Imposible olvido. Y síndrome de abstinencia de escucharle.
He de confesar que hoy no me apetecía escribir. A decir verdad, no me apetecía hacer absolutamente nada, y desde esta mañana. Si acaso, esta mañana sí me habría quedado en casa gustosamente... escribiendo. Pero está claro que no se suele poder hacer lo que apetece.
Y, en mi caso, menos. Y nunca.
Pero quiero ser disciplinada. Y ya que he decidido 'hablar' sobre este tema... intentaré ir avanzando. Un poquito.
Es probable que terminar este relato también suponga el cierre de este blog. Ó no. No lo sé. Pero es la vez que más probable veo algo relacionado con este Diario. En realidad, toda mi vida está formada por círculos que tarde ó temprano termino consiguiendo cerrar. E igual desde el momento en que 'rompo' mi propia promesa de no mezclar el personaje 'bruxana' con mi vida real y 'permitir' que alguien que sí me conoce (e igual incluso más de lo que él mismo se creía... porque con él era quien soy y punto) me pueda leer...estoy empezando a encontrar el cabo e inicio que cerrará este círculo.
Me estoy yendo por las ramas y, al final, voy a escribir, sí... pero sin contar nada. Como tantas veces. Como también soy capaz de hablar.
Soy también plenamente consciente de que escribir todo esto también puede conllevar perder el contacto en el mundo 'real' con J.A. Como ya dije: no hablaré de él, exactamente, sino de mi relación con él (que no es lo mismo). Pero... si hasta ahora no lo había hecho, también era por ese temor. E... igual ahora simplemente es que ya me da igual. No, no me da igual, y eso también lo sé. Me importa muchísimo. Pero tengo que reconocer algunas cosas. Cerrar círculos, otra vez.
En una de mis últimas conversaciones con él, esta vez por teléfono, no sé cómo llegamos a ese tema... Entre tonterías y verdades, como tantas cosas. El 'tema' no era otro que el olvido. Quizá porque a veces le he dicho eso que tengo tan claro de que llegar al barrio donde está la Empresa donde nos conocimos, uno de los poquísimos barrios de Madrid que no conocía... no podía tener otro fin que el hecho de que tenía que conocerle a él. Y creo que me dijo que no quería que lo relacionase con la Empresa en sí. No; a estas alturas de la historia quizá ya sea con el barrio donde ésta está con lo que lo relacione el resto de mi vida: haber quedado con él para verle fuera de la Empresa en este mismo barrio hace que ya los tenga 'ligados' en mis recuerdos. También porque cuando deje de trabajar allí no creo que regrese: no habrá ninguna razón. Bueno, sí: seguiría yendo si fuera la única forma de seguirle viendo. Pero también sé que eso tiene los días contados. Lo supe hace... algo más de un mes. Aún no quiero contar cómo: ni siquiera es algo racional... El olvido. Estaba hablando de eso. Entre verdades y tonterías me dijo algo como que me olvidaría de él, que dentro de unos años no recordaría ni haberle conocido.
Para que eso pasase tendría que perder completamente la memoria y olvidarlo todo. No sólo a él, sino todo en general en mi vida. Quizás eso que tanto desearía... tener la capacidad de ir olvidando cosas y personas, como todo el mundo. No, no lo creo posible. No es posible ni perder la memoria ni olvidarme de alguien que me importará siempre, aunque llegue a no saber nada de él. Me importa. Por eso difícilmente le olvidaré con el tiempo. Ni quiero hacerlo. Bastante complicado me resulta ya pensar que esto es algo con fecha de caducidad, como para pensar en que, además, pueda llegar un día en que ni siquiera recuerde haberle conocido.
Sin embargo, sé que por su parte eso es perfectamente posible y factible. ¿Si me importa? Pues no lo sé. Imagino que las evidencias es lo que tienen: nos parezca lo que nos parezca, ésa es la realidad.
Al final... no estoy hablando de lo que quisiera. He vuelto a ponerme a divagar... como tantas veces.
No sé. Este año no está siendo fácil. Tampoco lo está siendo este otoño. Quisiera poder asegurar que ponerme a escribir sobre esto igual tampoco ha sido buena idea... pero es que si hago repaso de qué va a ser lo poco que salve de este 2010, al final ésta va a ser una de las escasísimas cosas. Algo que cada día que pasa veo más y más perteneciendo al pasado. A mi pasado, porque insisto: sólo hablaré de mí.
Hoy quería hablar, escribir, sobre otras cosas. Como ya mencioné, en julio empecé a escribir un post que no llegué a publicar, y del que puedo seguir sacando 'retales'.
Cuando nos vemos...., cuando nos hemos visto, hablamos durante horas. Mejor dicho: habla él. Y le escucho. Alguna vez, creo que desde la primera vez, le he dicho que es normal: tengo 'mono' de él. De escucharle hablar. Que fueron muchos meses oyéndole hablar casi 8 horas diarias, a mi lado. Treinta y nueve horas semanales 'por convenio'. Él solía decir que sí, que oirle hablar de 'muerte y desmembración' (refiriéndose al tipo de seguros que ofertábamos por teléfono). Vale, sí. De eso y de otras cosas...
Quedar con él para oirle hablar porque al no verle ni oirle tengo Síndrome de Abstienencia. Y escucharle durante dos, cuatro horas dos veces al mes..., bueno, es como la metadona.
Pero, lógicamente, no es sólo por eso. Que la excusa del 'mono' que tengo de su voz no deja de ser una de las tonterías (con una base de realidad) en que se apoyaba mi relación con él desde el principio. Si quedaba con él, si me gustaba verle... no era sólo porque necesitase oirle... sino porque me gustaba, me gusta, escucharle. A mí, que hablo por los codos, consigue tenerme callada escuchándole hablar. Horas.
Quería hablar de esto. Pero al final he terminado divagando... Qué raro, añadiría, si supiese cómo dar un tono irónico a lo escrito. Que nunca he sabido como hacerlo. Y que esto también me recuerda a algún sms enviado, que creí captaría la ironía y, sin embargo, casi se enfadó...
Evidentemente, tengo mucho que contar aún.





doscientos40 dijo
Divagar es una habilidad que alguien que pretende escribir se debe permitir, sino el juego no tendria sentido.
Saludos! :)
23 Octubre 2010 | 09:51 AM