Rutinas.
Tal día como anteayer, hace un año, cayó una tormenta de ésas memorables. Y salió, al tiempo que llovía a mares, uno de esos arcoiris dobles que tan pocas ocasiones se tienen de ver en la vida...
Publiqué un post al respecto (no sé si ese mismo día ó al siguiente). Con una de las fotos. Quizá ésta misma.
Tal día como ayer, hace un año, encontré el trabajo que dejé hace siete días. Realmente, empezaba a trabajar al día siguiente: el veinte de abril fue el día en que me 'seleccionaron'. Como lo he contado varias veces no me alargaré con ello: entré para diez días, el asunto se fue prorrogando y prolongando... y hasta casi un año que llegué.
Mi vida está llena de círculos, de éso que algunos se empeñan en llamar 'casualidades' y que yo tengo claro que se ajusta a una lógica que no somos capaces de comprender. Una suerte de matemática astral... ó algo así. Y como soy de Letras Puras..., pues eso, que no seré yo la que se empeñe en cuadrar las cosas. El círculo se cerró el día catorce de abril porque fue justo el mismo día, un año antes, la primera vez que pisé ese edificio. La primera y la última, con un año en medio. Ese catorce de abril también llovía, por cierto. Los dos catorces de abril llovió y me mojé. A propósito.
El arcoiris doble, como digo, es una rareza. Dicen que los arcoiris traen suerte. Que hay que pedirles un deseo. Al ser doble... igual era cosa de haber pedido dos. Imagino que mi deseo aquel 19 de abril fue, precisamente, encontrar trabajo... ó que lo que me deparase la entrevista que tenía al día siguiente, y que ya se me había dado a entender que era para incorporarme al puesto, me fuese medianamente duradero hasta encontrar algo mejor. Y, sí: ha sido lo suficientemente duradero hasta tener cotizado el mínimo imprescidible para que me queden cuatro meses de subsidio de desempleo...
No me voy a quejar: el deseo se cumplió.
Pero, como tantas veces he repetido a lo largo de mi vida: hay que tener cuidado con lo que se desea... no vaya a ser que los dioses te castiguen concediéndotelo. Y, quizá por eso, esta experiencia laboral ha sido tan extraña. Y a veces, sobre todo los últimos días, los últimos dos meses, también he pensado que como tantas veces repetí lo harta que estaba de este trabajo... me han castigado cumpliéndome el deseo de perderlo de vista. Al final, en el pecado siempre va la penitencia.
Sí: el título del post es 'rutinas'. Y es eso lo que me tengo que inventar, mientras paso la 'resaca' de todo lo acontecido este último mes. Unas nuevas rutinas. Mientras empiezo a responder de forma compulsiva ofertas de empleo (precario, muy precario), actualizo mi CV en los portales cibernéticos de empleo, me repito que tengo que hacer nuevamente un mailing de CV's a empresas de mi sector (las pocas que queden), que me tengo que pintar-peinar-vestir adecuadamente para auto-fotografiarme y conseguir una foto medianamente pasable para los CV's... Rutinas. Inventarme unas rutinas nuevas, pero no acostumbrarme demasiado a ellas..., porque tengo que conseguir abandonarlas cuanto antes y hacerme con otras...
Me tengo que reinventar una vez más. Y, francamente, no tengo ganas. Estoy aún muy cansada: este último mes ha sido muy complicado... y me ha pillado baja de defensas. Ó con las defensas bajadas, para ser más precisa.
Conectaré el piloto automático. Y esperaré a ver si llueve otra vez en una de estas tardes soleadas... y veo otro arcoiris. Esta vez me conformaré con uno sencillo. Aunque quizá le pida dos deseos... que igual la otra vez me quedé corta...







cata dijo
Nada de esperar a ver otro Arco Iris...
Bruxana. Te pones guapa... Si quieres, te haces un cambio de look para animarte un poco, y te lanzas a la calle con una sonrisa renovada a buscar tu futuro trabajo... Aprovecha el buen tiempo y no te quedes en casa dándole al coco, guapa.
En cualquier esquina encontrarás un cartelito sorpresa que dice que necesitan a alguien, verás como una actitud positiva atrae la suerte más que un arco iris doble.
Ánimo! Besitos
21 Abril 2010 | 07:50 AM