Excusas, lavanda y fuegos artificiales.
Me ampararé en la excusa habitual: no tengo tiempo. Ó en la alternativa: estoy muy cansada.
En realidad, no son excusas, aunque las emplee como razones para justificar lo evidente: llevo días sin actualizar. Ni contestar comentarios. Ni comentar en blogs amigos, ni...
En cambio, ando de lo más hiperactiva fuera de lacocte. Supongo que por ese tema hormonal mío, que me da por limpiar... ó por lo que sea, en los días "pre". Pues eso. Y también es posible que precisamente la hiperactividad y las ganas de hacer cosas influyan en que pase los días sin tocar el blog. Y, encima, cuando me apetece escribir... pues lo que he contado varias veces: no tengo tiempo, me tengo que ir a trabajar, entre 'llamada-y-llamada' en el curro no da tiempo a tomar notas...
Lo habitual, vamos.
Tras lo que se pareció demasiado a un conato de crisis (seria) de ansiedad la noche del jueves al viernes (tenía todos los síntomas de un comienzo de gastroenteritis... y nada que lo justificase. Ó sea: ansiedad. Menos mal que ya conozco el asunto...) y que luego se me pasó durante el día, hasta terminar en perfecto estado de salud allá sobre las cinco de la tarde... la verdad es que llevo un par de noches durmiendo casi perfectamente y de un tirón. Lo achaco a la inversión que hice el sábado en un ambientador de esencias naturales de lavanda. Uno de esos de frasco de cristal... pero en la versión más pija. Que no soporto los olores sintéticos (temas de alergias, encima) así que mis ambientadores vienen a ser velas, inciensos...y mucho ventilar la casa, que al final es lo mejor. Pero hace un par de años descubrí una marca de ésos con varitas que dejan evaporarse lentamente el aroma... y, aunque sean tremendamente caros y no me lo pueda permitir... pues el sábado en plena crisis "pre" e hiperactiva me dije lo de ¿por qué no, si con eso igual consigues dormir mejor?. Y tras dudar, y dudar, y valorar que no me podía permitir el gasto, y...lo compré. Lilas y lavanda. No sé, igual es el efecto placebo ó que me ha pillado cansada. Pero he dormido estupendamente las últimas noches.
Que vaya refrescando también ayuda, claro.
Mi empresa sigue siendo un caso único. Ó perdido, para ser más concretos. El selecto grupito al que pertenezco cada vez tiene menos arreglo. Y yo cada día que pasa tengo menos ganas de seguir allí. Como ya he contado otras veces: no hay nada que me haga sentirme ligada a este proyecto. Sigo por simple inercia. Me tengo que poner a buscar algo: hasta económicamente me resulta ya insostenible. Pero esto lo dejo, mejor, para otro post. Lo de contarlo en detalle, digo.
En otros asuntos, a ratos pienso que es posible, que puede ser... A ratos, que cómo puedo ser tan tonta. Que está claro que son simples imaginaciones mías, que eso que en el fondo me hace desear que sea posible me hace ver lo que, seguramente, no son sino visiones. No sé. Ó sí, si que sé. Al menos, sí que sé lo que siento..., pero no estoy segura de si es lo que, de veras, sería mejor que pasase. Que fuera real.
Y, en otro orden de cosas... qué lujo el poder haber visto hace unos minutos, desde el sofá de mi casa, los espectaculares fuegos artificiales de las fiestas patronales del municipio donde vivo. Y, por un instante, pensar fugazmente, tan fugazmente como cada destello de luz de ese producto de la polvora... pensar cómo habría deseado, al menos este año, no haberlos visto sola...



