Dinamitar castillos de humo.
Siempre me he dado cuenta de todo, siempre.
Por eso, nunca pude reprocharle a nadie que me hubiese engañado. Si acaso, alguna vez..., pero incluso en esas ocasiones que me sentí engañada... mi reproche era realmente hacia mí misma, que me negué a ver las señales.
Siempre ha sido así.
Por eso, en el fondo, llevo tiempo sabiendo que el cansancio no es algo circunstancial, debido al trabajo aburrido y a la falta de estímulos, y a la sensación de estar perdiendo el tiempo. Y al echar de menos algo que ni siquiera tiene un nombre concreto, porque no se lo quiero poner y las cosas sólo existen cuando tienen nombre y cuando lo pronunciamos. Quiero achacar esta sensación de fatiga permanente a las horas de insomnio que agoto frente a la pantalla, a veces redactando cosas que borro ó que archivo y jamás verán otra luz que la que iluminó esas letras negro sobre blanco en el monitor. Hablo de 'sueño atrasado' y de dormir para 'recuperar ese sueño', cuando sé que lo que no se duerme en su momento ya no es posible 'recuperarlo'.
Los sueños perdidos, ninguno, son recuperables.
Sé en el fondo que el cansancio, mi cansancio, tiene ese origen. Y conozco cual será el final de algunas cosas: en el fondo, no hemos inventado nada. En el fondo, cuando creemos estar iniciando un camino, una línea recta que nos llevará a algún sitio, no estamos sino comenzando a dibujar otro círculo.
Hubiese querido que este círculo se cerrase de otro modo. Ó que, por una vez, hubiese sido una linea recta, las vías del tren, dos rutas que se cruzan ó se unen ó son el afluente que finalmente une su agua al del río principal. Pero sé que no es así. Y, en el fondo, lo he sabido siempre.
Tengo que empezar a dinamitar castillos de humo. Cuando algo duele hasta las lágrimas y se sabe que esas lágrimas y ese dolor no es algo circunstancial, porque ya se conoce de otras veces, es absurdo seguir empeñada en salvar lo que no tiene futuro. Y esto no lo tiene. Y, en realidad, aunque me empeñase en intentar demostrar lo contrario y quisiera ver resultados donde no los había... lo he sabido siempre.
Nadie me ha engañado. Nadie, más allá de mi misma.





parasonar dijo
Ni es bueno engañar ni lo es el insomnio...
Huye del dolor, sé feliz, ríe, salta, llora de alegría!
Y recibe muchos besos...
(como este, por ejemplo)
14 Diciembre 2010 | 12:05 PM