Calendario.
Se terminó enero.
Un mes éste concreto, el de este año... que sé va a quedar ahí, grabado en mi particular historia por méritos propios. Importante, pero sin dramatismos. Por simples hechos objetivos y evidentes; igual hasta menos inesperados de lo que podría pensar si, eso, decido no pararme demasiado a pensar cómo y porqué pasan algunas cosas. Un enero invernal que no puedo recordar como 'frío'... precisamente. Enero de dosmilonce que quedará ahí, en mi recuerdo... Aunque de eso iré siendo más y más consciente con el paso del tiempo. Como suele pasar siempre. Los acontecimientos no lo son tanto mientras pasan como luego nos irán pareciendo al recordarlos. También porque la imaginación suele contribuir para 'embellecer' la realidad una vez que ésta ya no es presente.
Da igual. Termina enero de 2011.
Empieza febrero. Como todos los años, claro: tras el treintayuno de enero viene, siempre y puntualmente, el uno de febrero. Los calendarios es lo que tienen, que sirven para 'domesticar' el paso del tiempo sobre nuestras vidas.
Y me quedan y nos quedan por delante, pues, once meses de este año once. Ya veremos si dejan huella ó no. Y, si la dejan: si es dactilar, como las caricias, ó de otro tipo... como los pisotones





miparaiso dijo
Ultimamente e tiempo pasa volando ante nuestras narices, imparable.... Cuantas veces hace falta pararse y pensar en lo que nos va dejando...
Un beso y buen febrero!
1 Febrero 2011 | 09:20 AM