Mi última carta. Para tí.
" Sé que en unas horas serás el deseo al soplar las velas de mi tarta de cumpleaños. Y también sé que, al tomar las uvas mientras llega el nuevo año y cada una es una petición, tú serás una de ellas. Lo sé. No, no es algo que tenga planificado, porque tú no eras 'un plan' en mi vida, ni, a pesar de mis sentimientos, lo eres. Y, mientras escribo esto, quiero pensar que al final sople mis velas y el deseo sea otro: uno que se pueda cumplir. Pero me temo que no podré evitarlo, porque no puedo evitar sentir lo que siento por tí.
Pensar en tí mientras cambio de año también me será inevitable. Y, ¿sabes?, de eso sí que me alegro. Porque así estaré segura de que he deseado que seas feliz. Donde sea que estés, no ya esta noche y en ese momento, sino feliz este año que empieza. Feliz siempre, hagas lo que hagas, estés donde estés. Estés con quien estés, que no seré yo. Seguro.
¿Sabes otra cosa? También estoy segura de que tú no pensarás en mí. Y ni siquiera me molesta. Soy realista. Aunque en algunos momentos haya parecido que no..., era, simplemente, que algunas veces me dejo llevar. Y sueño. Y he soñado en voz alta, que eso es también escribir estas cartas imposibles, sin nombre en el sobre. Porque aquí no te nombraré, nunca. Aunque con ello te pueda estar condenando a no existir, porque dicen que a lo que no ponemos nombre no existe. Pero tú sí existes, y yo te nombro en silencio. Porque no le interesa a nadie esta historia que no será nunca mutua. Esta carta es la última, el último texto, que te escribo este año. También es lo último que escribo en este blog este año 2010. Y no sé si el próximo año habrá más cartas, más sueños en que tú estés. Si conseguiré resistir la tentación, dejar de edificar con humo. Dejar de desearte.
Quisiera que mi deseo, hoy, fuese conseguir olvidarte. Pero, como algunos deseos sí que se cumplen, no me atreveré a pedir éste. Porque quiero seguirte queriendo, aunque nunca estés a mi lado; no, como yo quisiera que estuvieras. Y es mejor así: tal vez, la imagen que de tí he ido creándome tampoco es tu realidad... Ya ni de eso estoy segura.
Y, aún sabiendo que casi siempre que me miraste lo hiciste sin verme, aun temiéndome que no vuelvas a mirarme nunca... sé que si un día miro hacia atrás y, de pronto, veo el 2010, querré que siga teniendo el color de tus ojos. El tono exacto que sé que recordaré esta noche, mientras brinde por el año que empieza. Un año que, en el fondo soy consciente, no me será lo bastante largo como para conseguir dejar de desear estar contigo ni dejar de pensar en tí. "



