Fin de semana de tres días. Fin y comienzo de mes.
Últimos días de octubre.
Cambio de hora.
Comienzo de noviembre.
Dicho en plan agenda, todo esto es lo que tengo por delante. Terminar octubre (un mes que este año tampoco ha conllevado nada importante. Es curioso: durante años octubre me fue un mes de cambios vitales. Incluido, por ejemplo, el hecho de irme a vivir sola... de lo que ayer hizo 9 años, por cierto. Pero este año creo que no ha pasado absolutamente nada importante en mi vida) y comenzar noviembre. Es lo que tiene que un mes empieze en festivo y, además, en lunes: se convierte en una prolongaciòn natural del mes anterior. Puente. Fin de semana largo.
Mañana (ya hoy, que por la hora es sábado) cambian la hora. Lo que se traduce en que antes de las siete de la tarde, el domingo, ya será de noche. Es lo que peor llevo del invierno: las pocas horas de luz. Y es por lo que menos me gusta noviembre. Ese mes raro al que tengo miedo, al menos en sus primeros días... Como me pasa con marzo, lo normal es que entorno al diez, once, pase algo completamente inevitable que me condicione no sólo el resto del mes, sino incluso el resto de mi vida. Ha pasado veces suficientes como para tenerme alerta, y es que no creo en las casualidades... así que debe ser algo relacionado con mi naturaleza escorpiana. Sin duda.
Este año tengo miedo de por dónde puede venir el asunto... así que estaré muy alerta. Para que al menos no me pille con las defensas demasiado bajas.
Mis planes para este fin de semana pasan por la intendencia doméstica más pura y dura. Limpiar y ordenar. Que a lo tonto... llevo como dos semanas... tres, sin hacer apenas nada más allá de lo elemental por cuestiones de higiene. A estas alturas los papeles me desbordan, no tengo espacio físico en las mesas del comedor para poner un vaso y se me acumula la ropa para planchar. La definitiva llegada del otoño ha convertido esa ropa en 'planchar y guardar hasta el próximo verano'. Así que, además, tendré que sacar ropa de otoño... probablemente lavar alguna cosa, y plancharla. Me entretiene planchar, y con esta temperatura no me molesta. Eso sí, conlleva dedicarle un tiempo que no suelo tener, así que me pasa lo ya relatado: se me acumulan las perchas con camisetas, vestidos, jerseis... en el picaporte de la puerta del comedor.
Estas últimas semanas la falta de tiempo real se juntó con el desánimo (el de la pasada semana, que ésta he estado algo más despierta) y contribuyó a lo ya mencionado: no he hecho nada de nada. Así que intentaré no encender el pc en tooodo el sábado (bueno, quizá por la tarde/noche) y poner la casa al día. Y dedicar el lunes a idéntico fin. El domingo sigo teniendo compromisos familiares... así que descansaré de tareas de 'ama de casa'.
El trabajo sigue bandeando entre el absurdo y lo inútil, así que para qué alargarse relatando lo que no es sino rutina y, casi, 'chistes privados'. Privados porque mi peculiar capacidad para percibir situaciones ridículas hace que sólo a mí me resulten graciosas... Hoy hemos 'celebrado' Halloween... y, por decisión de mi jefa, nos hemos vestido con bolsas de basura negras. No, no es una metáfora del trabajo-basura a que nos dedicamos. Se supone que eran disfraces de murciélago. Sólo se supone: es la cosa más horrorosa que he visto en años. Pero, en fin, si a ella le hacía ilusión... y con esto nos ha tenido entretenidas para que no pensemos en otras cosas (en su pésima gestión, por ejemplo), pues ya está: misión cumplida.
Poco más. Que esta semana no había escrito nada desde el lunes... qué vaga que estoy...




kilifa dijo
A mí me vá genial el cambio de hora. Madrugo y es bien triste levantarse de noche!!! jajaja
Fijate, ya amanece....
feliz dia festivo linda
1 Noviembre 2010 | 07:17 AM