Amor, brillante y cristalino amor...
Ha sido amor a primera vista. Lo admito. Y eso que yo era de las que no creía en esas cosas, de las que argumentaba que, vale, claro que existe eso del flechazo..., pero que es algo que se descubre luego, una vez la relación va avanzando. Que hubo ese momento de mirarse y saber que había 'algo más'..., pero que no es posible el amor así, sin más ni más.
Pues no: amor a primera vista.
La verdad... La verdad es que yo sabía que existía y llevaba tiempo dándole vueltas a ver cómo sacaba tiempo para ir a ver si lo conocía. Lo que pasa es que con mis horarios de trabajo, los pocos ratos de ocio que ya solían tener destino, la distancia..., también eso, la pereza que cuando se tiene poco tiempo libre produce la distancia, pues... Lo había ido dejando.
Por descontado, había visto fotos. Alguna, tampoco demasiadas. Y que hace como un año..., sí, lo reconozco: ya aparece en un par de fotos mías. Pero de lejos. Y..., no sé, tampoco me pareció tan atractivo... Casi me atraían más sus primos (ó amigos: que la relación entre ellos no me queda muy clara. Y, en este momento, casi que me da igual). Me habían hablado de él, eso sí. Y también por eso tenía ganas de conocerlo en persona y ver si era cierto lo que había escuchado.
Lo supera. Con mucho.
Podría pasarme horas haciéndole fotos. Como todo el mundo sabe (y si no lo sabe alguien, lo cuento ahora), una de las cosas que más me gusta es hacer fotos. Sobre todo, a cosas potencialmente bonitas (las flores, el cielo de Madrid) y retratos a las personas a quienes quiero. La gente a quien quiero sale guapa en mis fotos (incluso cuando aparentemente no lo es). Bueno..., pues en este caso, ya digo, podría pasar horas y horas. Fotografiándolo de frente, de perfil, de espaldas. Con luz artificial, a pleno sol: da igual. Sé que siempre saldría bien. Que siempre captaría un nuevo matiz, un nuevo reflejo, algo que aparentemente unos minutos antes no había visto. Porque los seres fotogénicos son así: lo que se vé en imagen es más de lo que se ha visto al apretar el disparador de la cámara...
Una de las cosas que me llamaban la atención, ó, casi para ser más exactos, me hacía gracia... es lo cerca que habíamos nacido los dos. Apenas a unos metros de distancia.
Y eso que sus padres son estadounidense y chino, respectivamente. ¿Por qué él ha nacido en Madrid? Pues como claro ejemplo de lo cosmopolita que se ha vuelto esta ciudad en pocos años... A lo que iba: que con lo grande que es Madrid, con lo lejos que me he criado del sitio donde nací, con las contadísimas veces que he vuelto por allí (contadas-contadas: no creo que llegue a la docena), saber que él también había nacido por allí, tan cerca... Bueno, también me servía como excusa para intentar conocerlo, claro.
El sábado me decidí. Y ya digo: supera las expectativas.
Es... Está lleno de curvas y, al tiempo, de ángulos. Digamos que reune lo mejor del aspecto que se puede considerar femenino y, al tiempo, es muy masculino. Es... perfecto. Como una fórmula matemática. Es alto (mucho), brillante, fuerte..., y, sobre todo, muy original. No se parece a nada. Bueno, aparentemente sí: hay otros..., pero es precisamente al verlo de cerca, cuando se vé que no tiene nada que ver. Que es único. No sé si irrepetible..., pero, de momento, único.
Eso sí: sé que nuestro amor es imposible. Por eso digo que ha sido un flechazo, y hablo en singular. Hablo de mí. Porque él..., en fin, no creo que me llegue a conocer nunca. Ó... ó igual sí... De momento, y gracias a mi provisional y nuevo puesto de trabajo, podré verlo casi a diario... Y con eso me tendré que conformar, claro, que no hay más.
¿Qué cómo se llama? ¿Qué quién es?
Pues aquí está:

Es el edicifio 'Torre Espacio', de Madrid.
La calidad de las imágenes que publico es nefasta (no es culpa mía, sino de que Lacocte cada vez admite imágenes 'menos grandes') Publico en el apartado 'fotos' las mismas, pero sin tener que reducirlas.

Es un prodigio de la arquitectura y la ingeniería. Cerca de 250 mts. de altura, fachada de cristal que refleja la luz, formas sinuosas, efecto óptico que le hace ser curvilíneo ó recto dependiendo de desde dónde se mire... Ya digo: amor a primera vista... Podría pasar horas mirándolo, buscando nuevas fotos que sacarle. A él y sus tres compañeros, las otras Tres Torres de la Castellana.

Y para quien hubiese deducido que estaba hablando de otra cosa..., pues no. Que en materia de hombres me siguen gustando del mismo tipo... en fin... Y alguien tan alto me iba a producir tortícolis... Aparte, qué frío debe ser besar a alguien de cristal... ó cómo debe quemar, cuando le da el sol durante horas...







tess dijo
Es infiel, reparte sus encantos entre otras, al menos entre otra, a mi también me enamora, jeje
He visto las fotos en tu espacio y son estupendas.
Tenemos sitios preciosos en Madrid, antiguos, modernos, de todo... y es que ya se sabe, de Madrid al cielo y en esta ocasión todavía está mejor dicho.
BesoTess de altura
4 Mayo 2010 | 12:21 AM