Repasando el 2010.
Recapitulando este año que (por fin) termina. Como si al hacerlo, al recapitular por escrito, fuese posible meterlo en una maleta, cerrar ésta y dejar a la libre elección el volver ó a abrirla, el recuperar ó no esos recuerdos que en su momento fueron la realidad, el tiempo que transcurría, el presente.
Enero. Empecé el año con una 'Carta de Reyes'. Sólo me 'trajeron' una de las cosas pedidas: conservar el piso en que vivo de alquiler. Por una serie de extrañas carambolas... se me 'renovó' de forma automática el alquiler, al menos por otro año. Digamos que gano un año... hasta agosto. Por lo demás, un mes de convalecencia: la gripe con que terminé diciembre se prorrogó con sístomas intermitentes hasta mediados de febrero. Cansancio, aburrimiento laboral. Deseo de encontrar otra cosa, otras cosas... Poca actividad en el blog, también: hasta la conexión a internet me abandonó durante una semana....
Febrero. Aún ignoro las razones, pero la empresa me subió la retencion de Irpf... hasta una cantidad disparatada. Lo que se tradujo en una 'bajada' de sueldo desmesurada para lo bajo de mi nómina. Empiezo febrero queriendo huir de esa empresa. El mes fue laboralmente desastroso. La empresa empieza a hacer 'experimentos'... porque todo se está desmoronando. El ambiente laboral por una parte ha mejorado algo... y por otra sigue siendo igual de desagradable. Y yo, que siempre fuí 'por libre' en un grupo laboral donde todo son fragmentaciones y luchas inexplicables... de pronto me doy cuenta que en el fondo llevo meses formando una especie de equipo con el único elemento masculino del grupo. Y que también eso me está ayudando a sobrellevar esos días eternos. También porque veo claramente que nos van a despedir a ambos (éramos los últimos en llegar) entiendo que igual no soy tan 'unidad independiente'.
Marzo. De pronto, el mes casi desaparece del calendario. Al menos, del laboral. Desde primeros de mes se nos dice que no hay trabajo para todos... y que a ver cómo lo arreglamos. Nos mandan de vacaciones (las que tendríamos que coger en verano, claro: en esta empresa no se regala nada). Nos comprometemos a recuperar días en que no podemos ir a trabajar porque no hay trabajo. Uno de nuestros jefes 'abandona' el barco (lo que deja como recuerdo la única foto en que estamos casi todo el grupo en que trabajo... y la primera en que yo aparezco. En casi un año y con bastantes fotos enmedio). Todo es incertidumbres. Por otra parte... 'algo' se me despierta dentro. Algo que me acompañará el resto del año, que tiene categoría propia en el blog, que no sé en qué terminará... si es que existe, claro. Un diapasón sentimental. Lucho y me abandono, y me da igual. El mes termina con la firma de la carta de despido... con efectos 'mediados de abril'.
Abril. Empiezo el mes escribiendo poemas, al tiempo que me hago a la idea de lo inevitable. En el trabajo, los últimos días consisten en tener que trabajar 11 horas diarias... para no tener que deber dinero a la empresa. Recuperar los dias que no pude ir a trabajar por no tener nada que hacer allí. Días raros. Una cuenta atrás que tampoco se me hizo larga... Y la constatación interna de que no voy a echar de menos este trabajo, no... pero sí a J.A. Lo único válido que he encontrado en ese sitio. Y con quien, siendo realistas, tampoco hay razones para seguir en contacto fuera de allí... El trabajo se termina el 14 de abril. Promesas de 'volver a llamarnos' en cuanto aumente la 'producción'. Promesas que no me creo. En esos últimos días me decepcionaron personas... y creo que conocí mejor a mis compañeras que en el año anterior completo. Enseguida empiezo a enviar curriculum. Enseguida empiezo a hacer entrevistas. La empresa me llama para otra 'mini-campaña' y les digo que sí. El 18 de abril reconozco, por escrito, lo mucho que J.A. me importa. El 26 quedo con él para 'tomar café'... y los dos decidimos que nos apetece seguir en contacto...al margen del trabajo.
