Doce de mayo.
En la radio, de repente, sonaba algo de Cat Stevens.
Yo estaba en su despacho. A decir verdad, no sé a qué habría ido, ni, realmente, podría precisar la fecha. Año 92', seguramente. Y, seguramente también, estaríamos solos. Entre nosotros, su mesa de nogal. Tras él, la luz de la calle. Le ví sonreir al tiempo que se percató de la canción. Sonreían también sus ojos, de ese modo que ya me hacía saber que iba a contarme algo...
- La otra noche me acordé de tí. En la cama.
- ¿Y eso?- creo que al mismo tiempo me eché a reir.
- Estaba... estábamos viendo una película en la tele. Sobre una pareja un tanto peculiar..., de un chaval muy joven y una señora que podría ser su abuela. Los dos están obsesionados con la muerte y quedan para ir juntos de funeral...
- ¿Y te acordaste de mí por eso?
- Claro. Como los únicos chistes que te hacen gracia son los de entierros...!!!!!
En realidad, tenía razón. No es que me hicieran gracia los chistes de entierros... es que, por mucho que se lo propusiera, era incapaz de hacerme reir con un chiste. No por su posible falta de gracia (que la tenía), sino por mi buena memoria: ya me los habían contado todos y faltaba el elemento 'sorpresa'. En cambio, el haber trabajado intentando hacer seguros de entierro por las casas... me dejó un poso un tanto macabro... y alguna anécdota muy divertida. Y él lo supo el día en que nos conocimos. No en vano nuestro primer encuentro fue en una entrevista de trabajo..., él, también, al otro lado de una mesa.
- Ó sea, que ves una película de funerales y te acuerdas de mí. Qué macabro, ¿no?
- No. Si la película no es dramática... es una historia de amor. Pero ahí estaba yo, riéndome en la cama... y "P" a mi lado, sin entender nada... Porque a ver cómo le iba a explicar que me reía porque me estaba acordando de tí... a esas horas y viendo una peli de muertos...
- Y en la cama.
- Eso.
Pues sí... me lo podía imaginar. A ver cómo le cuentas a tu mujer, celosísima, la misma que gustosamente me habria hecho cachitos con un bisturí... que te estás riendo porque te acuerdas de alguien que ella creyó tu amante. Y que te estás acordando viendo una peli de amor... en la cama.
La película era, es, 'Harold y Maud'. La banda sonora de la misma es de Cat Stevens.
Él, mi amigo, ex-jefe y quien sabe de qué otras manera podría definirle, Pedro.
No recuerdo, ya digo, la fecha exacta de esta escena. Pero sí que hacía tiempo que ya no trabajábamos juntos, que hacía tiempo que los malos momentos posteriores pasaron, que era habitual que estuviéramos juntos. Que mantuviéramos conversaciones con doble sentido e intención cuando había amigos delante, que las que manteníamos cuando estábamos solos fueran de otro tipo. No recuerdo la fecha, pero sí su mirada y su forma de contarme aquello. Y, creo, que esa escena es la mejor definición de qué y cómo era nuestra relación...
Este post debía haber sido redactado y publicado hace un año. Entonces, otros acontecimientos me hicieron cambiar el propósito. Bueno: más vale tarde que nunca. Al fin y al cabo, todos los doce de mayo son y serán el cumpleaños de Pedro...








cata dijo
Sin duda, una fecha para recordar, je je... Un besito, amiga.
12 Mayo 2010 | 01:47 PM