La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

19 Octubre 2010

Empezando a contar...

No sé qué quiero contar. Ó, peor: no sé cómo quiero contarlo.
Y eso, en mí, que vivo rodeada de palabras, que creo frases, párrafos, que cuento historias... no es normal. Pero es así como me siento. Y tal vez por eso sea por lo que no he hablado de algo que desde hace ...¿seis meses, un año...? forma parte de mi vida. De mi presente.

Sí lo he mencionado. Sin nombres concretos ni completos: aunque nunca lo planiqué así, en este blog las personas tienen iniciales que simplemente suponen una forma de ser mencionadas. Sólo hay alguien con nombre completo... y tampoco planifiqué que eso fuese así.
Hoy quiero hablar de él. Mejor dicho..., no. No 'de él', no suelo hablar de otras personas. Hablaré si acaso de mi relación con él.
Él es J.A. Seguiré denominándole así (ó igual no, no sé), para abreviar, pero tiene un nombre compuesto y bonito. Se llama José Alberto. Como suele pasar con quienes tienen, tenemos, nombre compuesto, creo que nadie le llama por 'todo' su nombre. Yo tampoco se lo llamo, aunque un día me dí cuenta de que solía referirme a él por su nombre completo. Ahora que ya no forma parte de mi vida cotidiana, de mi día a día, cuando he tenido que mencionarlo creo que sigo haciéndolo así. Nada, es un simple detalle sin la menor importancia, supongo.

Hace apenas un año y unos días no le conocía. Le había visto, eso sí. Digamos que pasé aproximadamente seis meses viéndole por allí, pasé seis meses sentada a su lado y hace seis meses cambiaron las circunstancias y entendí que, como todo en esta vida, tenía que cambiar. El cambio conllevaba dejar de verle, sin más. Dicho así... igual alguien puede deducir que condiciono mi vida a estas circunstancias. No. Simplemente es un modo rápido de resumir la situación.
Hace seis meses le escribí algo parecido a una carta de despedida, aquí mismo. Hasta ese momento sólo le había mencionado 'de pasada', como hago con algunas personas de mi entorno contidiano. Lo comenté en un post anterior a éste: me contestó. Días más tarde le envié un email para, con la excusa de que yo tenía que ir por Madrid a un par de entrevistas de trabajo (...!!! lo que me creería esa promesa por parte de nuestra común empresa de "en unos días os recontratamos"... que empecé de inmediato a buscar algo...!!! ) pues quedar para tomarnos un café. No fue ese día sino un par de ellos más tarde.
Aseguro que no tenía otra intención de eso, hacerle perder más tiempo que la media hora de tomarnos un café. Si se prorrogó cinco horas... supongo que era porque también teníamos cosas de las que hablar. Aquel día fue el primero que le ví 'fuera' del Rinconcito Siniestro donde trabajábamos. Y..., no sé. Supongo que si no hubiese sido él quien, en un momento dado, propuso que si me venía bien podíamos quedar algún otro día..., pues igual no le habría vuelto a ver. Tampoco estoy segura. En estos momentos no estoy segura de nada. Ó lo estoy de tan pocas cosas, y de alguna de ellas me gustaría no estarlo, que... Aquel día también empecé a enviarle por email el 'relato' pormenorizado (ó algo así) de lo que iba pasando en nuestro común ex-trabajo. Lo que definimos como "Gran Hermano A..."
Cuando el 30 de marzo firmamos la carta de despido... existía una razón por la cual yo identifiqué el hecho de dejar de trabajar allí con perder el contacto con J.A. Cierto que las relaciones en aquel grupo eran... bueno, es que definir como 'relación' aquello es ser muy optimista. Pero yo estaba segura de que con 'las chicas' mantendría algún tipo de contacto exterior (y fue así: llamadas el tiempo que no estuve). Por el contrario, con él...

Sé que voy dando vueltas. Pero es que tampoco sé si esto tendrá demasiado sentido.