Mayo. Trabajo en un puesto de 'funcionaria'... con la categoría de teleoperadora y a media jornada. Simplemente, por trabajar. Mes raro, hasta climatológicamente hablando. Para mí, ya es verano. Fotografío enormes edificios de cristal, que son mi paisaje diario durante ese mes. Escribo poemas en ratos muertos, en el trabajo. Averías domésticas. Intercambio emails con J.A., conversaciones telefónicas con mis ex-compañeras. El día 31 me vuelven a despedir. Sin sorpresas: era un simple refuerzo de campaña.
Junio. El día 8 me vuelven a llamar para volver a mi antiguo puesto. No me apetece... pero tampoco está el tema para andarse con exquisiteces. Acepto... porque soy realista y apenas tengo cotizado para 'cobrar paro'... y no me puedo quedar sin subsidio a mitad de verano. Decido cerrar el blog, y no lo hago. Veo nuevamente a K, y tengo claro, por fin, que no siento ya nada por él. A primeros de mes quedo nuevamente con J.A., y constato que me sigue gustando estar con él. Sin que eso tenga porqué querer decir otra cosa. A él tambièn le ofrecen volver a la empresa... pero con unas condiciones inadmisibles. Mi regreso es volver al infierno: llego a tener delante durante una hora el contrato, sin firmar... porque algo en mí me está gritando que me vaya de allí. Lo firmo. Horas más tarde me llega el rumor de que si J.A. no está en el grupo es porque no quiere trabajar. Al día siguiente, que si yo no hubiera aceptado... le habrían ofrecido a él mis condiciones. No me creo ninguna de las dos cosas: tengo sobradas razones para no hacerlo.
Julio. Calor. Mundial de fútbol que gana España. Tormentas. J.A. y también tormentas estando a su lado. Tormentas meteorológicas, me refiero. Mis 'tormentas' interiores se despiertan cuando quieren... y yo sigo sin ponerles nombre. Noches de calor y necesidad de algo a lo que tampoco voy a poner nombre: lo que no se nombra no existe. Trabajo desastroso, empresa caótica. Días muy largos, en todos los sentidos. Siguen mis averías domésticas, mis miedos personales. Fotos. Pocos helados, mucho café. Sigue el diapasón sentimental que, a ratos, hasta es montaña rusa. Un viernes J.A. me dice que sabe que un cualquier día no querré quedar con él, que le daré cualquier excusa, que le diré que estoy trabajando 20 horas diarias y que 'ya te llamo yo cuando tenga tiempo'. No se lo digo, pero sé que nuestra relación en cualquier momento tomará ese camino... y no seré yo quien decida dejar de verle. Pero soy realista, también y sobre todo en eso. Probablemente, me despidan a finales de mes: no tengo cotizado lo suficiente para tener vacaciones... y la campaña suele parar en agosto...
Agosto. La campaña no para: trabajo todo el mes. Siguen mis poemas, mis textos sin nombre. La empresa parece un intercambiador de transportes: gente que llega y se va, que trabaja un día y nunca más se sabe, que hace lo que le parece. Conspiraciones. Antiguos enemigos que ahora son aliados. Me llevo bien con todo el mundo... pero sin olvidar quien soy. Sigue el calor sofocante. Mis encuentros con J.A. empiezan una nueva dinámica: sus problemas de salud hacen que quede conmigo y lo aplace, sistemáticamente. En ningún momento, nunca, he dudado de él. Simplemente, me preocupa como está. A finales de mes planificamos que se venga a dormir a mi casa... y prefiero aplazarlo, porque no está bien. Recupero contactos en las redes sociales. Cada día anochece antes, cada día me siento más cansada. Cada día me pregundo qué hago trabajando allí.
Septiembre. Rutina. El caos de mi empresa es también rutina. El verano parece que será eterno. Sé que tengo que buscar otro trabajo... pero también sé lo mal que está la situaciòn laboral. Durante un par de semanas no sé nada de J.A.... y, aunque es difícil explicar el porqué, me preocupa mucho su 'desaparición'. El 29 hay 'Huelga General': en mi caso, 'Día de Asuntos Propios'. La noche anterior escribo determinado post. La tarde de la huelga mantengo con J.A. una conversación de unas tres horas... en la que el texto en cuestión tiene bastante que ver. Desde ese momento, nuestras conversaciones son básicamente telefónicas... e incluyen 'sexo dialéctico' (que no telefónico, que eso es otra cosa). Y empezamos a planificar algo... que tampoco queda claro qué es...
