Post de desahogo.
Cansada.
Cansada, y no sólo el cansancio meramente físico que tengo en estos momentos (que también: me voy a lavar la cara para quitarme el resto de rimmel, darme crema a ver si me cura el picor que las situaciones de estrés me produce, y tumbarme frente a la tele. En cuanto redacte este post. Y sé que me quedaré dormida, lo sé). Estoy cansada de tantas cosas...
De llevar tres cuartas partes de mi vida siendo yo, siempre, la que tiene que renunciar. La que tiene que adaptar su cotidianidad a las necesidades de los demás. La que da igual si ha hecho otros planes ó tiene ganas de hacerlos: si hay alguien que ha decidido otra cosa... pues ya está. Da igual lo que yo necesite, lo que piense ó lo que quiera hacer: tengo que adaptarme y punto. Y no hay más.
Llevo tres cuartas partes de mi vida siendo la que tiene que ceder. Y, sí: lo hago. Me sale ese maldito sentido del deber mío, y ya está. Y termino siendo la cenicienta de todo el mundo. Y tengo que ser gestor a tiempo completo. Y... y no, no necesito que se me agradezca, pero si lo necesitase... lo mismo me daría, la verdad. Porque lo que la primera vez es 'favor' la segunda es 'obligación'. Y si la tercera directamente no actuas como ya suponen que vas a hacer... encima hay 'malas caras'.
Debería estar habituada. Y supongo que lo estoy.... pero a ratos me rebelo. Estoy cansada de tener que condicionar mi vida a los deseos de los demás. A no poder hacer planes de ningún tipo, porque al final tengo que romperlos ó cambiarlos ó aplazarlos ó... Y estoy harta de no poder conseguir algo tan simple como tener vida propia. Y haber llegado a estas alturas de mi vida cronológica y seguir igual. Igual que cuando tenía siete años y tenía que dedicar mi supuesto 'tiempo libre', ése de juegos entre deberes y deberes a aprender a coser ó a barrer ó a fregar platos. Cuando tenía catorce y daba igual si tenía amigos y planes para pasar con ellos el verano y hacer algún trabajillo para tener algo de dinero para el invierno, porque 'el plan' era pasar dos meses y medio en un pueblo aislado de la estepa manchega al que, encima, no me unía vínculo familiar alguno, y no se hablaba más, y si tenía que volver algún día entre semanas de aburrimiento sería porque había algún trámite administrativo familiar que, claro, tenía que hacer yo... Llevo así toda la vida. Y estoy muy cansada, la verdad...
Ayer martes a mediodía tuve que organizarme de nuevo. Con el móvil casi sin batería (y sin saldo: tuve que ir a recargarlo), con las líneas telefónicas del sitio donde trabajo 'colapsadas' (una avería. En realidad, no podemos llamar desde allí al exterior..., pero, en fin...), tuve que conseguir una cita médica que, a todas luces, es imposible que te den (lo normal es dos ó tres días de plazo..., yo conseguí que entorno a las cinco me la dieran para el día siguiente a las nueve y cuarto de la mañana. No, no voy a explicar cómo hago estas cosas), tuve que irme a dormir a casa materna sin saber si sería sólo esa noche, si tendríamos que ir a urgencias (de hecho, antes de conseguir la cita mencionada... el tema era eso: deja el trabajo, ya recuperarás horas... y sal corriendo. Para que al final no estuviese pasando nada..., manda narices). Sin ropa para cambiarme, sin saber si volvería hoy ó no a dormir a mi casa, sin... En fin. Y teniendo que aplazar planes... por sms, porque dudaba que hoy aún tuviese algo de batería en el móvil, para avisar...
Ya digo: estoy muy cansada. Y no sólo físicamente (que también). Cansada de tantas cosas. De las que tengo que hacer me parezca lo que me parezca de absurdo. Y de las que no puedo hacer. Cansada de cancelar planes.
Tenía pensado llamar, llamarle (a quien tuve que enviar el sms para 'cancelar planes') en cuanto llegase hoy a casa. Pero... es que llega un momento en que me fastidia profundamente tener que molestar a nadie. Aunque me apetezca hablar con él, y, aún más, darle explicaciones... Pero es que me caigo, literalmente, de sueño. Y que estoy tan harta de tantas cosas, juntas y por separado, que...
En fin. Este es un post de desahogo, supongo....




kilifa dijo
DECIR «YO CREO QUE NO»
Inténtalo. Empieza poco a poco..
Como puedes ver, la frase es cortés y razonable, nunca resulta cruel y no es nada difícil de decir.
No te niego que cuando empiezas a hacerlo el mundo se enfada contigo, pero doy fé que despues se acostumbran a poder escuchar una negativa, y buscan una alternativa.
te dejo un enlace, echale un vistazo...
http://mardukperu.blogspot.com/2007/06/manual-de-la-perfecta-cabr...
besitos linda
18 Noviembre 2010 | 09:15 AM