Septiembre agridulce.
Termina septiembre.
Ese mes que tiene la extraña particularidad de 'cambiarme la vida'. En el que pasan cosas de las que, en su momento, igual no soy totalmente consciente... pero que suelen ser el embrión de lo que pocos meses después me pone el presente patas arriba. También es el mes en que pasan otras que, a veces, propicio yo misma... y que vienen a tener los mismos efectos que las que pasan porque 'tienen que pasar'.
Septiembre.
Este año septiembre ha pasado dejando proyectos sin concretar, planes que se retrasan (a veces, sine die), horas de infinito aburrimiento. Calor, mucho calor. Una tormenta meteorológica que, de nuevo, pasé a solas (con lo que me gustan... pero con lo que me apetecía pasarla acompañada). Muchas tormentas personales que están ahí, simplemente, y que también paso sola y a solas. Un creciente deseo de huir, de desaparecer. Comentarios en este blog que no respondo desde hace días, por simple desidia, por no saber bien si debo ó no seguir aquí. Septiembre. Un mes lleno de aniversarios. Un mes en que cambia la estación, y pasamos al otoño, esa estación del año que adoramos quienes gustamos de hacer fotografías. Un septiembre con huelga general, que aproveché para tener una inesperada y larguísima conversación telefónica (creo que la más larga que he tenido nunca: más de tres horas, cerca de tres y media, creo. Quien diría que me gano la vida hablando por teléfono...). El primer septiembre en años en que no envié una felicitación a alguien que está ligado a los septiembres de mi vida, y a quien felicito de forma anónima desde hace tiempo en su cumpleaños y su santo: este año, conscientemente, no envié la correspondiente felicitación este septiembre. Definitivamente, me estoy curando.
Un septiembre que se va dejándome un sabor agridulce. Como esos días de sol que, de pronto, se ven cruzados por rachas de viento frío, contradictorias, porque cruzan en el calor, y no dejan más que ese instante de escalofrío. Un mes en que sé he empezado a perder cosas que me serán irrecuperables, me diga lo que me diga el sentido común. Lo sé. Y si me paro a pensar en ello... la racha helada me cruza el corazón. Ó ese sitio impreciso donde tenemos el alma.
También el pasado año septiembre se fue... dejándome la sensación de no haberme aportado nada. Aunque luego no fue así... Pero este año no será igual, lo sé. Septiembre ha pasado, y ya está. No me deja nada que empezar a recibir en octubre, ese mes que acaba de empezar hace un rato.
Se vá. E intentaré conservar de él esas fotos mentales, instantáneas... que igual dentro de poco son lo único que me queda de algunas ilusiones que, como ya he contado, no han sido sino castillos imaginados en el aire...




Rita dijo
Cariño, lo tú y mucha otra gente necesita es muy sencillo.... me necesitáis a mi!!
¿Quieres que te limpie la casa durante todo un año? Pues entra en www.quelimpierita.com y deja a hi tus datos.
Ala, sólo te queda comentárselo a todos los tuyos!
un beso hija,
Rita
1 Octubre 2010 | 10:41 AM