Octubre. Cada día que pasa llevo peor el trabajo, pero no lo puedo dejar. A mediados de mes vuelvo a ver a J.A.: a esas alturas, quedar con él depende de nuestros trabajos... y a partir de finales de mes, de su estado de salud. Seguimos hablando mucho por teléfono. Mi situación económica es desastrosa: simplemente, sobrevivo. De pronto, no hay trabajo para todas. Luego, parece que, al menos, llegaré a finales de año en la empresa... que ya es bastante. El 15 de octubre sigue siendo verano. El 16 nos llevan a dar una vuelta por Madrid en un autobús descapotable: actividad lúdica, lo llama mi etérea jefa. Fotos. Decoración de 'halloween' en mi empresa: mi jefa decide vestirme de murciélago con bolsas de basura. Patético. Duermo muy poco. Me dan las tantas frente al ordenador.
Noviembre. A mediados de mes nos avisan de que, posiblemente, vuelvan a despedirnos por falta de trabajo y pésimos resultados. Ó sea, volvemos a la situación de marzo... En mi corazón, siguen las dudas... sobre algo que sé que nunca llegará a pasar. Sigo aplazando encuentros con J.A. Entorno al 20, me avisa que le han llamado para volver a la empresa: falsa alarma. Esta empresa es así de absurda: se dedica a contratar incompetentes y deja que se le escape quien de veras vale la pena. Sé que nunca volveremos a trabajar juntos... así que él no regresa y a mí no me despiden. Siguen nuestras largas conversaciones que, de pronto, pasan a ser nocturnas. Seguimos haciendo planes para vernos. Sigue el 'sexo dialéctico'. Sigo estando segura de que le quiero mucho y, por encima de poder ó no verle, me importa que él esté bien. Por curiosas carambolas del mundo virtual, recupero el contacto con una de las hermanas de M. No le pregunto por él: descubro que me da exactamente igual cómo esté, qué hace, si su hermana le dirá ó no que ha contactado conmigo. Estoy curada: ahora sí que estoy segura de ello. El ambiente laboral.... sigue dando para una teleserie, no sé si de humor ó de qué. Intento que me den vacaciones a finales de mes, principios de diciembre: me las deniegan, claro. De pronto, resulta que hay mucho trabajo... Es todo absurdo.
Diciembre. Por fin es invierno, aunque sigan mis tormentas. Por fin consigo quedar con J.A., en pleno 'puente de la constitución'. Un par de cafés: teníamos medio planificado pasar la noche juntos... ó algo así, pero no pudo ser. Problemas de salud, en este caso, mutuos. En realidad, a estas alturas tengo claro que no podrá ser nunca y que el sexo dialéctico es eso, dialéctico..., menos mal que lo tengo claro. Siguen nuestras largas conversaciones telefónicas nocturnas, seguimos quedando 'en firme' para vernos y seguimos teniendo que aplazarlo. Y yo sigo teniendo claro quien soy..., al menos, eso sí. Se acerca la Navidad, que aborrezco cada año más. Lo único bueno es que, al menos, queda poco para terminar el año. Más fotos. La empresa me tiene que dar vacaciones... a finales de mes, porque ya no hay más tiempo y no se pueden inventar nada más para seguir aplazándolas. Cada vez escribo menos aquí: sigo con la duda de si cerraré ó no el blog. El pésimo funcionamiento de Lacocte no ayuda, precisamente, a que me anime a seguir... Participo como teleoperadora en el patético telemaratón de una conocida cadena privada de tv: es una de esas experiencias que me apetecía tener. Me reafirmo en cosas que ya sé: mi empresa es absurda, mi jefa no tiene capacidad para coordinar nada en condiciones, mi relación con J.A. es la que es (menos mal que eso sí lo tengo claro) y le quiero mucho igual, aunque no le vea... Algunos de mis sueños nocturnos ojalá fuesen reales. Tengo que 'quitarme' de alguna adicción... que no es a nada ilegal. Ni siquiera lo es a algo 'demostrable', a decir verdad. Adicta a lo intangible.
Posiblemente, enero empiece con un nuevo despido laboral... qué más da. Enero empezará como le corresponda. Pero eso ya será otro año, y otra historia. Diciembre lo termino hoy. Como todos los años, cumpliendo. Años, digo. También eso, este año, es lo de menos. Lo de más es que se termina este año... que ganas tenía...
Goodbye, 2010.
Feliz Dos Mil Once.



