Inútiles planes para olvidar.
Y, al final, es absurdo intentar resistir. Resistirse. Y lo sabemos.
Pensar cambiar de barrio, de ciudad, de país. Cambiar la ruta diaria a recorrer para no encontrarse con él, sabiendo que en el fondo buscaremos excusas para equivocarnos y regresar al camino donde igual lo veamos. Cambiar de aspecto para no ser reconocidos, ó para sorprender y gustar... aunque esto no vayamos a admitirlo jamás. Decidir no coger el teléfono. No llamar. No enviarle mensajes, tampoco en fechas señaladas. Cambiar de amigos, si estos son comunes, ó si estos van a insistir cada día en querer saber qué pasó. Cambiar de rutinas, inventarse otras.
Huir. Huir de una misma.
Decidir no volver a nombrarle. Intentar no pensar en él. Olvidar dónde están sus fotos, jurar que en breve las destruiremos, borraremos los archivos digitales. No dejar un sólo rastro al que poder volver para intentar consolarse de su ausencia. Decidir que si alguien nos pregunta por él fingiremos unos segundos no saber bien por quién nos están preguntando. Devolver las miradas a otros que nos miren, buscando quizá olvidar sus ojos. Proponerse nuevos proyectos. Proponerse no intentar averiguar cuales son los suyos.
Fabricarse una vida lejos de él. Ajena a él. Fabricarse la vida que nunca tendremos a su lado, la que no va a querer nunca tener con una.
Borrarle de las cuentas de correo, de los lugares comunes. Querer también olvidar su teléfono, su dirección de email. Su fecha de nacimiento. El recuerdo de su voz. Borrarle, porque no podremos tenerle.
Es absurdo. Es un esfuerzo absurdo, y lo sabemos. Pero seguimos intentándolo.
Admitir que hemos perdido la partida, porque la jugábamos solas. Cerrar comentarios. Admitir el fracaso, el nuevo y en el fondo esperable fracaso. Querer, sin embargo, imaginar que igual..., pero no: no podrá ser. Admitir que nunca fue un sentimiento mutuo, recíproco. Que, igual, no ha pasado de ser un espejismo.Que llegamos a creer que sí... pero en el fondo sabíamos que no. Y que por eso, se nos pasará. Se nos pasará en su ausencia. Se nos pasará, porque hemos podido vivir una vida sin conocerlo, y no pasó nada.
Y no pasó nada. Y ya no pasará nada.
Pero es absurdo querer resistirse. Hacerse la dura. Hacer planes para olvidar.
Es absurdo y es inútil. Porque sabemos que, en realidad, lo único que deseamos, lo único... no es olvidar, como repetimos y nos repetimos. No es no volver a verle. No es que nos olvide. Lo único que queremos, por lo que seríamos capaces de cualquier cosa, es que nos abrace.
Que simplemente con eso, con algo tan simple, ya no quedaría resistencia alguna para derribar.







gritosdesesperados dijo
http://www.youtube.com/watch?v=xdBqV0OE_Yc
me recordaste ésta canción....
Hoy necesito que me abraces fuerte
Y que tu silencio traiga mucha calma
Que la noche venga lenta como nieve
Y nos ha hecho enlazadas las espaldas.
Un fuerte abrazo linda
21 Julio 2010 | 09:25 AM