Llamadas inexplicables en un viernes repetido de mi semana horríbilis.
Deseandito estoy que se termine esta semana. Y, si se me apura, este mes de noviembre. Bueno, y hasta este año que suma 3 (como los inolvidables, en mi personal biografía, 1992 y 2001, que se las trajeron...).
Pero, vamos: de momento con que se acabe la semana me voy a conformar.
Tendría que hacer un repaso/recopilación de lo que ha sido la semana para que se entendiera porqué tengo tantas ganas de que se acabe. Y el caso es que el lunes no se presentaba mal, no..., pero es que ya fue el mismo lunes a primera hora cuando toooodo empezó a fallar. Desde el momento en que, pese a 'ir con tiempo' (el suficiente para haber llegado una hora antes al trabajo) llegué con apenas media hora de anticipo por todo tipo de retrasos ferroviarios... debí empezar a mosquearme. Luego nada más llegar me sorprendió mi adorada empresa con uno de sus cambios previstos...del que nadie nos había avisado: traslado de puesto físico de trabajo (esto es, cambio de mesa, de teléfono, de teclado... de ratón. Hale: a hacer mudanza). Encima, sin que hubiese sitio para instalarse donde se suponía debía hacerlo...
Y, a partir de ahí, desastre tras desastre. No, no los voy a enumerar. Hoy no: no me apetece.
Me apetece básicamente que pase el día de mañana (por hora, ya es hoy: domingo). Que, vale, esto no puede ir a peor..., aparte que la mayor parte de mis 'dramas' son del tipo laboral. Y, al menos de momento, los fines de semana no los trabajo.
Anoche ya no podía más, físicamente hablando. Cuando miré el reloj y eran poco más de las diez de la noche... me pareció increible: !!!tan pronto y tan tarde que me parecía!!!! A las once y algo me tumbé frente al televisor, sin interesarme en lo más mínimo qué ponían. Me llevé una caja de mini-bombones, me arrebujé en mi manta azul de punto... y no sé en qué momento exacto me quedé dormida. Cuando abrí los ojos eran casi las tres de la mañana. Apagué la tele, siendo consciente de que la dejaba en stand-by (me equivoqué de botón), pasé frente al despacho viendo que el pc estaba encendido... y sólo entorné la puerta para no escuchar el zumbido sordo del ventilador, y me metí en la cama. Sin más. Deseando dormir, dormir, dormir...
Sólo recuerdo haber pasado calor (no me extrañaría que los responsables de regular la calefacción del edificio no la hayan apagado en toda la noche, creyéndose lo de la 'ola de frío polar'... que a Madrid aseguro que no ha llegado), de despertarme a ratitos, de tener un tremendo dolor de cabeza. De despertarme del todo a las ocho de la mañana.... despertador mediante (olvidé quitarle el timbre. Sólo el viernes lo programo... aunque sé que no voy a dormirme. Pero por si acaso). El despertador ha sonado y mi idea ha sido tan absurda como 'Hoy es viernes otra vez', porque era consciente de que lo fue el día anterior. Lo he apagado poniéndolo del revés (se apaga así), y creo que un rato más tarde me he levantado al baño y a tomarme un paracetamol. Y he conseguido volver a dormir... hasta casi las once y media. Tremendo. La primera vez en mi vida que duermo tantas horas... y hasta tan tarde...
Sé que el sueño atrasado no se recupera, pero creo que yo necesitaba dormir. Es más: creo que sigo necesitando dormir...
En otro orden de cosas, me han denegado la semana de vacaciones (a la que tengo derecho) y que pensaba disfrutar... sin hacer absolutamente nada, a partir del próximo lunes. Como la historia también me cabrea, lo dejo para otro día.
Y, por último, el fenómeno paranormal de la semana: hoy a media tarde, al parecer, un amigo ha recibido una llamada mía. Veamos: que le llame no es lo paranormal. Lo es que a la hora en que al parecer le he llamado.... yo estaba, por mis cuentas, saliendo del carrefur. Y la llamada ha sido desde el teléfono fijo de mi casa... donde el único ser vivo (aparte de las plantas) viene a ser Tano... que como es un canario blanco... de los que cantan y tienen plumas (esto es: un pájaro, porque alguien blanco, con plumas y que cante..., me estoy yendo del tema) pues eso: que no llama por teléfono y que vive en su jaula en la terraza. Inexplicable a todas luces. Porque si de algo estoy segura en todo este asunto es que si quien me dice que le he llamado lo dice, es que es cierto. Lo que no sé es cómo... Menos mal que al menos no he respondido al descolgar él.... Claro que en un 'viernes repetido', igual estas cosas son normales. Que precisamente una de las cosas que quería haber hecho y no hice el viernes es llamarle, así que...
En fin. Tremenda semana, aunque intento desdramatizar...



