Pre-epílogo. Tal vez.
Ochocientos noventa y dos post.
Eso es lo que, con éste, llevo escrito/publicado aquí. Desde el 24 de septiembre de dos mil seis, en que publiqué el primero. Uno 'de trámite'. Sin plantearme siquiera la posibilidad de llegar a escribir más allá de alguno al mes. Sin saber dónde iría a parar. Sin esperarme, para nada, estas cifras, estas dimensiones.
Tal vez este debería ser el último. No lo sé. No es ni una amenaza (sería absurdo ¿amenaza, a quién? ¿a mí misma?) ni una decisión. Pero...
Si quisiera ver el conjunto de este blog como una novela, como una teleserie... digamos que puedo considerar que, en estos momentos, gran parte de las líneas argumentales están cerradas. Han llegado a su destino.
El título del blog siempre fue una especie de juego de palabras (cierto que casi nadie lo pilló...). No lo voy a re-explicar ahora. Pero una de las líneas argumentales sí venía a ser mi situación de desempleada... al menos, cara a las listas oficiales de 'parados'. Llego a estas fechas trabajando. En algo que no me gusta, que no me aporta más allá de un sueldo que no me da ni para cubrir gastos, que no es sino dar vueltas a una rueda de hamster..., pero también llego eso, 'trabajando', en el momento en que más desempleados acumulan las estadísticas. Por lo que ya no tendría razón de ser lo de 'en paro' del título. Es más: me temí que en el día de hoy volvieran a despedirme..., y no, no lo han hecho. Así que seguiré haciendo girar mi rueda... sabiendo que no voy a ningún lado. Pero que tampoco tengo para elegir.
Mi estatus profesional está a milenos-luz de lo que era cuando empecé a escribir. Pasé de ser una profesional con un cierto 'prestigio' en lo suyo y en el ambiente en que me desenvolvía... a ser un mero número en una especie de cadena de montaje. Del nivel económico ya mejor ni hablar... que me deprimo (y no es un modo de hablar, no). Pero es lo que hay, y punto.
Hay mil pequeñas líneas argumentales que fueron básicas para que este blog existiera... y que ya son historia. Curiosamente, sin grandes esfuerzos por mi parte y de forma reciente...
Empecé a escribir cuando el corazón me empezó a gritar que estaba sintiendo algo por alguien. Una historia que nunca llegué a contar del todo (por circunstancias, no podía dar pistas)... y que no llegó a ser nada. De la que sólo conservo lo que aquí fuí escribiendo en 'tiempo real': mis sentimientos cuando él era parte de mi paisaje diario, mi decisión de no intentar nada más. Mis sueños, también los nocturnos, con él de protagonista. Mis neuras las dos ó tres veces que le ví... Es curioso. Le ví por última vez en junio y, de pronto, tuve claro que sí, que lo que había sentido por él fue real... pero que ya formaba parte de mi pasado...
Hace unos días soñé con él, con K, de nuevo. Un sueño del que, ahora mismo, no recuerdo el argumento. Pero que volvió a dejarme esa sensación que me dejó nuestro último encuentro: algo cerrado, terminado. La experiencia estupenda de haberle conocido (porque él es una persona estupenda). Pero nada más. No hay futuro, no en común. Y no me preocupa: lo veo normal. Fin de esa historia. Círculo cerrado.
