Empezando el 2011. Sin saber hacer planes.
El primer post del nuevo año.
Debería empezar resumiendo los últimos momentos del 2010, ó los dos días que ya han transcurrido de este 2011... pero sería el relato de la rutina. También podría dedicarlo al apartado 'Propósitos de Año Nuevo', eso tan recurrido..., pero ya se sabe que los propósitos, los proyectos y los planes y yo no nos llevamos bien. Ni mal: en realidad, es que pertenecemos a ámbitos irreconciliables. Ó nos movemos en vías paralelas, ésas que salvo que sean 'vías ferreas' y que, por un circunstancial movimiento del guardarrailes, en un momento dado puedan juntarse para dar paso a un tren... nunca cruzarán sus caminos.
De momento, no hay planes, proyectos ni propósitos. Bueno, alguno hay... pero tengo perfectamente asumido su más que probable irrealización, así que para qué redundar en ello.
Quisiera empezar bien el año. Pero ya se me han ido dos días y medio y no hay modo. Tengo que terminar con las compras del día de Reyes (ya se me ha descabalado el presupuesto del próximo trimestre... y eso que no he hecho grandes desembolsos. Que no puedo permitírmelo). E irme mentalizando, ya mismo, para el regreso al trabajo. Regreso que probablemente conlleve nuevo despido... La verdad es que, casi, me da lo mismo. No me importa más allá del hecho de tener que buscar otro trabajo... en la situación de desastre generalizado actual. El hecho en sí de perder 'ese trabajo'..., no, eso no me importa. Quizá porque, como se dice humorísticamente de los muertos 'el primero es el más difícil: luego una se acostumbra a matar'. Y, en este caso, el primer despido fue en marzo... y si lo superé, éste no sólo sería más fácil, sino que tendría un componente liberador considerable.
Tal vez mi propósito para estos primeros días, el primer propósito del año, sería asumir de una vez por todas que hay sueños por los que hay que luchar para conseguir que se cumplan... y otros que, simplemente, están ahí para que no se cumplan nunca. Para que los que se consigan tengan más valor. Es algo que sé, que siempre he sabido. Pero cuando algo se desea tanto... y se sabe día a día que no se va a conseguir, que pese a haber estado ahí, al alcance de la mano (también cuando ni siquiera se era consciente de cuánto se necesitaba, de cuánto se iba a necesitar cuando no estuviese)... pues es difícil admitirlo. Algo en realidad tan simple como eso.
Como canta el poeta Serrat: 'Nunca es triste la verdad. Lo que no tiene es remedio'. Pues eso mismo.
Y, también, mi propósito/plan/proyecto para este 2011 debería ser, en firme, no enamorarme. Bajo ninguna circunstancia, de nadie. Ni siquiera por un momento. Pero... Pero ya digo que los propósitos/proyectos/planes y yo no nos hemos puesto nunca de acuerdo...




lascosasdepepe dijo
deja que transcurra el año....
que tengas un buen 2011
un abrazo.
4 Enero 2011 | 12:22 PM