar ánimos y fuerzas para redactar un post en concreto, para una persona en concreto. Uno de esos post dedicados míos (que son pocos y raros, pero quizá lo más sincero que llego a publicar). Me gustaría tener ganas, fuerzas y ánimos. No estoy totalmente segura. Y es que, aunque este trabajo ya digo que no me aporta ni ingresos suficientes (por no aportarme), que tampoco me aporta nada digamos intelectual, que está a tres horas de distancia de mi casa, que no tiene nada que ver conmigo ni con mi sector natural..., la verdad es que no es plato de buen gusto quedarse en paro, otra vez, y con la que está cayendo.
Y, encima, que..., que realmente sé que pierdo algo que no esperaba tener y que sé que no volveré a tener nunca. Y es sobre eso sobre lo que, de veras, me gustaría poder escribir.
Último día. Últimas once horas en el purgatorio.





diegodelmar dijo
querida Bruxana, creo que eres de Madrid. Verás no conozco exactamente tu formación pero conozco una empresa que se dedica a proporcionar profesores particulares a chicos de todas las edades y se trabaja en negro, lo cual es positivo porque podrías cobrar tb el paro.
La empresa es talenta.com
echale un ojo!!
bss
15 Abril 2010 | 11:13 AM