Lágrimas de risa, pérdidas de tiempo, pañuelos de seda...
No quiero seguir redundando una y otra vez en lo mismo. Pero es que llego a casa a las horas que llego..., y, en fin. Que termino por actualizar tarde, poco y mal, y es por lo mismo, siempre. La falta de tiempo. Ó, peor: el pasarme 8 horas diarias, más las dos y pico de los trayectos, sin hacer nada realmente provechoso. Pero sin poder destinar parte de ese tiempo 'perdido' a, qué sé yo, redactar post en condiciones...
Y es que no vale de nada anotar cosas que durante el día se me puedan ocurrir, si luego no voy a tener ni tiempo ni ganas de transformarlas en algo medianamente legible. Así que ya no tomo notas: para qué. Y voy entonces acumulando ideas (a ratos hasta me parecen brillantes) para redactar historias. Pero sólo son ideas mentales. Y, a estas horas... lo que no tengo son ganas de unirlas. Por lo que termino escribiendo cualquier cosa. Como ésta. Para actualizar simplemente.
Mi empresa alcanza, a veces, cotas de surrealismo difícilmente superables. La empresa en sí, como ente, y los personajes y personajillos que comparten espacio y horario conmigo. Incluso alguna que no lo comparte: baja supuestamente médica desde hace 4 meses... Todo esto no daría sólo para un post, sino para un blog entero. Y de pronto pienso esto y recuerdo que claro que abrí un blog específicamente para escribir sobre estas cosas. Y..., y lo tengo abandonado por lo mismo de siempre. Falta de tiempo.
Mi nueva tarjeta 'de fichar' en el trabajo incluye foto. No estoy muy favorecida (nos llamaron para las fotos sin previo aviso ni tiempo para, medianamente, arreglarnos), pero parezco yo. Lo que casi tiene su mérito: mi problema es que salgo tan bien... que no parezco yo. Es normal resultar irreconocible en la foto del dni... pero no lo es tanto estar tan estupenda que se dude de que sea una misma. Bueno, pues eso me pasa a mí. Así que esto de 'parecer yo' en la tarjeta de fichar casi tiene sus ventajas, ya digo: como incluye el nombre completo y el número de dni... en caso de que alguien (al pagar en alguna tienda, por ejemplo) ponga esa cara que ya conozco al verme en la foto del carnet, mirarme, volver a la foto... siempre puedo sacar la tarjetita y, hale, que cotejen: coindiciran numeración y nombre en ambas tarjetas de identificación. Y como en la reciente foto ya digo, sí parezco yo, pues... Vamos, que casi voy a tener que presentar la tarjeta de fichar en el control horario cuando pague con tarjeta y tenga que identificarme (porque aunque mis tarjetas del banco también incluyen foto... lo mismo: estoy tan guapa que no resulto reconocible en persona).
Poco más que contar. Como decía: más por un tema de mero cansancio que de falta de ganas de escribir. Porque a mi mente puede apetecerle... pero mi cuerpo dice que está muy cansado.
Así que cierro el día. Un día de historias surrealistas que me han hecho llorar de risa (mi peculiar sentido del humor: río hasta llorar a mares... y, encima, no puedo explicar a los allí presentes qué es lo que realmente me está haciendo tanta gracia. No lo iban a entender). Y un día de intentar matar el tiempo entre llamada fallida y llamada para vender... reflexionando con los ojos cerrados. Divagando sobre ataduras, pañuelos de seda y elección de qué atar...
Nada. Como con lo de las lágrimas de risa: cosas de mi peculiar visión del mundo. Y del uso y empleo del poco tiempo libre.






kilifa dijo
Estoy segura que si te lo replanteas, sacaras tiempo de debajo de las mesas....si hasta lo hago yo!!!!
A lo que antes hacía y me repetía que iba sin tiempo, ahora le he sumado una hora y media de gimnasio, con los cuarenta minutos del viaje de ida y vuelta...y sigo haciendo todo lo demás, hasta estoy más en la cocte!!!
pero hay que organizarse. Quizás levantarse antes y hacer algo que te motive, para que lleves mejor el stress del curro.
me levanto a las seis y media...y me acuesto a las diez...y me sobra tiempo...
organizate cielo, y verás como si tienes tiempo.
...las ganas, eso ya es otra cosa....
besos
10 Febrero 2011 | 07:05 AM