Tres semanas y tres días.
Eso es lo que falta, exactamente, para que termine este año que suma tres.
Este año extraño, el más extraño de los últimos de mi vida. Un año lleno de rutinas, de horas eternas... pero al que me sigue pareciendo que le faltaron días. Que sí, pasaron en el calendario y tienen reflejo en forma de notas en mi agenda... pero que no sé qué hice con ellos ni qué ellos conmigo. Aunque... igual esto último sí que lo sé y lo que no sé es qué quiero entender. Ni si quiero entender algunas cosas.
Me queda eso, tres semanas y tres días para seguir con este año en los calendarios. Y después..., qué más da después. Simplemente cambiaremos de fecha, de año. Poco más. Cambiar de año no resuelve nada. Los propósitos de diciembre con vistas a enero no tienen demasiada diferencia con las promesas de las campañas electorales: sólo sirven para hacer tiempo hasta que llega la fecha marcada... y nada más. Por eso ya no voy a proponerme nada, a planificar nada para mí ó mi vida en los próximas semanas. Da igual.
Este año que está agotando sus últimos días quedará en mi vida por apenas algunas cosas, algunos detalles. Alguna persona. Quedará como el año en que estuve a punto de recuperar el control perdido sobre mi vida, esa vida que dejé en la cuneta hace años, sacrificándome sin estar siendo consciente de qué hacía... por alguien que definitivamente no se lo merecía. Nunca me arrepentí de ello, como tampoco me voy a arrepentir de mis fallos (que reconozco, los he ido reconociendo 'en tiempo real' y aún así los he cometido... conscientemente, a lo largo del año), de las decisiones erróneas que con respecto a trabajos, personas, lugares... he tomado estos meses atrás. No, no me voy a arrepentir. Porque en cada instante de error había una razón para cometerlo.
En el fondo, y lo sé, el 90% de las decisiones que he tomado en mi vida han sido por amor. Y dentro de ese 90%... no sé qué ínfimo procentaje habrán sido 'aciertos'... pero muy pocos, eso estoy segura. Y, aún así, no me arrepiento...
E igual las pocas decisiones que he tomado este año están dentro de ese otro 10%..., y así me va. Igual de mal.
Sé que tendría que empezar a moverme, a prepararme para los próximos meses, que sé van a ser desastrosos... en todos los sentidos. Ya no me quedan asideros emocionales en que apoyarme para decidir qué hacer en ese futuro que está ahí, a esas pocas semanas de distancia. Y tampoco sé si 'dejarme llevar' es la solución, porque no lo ha sido. Este año. al menos, no lo ha sido.
En realidad, mi punto de apoyo, mi ancla con la vida, ha sido siempre mi trabajo. E igual debería empezar por ahí: a buscar un trabajo en condiciones. Un trabajo que no me deje tiempo libre, como fue siempre. Que haga que mi mundo vuelva a estar ahí, protegido y protegiéndome. Dejarme de una vez de experimentos. Y de esperar milagros que no van a producirse.
Este año que se termina, sí, estuve a punto de volver recuperar el control de mi vida... y, de pronto, todo volvió a fallar. Todo saltó por los aires..., y me temo que los últimos meses no he hecho otra cosa que intentar salvar algo de las ruinas que quedaron tras aquella explosión. Y quizá por eso me he empeñado en hacer castillos con cimientos de humo, aún a sabiendas de que algunas cosas no tenían ni futuro ni solución. Tal vez, porque en realidad ni existieron en otro lugar que no fuese mi imaginación y mis neuras.
Últimamente escribo poco, lo sé. Y la mayor parte de las cosas que escribo no tienen demasiado sentido, más allá de para mí misma. Por eso con frecuencia me planteo seriamente dejar de escribir... al menos, aquí. Igual ésa es una de las decisiones que debería tomar en las próximas semanas. Dejar este diario como parte de esa huida que, igual, tengo que iniciar en cualquier momento... aunque el destino hacia el que huya, de nuevo, sea ninguna parte.




tertulia dijo
Dicen que si no diseñamos el futuro, pués nos lo diseñan y lo cierto es que viene deprisa pero más deprisa debemos ir hacia él. Vive más que no te pierdas las cosas y relaja que viene el 2011 con suerte y alegría. 1beso
PD. Yo tb escribo poco, casi na, pero creo que no debes de dejar de escribir.
8 Diciembre 2010 | 07:24 PM