No me gustan los hombres guapos.
Soy rara: no me gustan los hombres guapos.
Hale. Queda dicho. Y tras el categórico reconocimiento, ahora paso a explicarlo.
Vamos a ver. Sí, sí me gustan. Que no me gustase... qué sé yo, el Brando de 'Un tranvía...', el Newman de 'La gata...', ó, si queremos producto nacional y, de preferencia, vivo, el Noriega de cualquier película (incluso anuncio, fuese ó no fuese suya la 'retaguardia')... pues eso, que ya no sería rareza, sino patología. Que me lo tendría que hacer mirar. Claro que me gustan. Pero, digamos... en la misma medida (ó aproximada) que me vienen a gustar algunas mujeres. Que sería ridículo no reconocer la belleza en estado puro de una Elizabeth Taylor en 'Castillos en la arena', una Ava Gadner incluso con dos litros de whisky de más y en los toros, ó, si ya recurrimos al producto propio también, y para no remontarnos a leyendas, la redundantemente reconocida como 'más deseada' año tras año Pataki ó la recientemente 'descubierta' Carbonero (admito quedarme alucinada ante esos ojazos verdes cuando da las noticias del fútbol... qué le vamos a hacer). Como digo a veces, ante preguntas y dudas (que a veces surgen): no, no me gustan las mujeres. Pero tampoco todos los hombres. Y si tengo que pararme a valorarlo, admitiré que me gustan más algunas mujeres que muchos hombres... lo que pasa es que una cosa es el 'gusto' como reconocimiento de belleza, atractivo... ó simplemente eso, gusto... y otra que me atraigan como para liarme con ellos ó ellas. Y ahí es donde voy.
Claro que me gustan los hombres guapos, porque a nadie le amarga un dulce y porque me gustan las cosas objetivamente hermosas. También por eso, imagino, colecciono minerales ó fotografío flores y puestas de sol. Pero tema aparte es que me atraigan... ó, casi más concretamente, que me llamen la atención. Para aclararnos: que me hagan 'cosquillas' donde se supone deben sentirse al mirarlos...
Me atraen otras cosas y me 'engancho' con otras cosas.
Lo curioso es que desde hace tiempo tenga claro cuando dejaron de impresionarme en 'ese sentido' los hombres guapos. Y porqué.
Hace años tuve la ocasión de pasar meses... muchos meses, como los correspondientes a más de dos años, viendo a diario al tío más guapo que he conocido en mi vida. Una cosa impresionante de hombre, ya digo. Porque a los actores, los modelos... incluso los metrosexuales 'de manual' de gimnasio ya se les espera y se les supone la belleza (incluso se predispone una a verlos guapos). Pero no a un electricista feliz padre de familia y en unos años (hace como 20) donde tampoco era muy común lo del cuidado masculino y tal... y que, vamos, el español medio aún estaba más cerca de Alfredo Landa que de Andrés Velencoso. Una amiga lo describió muy bien. Fue a visitar a un conocido común que había montado su propia empresa con un cuñado. Preguntó por el a la secretaria: "Hola, ¿está Fran?" . "No: está Jota". Y mi amiga abrió la puerta del despacho... y se lo encontró de frente. Y no pudo menos que afirmar "Sí, está Jota... ¡¡¡y cómo está!!!"
Pues eso. Unos ojazos verdes de poema de Lorca, una sonrisa de niño criado en Alemania... Frente despejada (más que nada, porque se peinaba 'p'a trás'), rubito oscuro, blanquito de piel sin llegar a paliducho... Pero, sobre todo, los ojos. Con unas pestañas, con unas cejas... Ya digo: guapo de impresionar.
Nada: que al final terminé yendo a echarles una mano porque estaban a punto de cerrar por falta de resultados económicos y no tenían ni para pagar un sueldo a alguien que les ayudase, la cosa de pronto 'resucitó'... y yo me quedé dos años y pico.
Y descubrí que además de, eso, guapo de impresión, el rubito era una persona inteligente, que había leído y seguía haciéndolo, que pensaba, que era simpático (sin resultar cargante), que era un padrazo (tenía los dos oportunos niños de diseño con su señora esposa, otro bellezón)... Que claro que me gustaba, pero ya por otras cosas. Pero, a lo que iba: que me inmunicé. Que tantos meses viendo clientas impresionadas... algunas de las cuales, cuando ya había algo de confianza (conmigo se coge enseguida) terminaban preguntando si era fácil pasarse el día viendo a tal pedazo señor... sabiendo que estaba felizmente casado y que, por mucho que se hubiese querido... pues como que nada de nada. Y, a las pocas semanas de estar con él, ya la respuesta y la reacción era la misma y era la normal: 'no, a mí es que ya no me impresiona. Igual es que, como lo conozco y sé que tiene otras virtudes más allá de esos ojos, pues ya ni me fijo'.
Como decía: creo que de aquella, me inmunicé.
Y, desde entonces..., como decía: veo por la tele a El Duque, y, por dios... cómo no me va a gustar ese pedazo hombre!!!! Ó, aunque me gustan los morenos, no seré yo quien niegue lo bueno que está Beckam ó cómo va ganando con los años Brad Pitt (en este caso también es que se cumple otra particularidad: algunos que de jovencitos parecían guapos a todo el mundo... a mí me van gustando según se van 'deteriorando' por la edad. Caso, por ejemplo, de un tío bueno patrio: Coronado. Cuantos más años cumple, más se arruga y tal, más guapo lo veo). Pero, en el mundo real... cuando he coincidido con guapos de ésos en términos absolutos... han tenido que tener un 'algo más' siquiera para que me haya vuelto a mirarlos... Y esto también ha llegado a tener la particularidad de terminar tenido amigos y conocidos objetivamente guapos, que, vale, reconocía la primera que lo eran y mucho, pero que a mí no me atraían. Podía incluso llegar a quererlos un montón, pero hasta ahí. Para 'algo más' tenía que haber eso... 'algo más'.
No sé. Ya digo que soy rara. Ó igual no tanto, y lo que pasa es que se lleva lo de decir que gustan los niñatos de las teleseries, los depilados integrales de los desfiles (en esto me pasa como con los rubios: en el mundo real me dan un poquito de grima)... y luego no es tan real. Que cuando hace meses decía muy convencida que a mí el tal Cristiano-mister-abdominales no me gustaba para nada... y que, puestos a elegir, prefería a Casillas... me miraban raro. Hasta que el bueno de Iker va y gana un Mundial y ya es visto con otros ojos...
Aunque esto es, más probablemente, eso que llaman 'erótica del poder'. Sobre lo que también entiendo un poquito, tras años rodeada de señores con traje. Pero eso da para otro post e igual un día de éstos voy y lo escribo.









kilifa dijo
Bueno...no te traumatices, a mí tampoco me gustan los hombres guapos si no tienen algo más que un buen culo y ojazos.
Encima, mi experiencia personal me avala...las personas que más me han llamado la atención en la vida, no han sido precisamente guapos. Pero tienen muchas mas cosas. Es más fácil poder enamorarme con palabras, que con la vista. Y si encima de ser buenos tertulianos, galantes, mimosos, pedimos que sean perfectos, es que queremos quedarnos solas para los restos. Porque seguro los hay, pero ya estan pillados...jajajaa
y si..admito que me giro si pasa un guaperas, pero ahí se queda.
besos guapaaaaaaa
11 Octubre 2010 | 07:02 PM