Antinavideña.
Me gustaría, de veras, que me gustasen estas fechas. Las Navidades, me refiero. Encontrar el llamado 'Espíritu de la Navidad'. Divertirme por el simple hecho de estar rodeada de gente que se divierte. Alegrarme por las luces callejeras, por las compras, por poder quedar con amigos a quienes se vé difícilmente a lo largo del año...
Pero no soy capaz. A veces, pocas eso sí, me he preguntado porqué no me gustaban las Navidades. Y alguna vez, lo admito, casi me ha costado 'encontrar' una respuesta..., supongo que porque algunas cosas se van difuminando con el tiempo... Pero luego llegan de nuevo las Navidades y vuelvo a acordarme. Porque algunas cosas se repiten periódicamente...
Durante algunos años, digamos que a mediados de los 90', sí llegaron a 'medio-gustarme'. Disfrutaba con las compras, eligiendo regalos (el no tener que mirar los precios en exceso supongo que también contribuía al disfrute). Nunca llevé bien eso de tener que 'cenar a fecha fija' los días 24 y 31; sobre todo por parecerme completamente incongruente tener que cenar... cuando el resto del año no cenaba más allá de algo de fruta ó un vaso de leche. Pero toda la parafernalia de los Reyes Magos, los roscones (en plural: algunos años al llegar el 6 de enero llevábamos en el cuerpo 20 roscones: habíamos empezado a primeros de diciembre...), inventar 'temáticas' para ese día (un año me dió por los patitos: los hubo de todo tipo. Otro, hice los adornitos para los paquetes, docenas de escarapelas de todo color y forma). Ó la experiencia de tener que envolver, por ejemplo, montones de regalos con la compañía de cuatro gatos pequeños... que relacionaban el celo de pegar con el método con que convertía los faxes inservibles en pelotitas para que ellos jugasen... lo que hacía tarea poco menos que imposible el envolver nada: me saltaban encima...Y cuatro gatitos enredando a la vez, entre rollos de papel de regalo, celo y lazos es algo tan divertido como desquiciante y difícil de explicar. Aquella experiencia hace que esa tarea nunca vuelva a ser lo mismo... Hubo años, sí... Pero desde hace otros ni eso me resulta ameno...
Este año la realidad y las circunstancias han vuelto a recordarme porqué aborrezco las Navidades. No, no lo voy a contar. No vale la pena. Hay cosas de mi vida..., de mi pasado, que están ahí y ahí seguirán. No hay ninguna razón por la que me tengan que gustar las Navidades: supongo que estas cosas 'germinan' cuando se es pequeño... y en mi caso no existió ese 'germen'. No hubo nunca encuentros familiares multitudinarios, ni esperados regalos de 'Carta de Reyes', ni adornos caseros más allá del árbol que ni siquiera me dejaban poner a mí, ni villancicos (bueno, sí, algunos años... y por eso los aborrezco. Por eso y por la obsesión de los Centros Comerciales en ponerlos a mediados de noviembre). Ni salidas nocturnas (pasé las Navidades entre los 14 y los 19 en un pueblo de la estepa castellanomanchega donde ni tenía familia ni ningún tipo de lazo... y en el que las crías con 14 años ya tenían 'novio para casarse', novios que por descontado trabajaban en el campo ó en las envasadoras de hortalizas de la zona y que rondaban los 20, 25 años; crías que dejaban el colegio a los 12, como muy tarde, para irse a trabajar 'de estranjis' a las fábricas de calzado de la zona. Ya digo: ambientazo. Sobre todo por contraste con el ambiente en que me movía en Madrid: pasar de relacionarme con gente para quienes una biblioteca era una necesidad fundamental a intentar hacerlo con quienes lo máximo escrito que habían leido era algún superpop..., en fin. Que siempre fuí un poco rara). Pues eso: que nada en mi pasado me hace recordar las Navidades como algo agradable. Y con el paso de los años y las realidades presentes... pues sigo sin encontrarles 'el punto'. Supongo que si hubiese niños en mi casa..., pero cuando el único niño tampoco es un niño con capacidad para disfrutar (autismo. No he hablado de ello ni me apecete ahora), pues eso. Que no.
Que si me viniera a visitar el Espíritu de la Navidad de Dickens... se iría deprimido. Con la visita a mis Navidades Pasadas tendría más que suficiente para decidir cambiar de oficio.
Así que entre unas cosas y otras llevo ocho días sin escribir aquí. Teniendo varios post 'pendientes'. Incluso mentalmente redactados. Pero con tan poco ánimo, tan pocas ganas, tan poco tiempo... pese a estar de vacaciones, que...
En fin: este es mi post 'antinavideño' de turno. Imagino que además será el penúltimo... igual, el antipenúltimo del año. De este año al que, por fin, le quedan las horas contaditas....




mary-chan dijo
Pues sí, ya se nos va el año, por fin! Yo lo que menos soporto es desde que empieza la Navidad hasta fin de año, a partir de año nuevo hasta que llega Reyes me gusta. Me trae buenos recuerdos de cuando era pequeña, que entonces sí que disfrutaba la Navidad a tope, con villancicos, pandereta, serpentina, espuma, y luego en Nochevieja el cotillón. Pero con los años se me ha ido quitando esa ilusión, y ahora solo quiero que pase lo antes posible. Igual eso cambia algún día, porque hay años que los paso mejor que otros, sobre todo desde que estoy con mi actual pareja, que a él sí que le gusta la Navidad, así que en ese aspecto me complementa (aunque todavía no ha conseguido que me encante la Navidad).
Feliz 2011! Y aunque cenes poquito, al menos tomate las uvas, que la suerte nunca sobra : )
Besos!
31 Diciembre 2010 | 11:56 AM