Hace un par de meses, también, tuve completamente claro que mi relación con M también había terminado, totalmente. Sigue 'abierta', en cierto modo, porque el miedo... ó lo que sea, a que de pronto regrese estará siempre ahí. Pero... Pero la verdad, la realidad, es que tras años de dudas, de desear saber de él... de no atreverme a llamarle..., resulta que a través de la red social que todos conocemos... pues recuperé el contacto con su hermana. A la que conocí mucho y muy bien... porque también trabajaba con nosotros en esos dos años que lo hice para él. Y que en los últimos días de aquella época supo que entre su casadísimo hermano y yo había 'algo más'... y no era una relación que precisamente me hiciese feliz.... Bueno. El caso es que recuperé el contacto con ella... y, al tiempo, descubrí que me daba exactamente igual cómo estuviese él. Sé que entre ellos tampoco hay demasiado contacto: circunstancias familiares y la psicótica personalidad de él (ella es un encanto de persona). Por supuesto, podría preguntarle cómo está, si sigue casado, si lo están sus hijas, si tiene nietos... no sé, esas cosas... Y me lo contaría. Pero la verdad es que no me importa. No me importa M. Sé que seguiré acordándome de él: es irremediable. Fueron 12 años de relación... rara, pero relación. Demasiado dolor. Pero ya no: ya no duele igual. Ya no me duele. Ya no puede hacerme daño. Otro círculo, básico en este blog, que se cierra.
Y hay muchos otros. Como decía, bruxana ya no es la que fue...
Tengo que escribir sobre los últimos días. Lo que podría definir como 'los últimos acontecimientos' en mi vida, que posiblemente en esto también sea la de bruxana. Y..., y no sé si este es el sitio idóneo para hacerlo. No sé con qué libertad realmente estaría hablando/escribiendo. Supongo que finalmente sí escribiré... sin pararme a pensar en otras cosas. En el fondo, porque también la historia tiene 'algo' de cerrar otro círculo... Ó de unir dos tramas, dos categorías, que hasta este momento eran independientes. No sé. Igual ése ó ésos posibles post sí sean los últimos de este blog. Al menos, por un tiempo... quién sabe si indefinido.
Durante años, lo he comentado a veces, tuve la costumbre de escribir un diario. Uno de esos en papel: blog de tapas duras, candadito y llave que llevar en el monedero. No terminé ninguno: cada vez que sentía que acababa una etapa, ó que la realidad era tan intensa que había que vivirla... ó, quizá, que era tan dura que no podía escribir más de dos líneas porque las lágrimas me nublaban la vista... y cómo dolía todo..., cerraba el diario. Así que por ahí debe haber cuatro ó cinco... a medias. Etapas de mi vida.
Lo bueno de este Diario virtual es que sus páginas no tienen un final concreto: no era posible llegar a la última, esa que ya era el reverso de la tapa dura. En mis diarios analógicos nunca llegué a esa contraportada. En este virtual... quizá esté llegando en estos días. Porque igual el infinito sí tiene límites.
Insisto: no hay nada decidido. No sé si seguiré escribiendo aquí, si 'mutaré' y seguiré en Lacocte bajo otro disfraz. Si, simplemente, desapareceré una temporada (en cualquier caso, mi 'yo' real ya tampoco es tan secreto... para bastantes de quienes me leen). No es algo que pueda decidir ahora ni así de fácilmente.
Siento que las cosas están empezando a moverse. No diré que 'para bien', pero sí que están empezando a rodar, a rotar, a deslizarse. Y sé, siento, que las próximas semanas van a ser decisivas. Para que siga aquí, para que siga escribiendo... Ó para que, otra vez y como en otras etapas de mi vida 'analógica', vea claro que sólo huyendo sin dejar dirección puedo ponerme a salvo.
A salvo de mi misma. claro. Porque si algo tengo claro y tengo en común con bruxana es el conocimiento de que yo misma soy mi peor y más fiero enemigo. Porque los escorpiones nos clavamos el aguijón si nos sentimos rodeados por el fuego. Y mi fuego es el temor a hacer daño a quienes de veras quiero... Mi único punto débil es ése. En eso no he cambiado en estos más de cuatro años.





gabriela dijo
A otra cosa, mariposa !! Con los años se aprende a desechar lo que no sirve o no nos gusta o no nos llena, se aprende a mirar hacia otro lado, y a no quedarse pegada en los años pasados. Eso es vivir.
Felíz Año 2011, que sea mejor para tí, que si eres positiva, algo mejor llegará a tu vida.
11 Enero 2011 | 04:07 AM