Pasé sentada a su lado seis meses. Hubo buen feeling desde el primer momento. Hay personas con las que conectas, hay personas con las que no. Nada más eso. ¿De qué hablábamos? De todo y de nada. Lo que me conectó a él fue constatar que en una Empresa totalmente absurda, pero absurda hasta límites difícilmente comprensibles... y donde me sentí un bicho raro desde el minuto uno, porque no dejaba de ver cosas que no tenían el menor sentido pero que, sin embargo, eran seguidas como 'Dogma de Fé' por los allí empleados... a los tres días escasos de tenerle a mi lado me dí cuenta de que tampoco a él le parecían lógicas esas mismas cosas que yo iba viendo. Y ni siquiera era un 'hablar de ello'. La particularidad es que él llevaba años en la Empresa: tiempo más que suficiente para haber sido 'abducido'. Y no. Aparentemente al menos, no. Y, de pronto, tras haberme pasado años siendo el paradigma (la palabreja tiene un sentido que también conlleva una especie de chiste privado que no voy a explicar) de la seriedad profesional... decidí dejar de serlo. Y eso inició una sucesión de continuo juego: pasarnos fichas donde los titulares tenían unos nombres completamente impronunciables; pasarnos otras donde la musiquita de espera tenía, como mínimo, delito; convertir la estupidez de tener una mega-antena en el tejado del Edificio en una especie de 'culto': a Santa Antenita Bendita, con fotos-estampita y todo... Y los Ositos Siniestros (osos de regaliz negro, que si nadie los ha mirado nunca con detenimiento... que los mire: tienen garras) que decidimos eran 'espías con microchip' de nuestra jefa. Y las mariposas (es una de los símbolos corporativos de la Empresa). Y los sucesivos fallos de la aplicación: la desnuclearización de la memoria, mismamente. Un universo absurdo dentro de una Empresa que presume ser la primera de su sector...
¿Sólo había eso? No. También, a veces, hablaba de cine (clásico. Somos la última generación que ha tenido la ocasión de ver ciclos enteros de cine clásico por la tele), de libros, de muchas cosas. En realidad, lo que para la inmensa mayoría de las allí presentes eran 'tonterías que dicen estos dos', a mí me dejaban entrever que J.A. era mucho más. Precisamente esas 'tonterías' de Ositos Siniestros y Nucleos Desmemoriados me indicaban esas cosas. Todas las demás cosas.
Aquel grupo en aquella Empresa siempre encerró muchas contradicciones. Una de ellas era que, desde el minuto uno en que alguien nuevo llegaba... el resto intentaban enterarse de qué iba su vida. Pero, por el contrario... era a todas luces imposible mantener con ellas una relación 'normal' de amistad laboral. Una tarde, a los escasos días de trabajar allí, se me ocurrió pedir a una de ellas el número de su móvil... para algo tan obvio como 'por si un día me pasa algo, llego tarde... tener a alguien con quien contactar' (en una empresa llena de teléfonos... es casi imposible el contacto directo con los responsables para eventualidades de ese tipo). Bueno... todavía no sé cómo me lo llegó a dar. No lo he empleado nunca.
Y creo que fue en Navidad cuando conseguí parte del resto de los teléfonos. Por entonces, llevaba ocho meses trabajando allí...
Es el único sitio donde he trabajado donde nunca, jamás, he conseguido algo tan habitual como quedar con mis compañeras para desayunar. De quedarnos tras el trabajo para tomar algo ya ni hablamos, claro. Ésa era la contradicción: por un lado, el interés morboso de 'quién eres, con quién vives, qué te gusta, de dónde sales '. Por otro, el cierre  total en banda si se trata de 'vale, dime quién eres tú... pero dímelo mientras nos tomamos un café ahí enfrente y sin hablar de trabajo'.
Creo que la primera vez que me tomé un café con J.A. fue a los tres días de estar sentado a mi lado. Creo que la primera en que me contó algo que podriamos considerar 'personal' (y ni siquiera recuerdo exactamente qué pudo ser) fue a los cinco meses. Enmedio, horas hablando. Y creo que ya habíamos firmado la famosa 'Carta de Despido' cuando me preguntó si estaba ó no casada... por ejemplo. A  esas alturas, el resto de la plantilla ya sí me habían contado sus vidas...

