Celos.
Sé que los celos son una muestra de inseguridad. No 'inseguridad en el otro', en la pareja, sino inseguridad personal.
Al menos, sé que ése es mi caso. Me gustaría no serlo... pero me reconozco celosa. Y, de veras... quisiera no serlo. Porque es un sentimiento irracional que no conlleva a nada. Porque ser celosa no evita ni impide nada que tenga que ser ó tenga que pasar. Además, mis celos no son de los de 'montar escenas', de los de pedir explicaciones. Mis celos no son del tipo 'tú eres mío y que no te vea mirar a otra'. No, nada de eso. Mis celos son privados. Son de ésos que se te quedan dentro y te van reconcomiendo. En la vida he demostrado a otra persona estar celosa de un tercero, tener sospechas. Siempre me lo guardé para mí... y creo que es aún peor.
Es curioso. En... demasiados... años manteniendo una relación con alguien que tenía una pareja estable (y que no era yo), nuca sentí celos de ella. Nunca jamás. Y la conocí en persona (igual también por eso... ó no). Y tenía claro que era una chica estupenda y mucho más guapa que yo y la madre de sus hijas y la mujer con quien dormía cada noche y seguiría siendo así... No sentía celos de ella. Quizá porque al conocerle ya sabía de su situación personal. Otra cosa igual habría sido descubrirla a posteriori, ó que me contase que la iba a dejar, ese clásico de 'entre nosotros hace tiempo que ya no hay nada, seguimos juntos por los niños y, en cuanto pueda, nos separaremos'... para ver día tras día cómo éstos iban pasando y seguían juntos. No, nunca hubo promesas de ese tipo. Igual también por eso no era capaz de sentir celos: en el fondo, que siguieran juntos me proporcionaba una cierta seguridad. La que me podía aportar el hecho de que la situación en que nos habiamos conocido y había derivado en empezar la relación que manteníamos seguía siendo igual... y eso podía querer indicar que seguiría conmigo.
No sentí jamás celos de su mujer. Pero si de cualquier otra.
Celos tremendos cuando le escuchaba hablar por teléfono... y reconocía 'ese tono'. El mismo que mantenía conmigo cuando nos conocimos. Celos de sorprenderle en alguna conversación cara a cara, de ver su mirada sobre otra, de entender qué indicaban algunos planes que le escuchaba hacer... Y a veces me he sorprendido queriendo conocerla, siguiéndole la pista. Ahora todo sería más fácil gracias a internet, claro: perfiles públicos en redes sociales, por ejemplo... Todos somos curiosos. No lo he vuelto a hacer (tampoco se me ha dado la ocasión, quizá), pero sé que es algo que está ahí.
No, no era temerme que otra pudiese 'quitármelo'. En realidad, sabía cómo era... y que la infidelidad era parte de su personalidad. Mis celos... mis celos no eran por él, sino por mí misma.
Si algo sé que me ha dejado esa relación es una tremenda e inevitable inseguridad en mí misma en lo relativo a los sentimientos y las relaciones. No me molesta, ni me irrita, ni me parece mal que la persona en quien tenga interés sentimental mire a otras (más bien me 'mosquearía' que pasasen por su lado bellezas y ni las mirase: entendería que estaba fingiendo. Y eso es peor), que comente al respecto. No me molestan sus parejas pasadas. Ni sus amigas, y menos si las conozco, por mucho 'tonteo' que pueda ver claro entre ellos: reconozco los juegos sin riesgos, porque tambièn yo los practico. Y nunca, insisto, nunca le pediría explicaciones. Ni aún estando segura de que hay otra. Pero..., pero no puedo evitar ese pinchazo que me cruza de lado a lado ante determinadas frases, ante la seguridad de que hay otras que también están ahí. La seguridad que me produce mi propia inseguridad. Y, cuando surge ese pinchazo, esa duda... no puedo hacer nada para evitarlo. Para quitármelo de encima. Y es entonces cuando lo único que quiero es huir. Incluso de forma real e inmediata: irme. Encerrarme a solas a llorar. Y entoces es cuando renuncio, tiro la toalla. Dejo el campo libre. Y reconozco nuevamente mi fracaso. Y sigo sola.
Sé que es algo irracional. Que, además, nunca demuestro: mi 'yo' real nunca dejaría intrever ese tipo de sentimientos. Sé que no transmito esa inseguridad personal, no en ese sentido (ni en otros). Que durante años mi imagen iba en otra dirección: la de la persona que más bien tenía que quitarse de encima a pesados de todo origen y condición. Que bastaba poner la mirada en alguien para que se acercase a mí... y tener luego que explicarle que no, que no tenía ningún interés (porque, aunque sé que suena contradictorio en alguien que ha mantenido relación con personas que a su vez tenían otras relaciones estables... resulto ser enormemente fiel. Hasta casi lo patológico, también. Ser fiel a quien nunca me lo será a mí). Mi imagen no es insegura. Pero yo sí lo soy. En lo tocante a sentimientos, lo soy. Y mucho.
Sé perfectamente porqué me pasa esto. Sé cual es el origen, como sé porqué durante años mis relaciones eran con personas complicadas, no libres, mayores que yo. Lo tengo perfectamente claro. Como tengo también claro porque llevo años sin querer tener 'nada' con nadie. Nada más allá de una amistad... si es que eso es posible entre personas de distinto sexo. Y sé que cuando me he... ¿enamorado? estos últimos años de alguien... ha llegado un punto en que no he seguido intentando nada con esa persona. Me pasó con "K", y me ha pasado con relaciones muy fugaces... que he espantado de mi mente y sacado de mi vida. Inseguridad.
¿Por qué hablo ahora de esto? Pues... tampoco lo tengo tan claro. Porque, igual, al final me sigo dando cuenta de que las historias se repiten. Y porque a veces he creido haber encontrado alguien que sí, con quien sí podría salir de mi encierro, que sí me trasmitía seguridad..., y, de pronto, me descubro dudando otra vez. Y mirándome al espejo y consiguiendo verme. Y teniendo tan claro lo que soy, y lo fácil que va a ser que, una vez más, él decida optar por otra, cualquier otra, que seguro le dará mucho más de lo que yo pudiese ofrecerle...
Sé que es inseguridad, sí. Y sé que es algo que me hace daño. Pero no puedo evitarlo. Hay cicatrices que están ahí para recordarme algunas cosas. Y está claro que algunas me hacen recordar quién soy... y qué fácil es perder a quien se quiere... y no poder hacer nada para retenerlo. Y lo que cuesta que nadie se dé cuenta. Y lo que duele.




solopenelope dijo
Los celos nunca traen nada bueno, pero a veces son inevitables, amar es celar.
Simplemente hay que saber poner un límite, porque si te pasas de celosa, lo puedes perder todo.
23 Octubre 2010 | 10:33 AM