Seis meses y seis días.
Lo cierto es que yo tenía idea hoy de escribir sobre otras cosas...
Escribir un post sobre este verano. Éste que no me atrevo a determinar como 'ése', porque, aunque tenga perfectamente claro que esto de las estaciones está medido, que el verano terminó el 22 de septiembre... la verdad es que el clima sigue sin ser completamente otoñal. Y que, encima, aunque sí que sepa y sienta que estamos en otoño, me produce una sensación extraña... Y es que este verano para mí empezó a finales de abril y no tengo exactamente claro cuando ha terminado. Y eso contradice la matemática de que duró un trimestre, como todas las estaciones. Además, es extraño que vaya a recordar de este verano tan seco sus dos, tres tormentas. Y que tenga ligada a él, de por vida, mi relación... peculiar, con alguien a quien, si lo calculo, no sé si he visto una docena de veces, no todas durante el verano trimestral... y que ni siquiera sé cuándo volveré a ver...
También sobre eso tengo pendiente un post. De hecho, lo empecé a escribir a mediados, finales de julio. Nunca he retirado un post tras haberlo escrito; si acaso, he 'cerrado' comentarios. En aquel caso..., no sé. En realidad no sé qué habría hecho ni qué habría escrito al final, puesto que publiqué parte de lo redactado, sin que tuviese relación alguna con él, con esta persona. Y el resto..., pues ahí anda, en 'borrador'. Pero he de confesar que llegué a plantearme publicarlo en un momento y unas fechas en que probablemente no lo leería por estar de vacaciones... y eso me daría el margen, la opción, de poder retirarlo antes de que lo leyera (porque me lee. Estoy segura. Sobre todo estoy segura desde hace unos días, una semana). Aunque tampoco sé si habría retirado aquel post... que al final no llegué a terminar de escribir. Queda pendiente. No sé para cuando, ni, si me soy sincera, en qué términos... porque hay cosas que ni yo misma tengo claras. Y menos en estos momentos, para qué decir otra cosa.
Hoy, ya digo, tenía temas para escribir. Incluso ganas de hacerlo.
Pero ya sabemos que la vida decide por una. Y, con eso mío de 'los números'... pues que seis meses y seis días más tarde... volvemos a la misma situación. Bueno, no idéntica (que eso es imposible) pero sí muy similar...
Mi trabajo vuelve a pender de un hilo.
Lo de los seis meses y seis días lo estoy calculando desde el 30 de marzo, fecha en que oficialmente y por escrito me comunicaron el despido. Que se hizo efectivo quince días después y como ya fuí relatando en 'tiempo real'. Hoy no hemos firmado nada... pero que de aquí a quince días justos nos mandan de 'vacaciones' porque los cálculos de las previsiones de trabajo no se han hecho en condiciones (tiene... narices... que en vez de calcular estas cosas las personas encargadas de la empresa lo tengamos que hacer, tabla de excel en pantalla, las empleadas... Tiene... en fin). Y, en el mejor y más optimista de los cálculos, para el día 21 de octubre nos habremos quedado sin clientes a los que llamar. Ó sea, la razón por la que nos despidieron hace seis meses. De momento, hablan de darnos 'vacaciones' (en mi caso, es posible, puesto que no las he disfrutado en verano. Pero sólo en mi caso y en el de una compañera cabe esa opción: el resto ya las han agotado. Es más: hasta finales de año) y luego ya enlazar con noviembre, en que se prevée vuelva a haber el 'trabajo' normal (eso mismo nos dijeron el 30 de marzo: 'unos días a casa... y a finales de mes, principios de mayo, volvemos todos a trabajar'. Ya). Lo tengo asumido y lo he comentado varias veces: me mandarán de vacaciones y volveré para firmar la carta de despido. ¿Paranoia? No: que eso mismo pasó en marzo. Y ya se sabe que estas multinacionales son muy, ellas, de repetir pautas. Y más aún si les funcionan (como fue el caso). La única diferencia es que esta vez, debido al ínfimo tiempo cotizado, las indemnizaciones son ridículas... incluso si aplican la opción de despido más cara para la empresa: 45 días por año cotizado. Eso, aplicado a cuatro meses... es una miseria. Y tiene como 'ventaja' para la empresa que no no volverán a llamar en la vida. Entre eso y pagar 8 días por año cotizado y comprometerse en recontratarnos... creo que está muy claro qué opción van a aplicarme...
No: no es paranoia, insisto. Es que otra de las opciones para redactar post esta noche era, precisamente, hacer un repaso de determinados 'gestos' hacia mí los últimos días. De ésos que jamás definiría como 'mobbing'... pero simplemente porque preferiría definirlo en castellano...
En fin. Que estos son 'habas contadas' y punto.
La diferencia es que esta vez me da igual. No es que en marzo, abril, me matase la preocupación, porque aunque lloré mucho tenía claro que sobreviviría, y sobreviví..., pero reconozco que ahora las circunstancias son distintas. No es igual plantearse que, en esas fechas, iba a ser complicado encontrar un trabajo (luego ví que en este sector no lo es: nadie quiere esto), que se me venía encima el verano, donde es aún más complicado, y se me terminaría el subsidio en agosto... a planteárselo en noviembre. Sobre todo estando dispuesta a trabajar en navidad, que eso me da exactamente lo mismo. Aparte: en abril perdía otras cosas, y las perdí, y no han vuelto. Y alguna que dí por 'perdida' se conservó... incluso evolucionando (yo me entiendo, y ya lo explicaré). Ahora...simplemente sería 'perder' un empleo cuyo sueldo (por convenio: en otro trabajo similar voy a ganar exactamente lo mismo) no me da ni para cubrir gastos. Y que emocionalmente no me aporta nada positivo. Y que, además, tengo en proyecto empezar a buscar otra cosa... con independencia a cómo evolucione esta peculiar situación. Así que...
Así que en estas estamos.
Sé que soy una superviviente. Que al final salgo de todo: muy tocada en demasiadas ocasiones, acumulando demasiadas cicatrices... pero salgo. Y me tomaré esto así. Por muy malos presentimientos y nubes extrañas que me crucen de repente por la mente. Por desagradables sensaciones que me sigan asaltando desde hace semanas. Es otra prueba más...
Y ya sé que los primeros días de noviembre me traen acontemientos raros y lágrimas. Curiosamente, el pasado año fue el primero en que no recuerdo nada así. No sé. Igual fue el efecto 'pararrayos' de la antena bajo la que paso esas treinta y nueve horas semanales desde hace demasiado tiempo.





theo dijo
Lamento muchísimo tu situación, Bruxana. Y esto no tiene pinta de mejorar; las empresas han encontrado en la debilidad de los gobiernos el aliado que necesitaban para esclavizarnos s todos. Y lo peor de todo es la alegría con la que la mayoría se está poniendo los grilletes al cuello.
Te deseo muchísima suerte!
Un beso
7 Octubre 2010 | 01:06 PM