Por eso entendí que tras salir de allí era más fácil, mucho más, seguir en contacto con el resto. Porque con él, en el fondo, no había más que lo que había allí: el juego cómplice alrededor de la Empresa. Lo muchísimo que me reía (no es un modo de hablar: me salieron arruguitas bajo los ojos) a su lado. No le conocía... pero sí le conocía. Porque 'conocer a alguien', para mì, no es siempre 'saber todo sobre alguien'. A J.A. lo 'reconocí' sin necesidad de más. Y, al irme de allí, al irnos ambos... tenía claro que no habría nada más, porque no tenía razón seguirnos viendo. Así de simple.
Un par de días antes del día final, en que nos iríamos de la empresa, una compañera (que hasta ese momento casi estaba dentro de la definición de 'amiga') me reprochó que él y yo pareciera que nos daba igual que nos despidieran ó no. Casi me estaba diciendo que se diría que íbamos allí a divertirnos y que nos importaba muy poco todo. Creo que le respondí con estas palabras: "Seguro que a quien más le importa y más le duele todo esto es a mí. Porque vosotras podeis estar a punto de quedaros sin trabajo. Pero yo no sólo pierdo el trabajo, yo además pierdo a J.A."
No lo entendió. Y ya entonces me dió exactamente igual. Pero en ese momento estaba reconociendo lo que pasaba. Lo que, además, me pasaba.

Y... y de todo esto es de lo que quiero escribir ahora. Como digo en el inmediatamente anterior a éste, un sólo post no me basta. Tras aquel miércoles de abril en que dejé, dejamos, la Empresa..., contra todo pronóstico personal sí seguí en contacto con J.A. Y, aunque no lo he ocultado aquí... tampoco he hablado de ello.
Y creo que éste es el momento. Porque han pasado seis meses. Porque creo que, ahora sí, será complicado que sigamos viendonos. Porque el cuerpo y el alma y... y todo, me está pidiendo a gritos un cambio en mi vida, y sé que 'cambiar' puede implicar también eso, perder el contacto con él. Por mucho que me duela y que me pueda costar (que me cuesta, nadie más que yo imagina cuanto) enfrentarme a la evidencia. Y porque también escribo para recordar. Para dejarme constancia a mí misma de las cosas.

Sé que me lee, y eso me hace ser consciente de que leerá esto. Podría no hacerlo... pero sé que lo hará. Y puede estar tranquilo con respecto a algo: no voy a hablar de él. No voy a contar cosas que me haya podido contar, por ejemplo. En esto que vaya escribiendo hablaré de mí misma, como siempre en esto que es un diario personal.
Hablaré de mi misma y de la relación que he mantenido con él en este tiempo. Porque aquí sólo hablo de cosas y personas que me marcan, afectan, influyen... importan. Y creo que a estas alturas ya iba siendo hora de admitir y dejar por escrito que, sí, ocupa una parcela por méritos propios en mi vida.

servido por bruxana 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

gaomy

gaomy dijo

A veces en las situaciones mas absurdas suelen surgir los nexos mas importantes, quizas me suena tan conocido, no se porq, me tocaron tus letras.

Un beso.

19 Octubre 2010 | 02:36 AM

fenicia

fenicia dijo

Gracias por una vez mas abrirnos tu corazón.Sigue abriendolo querida amiga.
Precioso lo que nos cuentas y nos importa,porque tú nos importas,con tus inquietudes,sentimientos,afectos como el que hoy relatas.
Te quiere esta amiga del sur de España
Feni

19 Octubre 2010 | 05:49 PM

solopenelope

solopenelope dijo

Que relación más bonita, siempre es bueno tener una razón por la que sonreir en el trabajo, decían hoy en el telediario que eso nos hace ser más felices.
Un beso.

19 Octubre 2010 | 10:39 PM

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Diario de una vampiresa en paro

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He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...

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