Post post-sanvalentín. Ó algo así.
Dejé pasar SanValentín sin publicar nada... entre otras cosas porque las celebraciones 'a fecha fija' no son lo mío. De hecho, sigo insistiendo en empezar el año en septiembre... incluida agenda. Así que no me veía haciendo un post conmemorativo. Y menos desde que se perdió aquella... no sé si sana, pero si amena costumbre de los post 'globales', llámense 'Tema de la Semana', meme ó como se quisiera definir...
Además, mi post de San Valentín, si a alguien le hacía falta leerlo (que no creo, vaya) podría ser el publicado el pasado Seis de Febrero. Porque esta fiesta en algunos países no tiene tanto componente digamos... erótico como aquí... y viene a ser el Día del Amor y la Amistad. Y los niños se mandan postales con corazoncitos cosas de ésas. Así que mi post, pues eso mismo. Y que cada cual interprete lo que quiera al respecto.
Como suele ser repetitivamente aburrido, llego a estas horas y a este post cansada. Las ideas se me han ido cayendo por el camino, entre tedio y hastío. Y no me apetece 'tirar' de borrador... no, hoy no. Más que terminar de dar forma a lo 'medio a hacer', conseguiría deformar del todo cualquier cosa. Y ya digo: no me apetece. Los arrebatos creativos me vienen cuando no me es posible poder desarrollarlos. Así que además del cotidiano aburrimiento de mis 39 horas semanales por convenio... tengo que aguantarme las ganas de escribir, de dibujar, de hacer fotos, de..., de mil cosas. Hace unos días recordé que tuve un tiempo en que hacía muñecas de trapo. Muy logradas, dicho sea de paso: tengo una colgada de uno de mis bolsos... que, caray, qué paciencia llegué a tener: hasta las uñas las lleva pintadas. Y tiene pliegues en codos y rodillas, y un vestido de lo más trabajado, y... Y, claro: que yo tenía como 16 ó 17 años cuando las hacía. Y no es que no tuviera otras cosas en que dedicar el tiempo: es que éste me cundía más. Mucho más.
Y en estas estoy: teniendo que aguantarme las ganas de tantas y tantas cosas... contínuamente. Y aburriendome hasta el propio límite del aburrimiento.
Cansada de eso, de puro aburrida durante horas. De intentar canalizar el aburrimiento... y no encontrar cómo hacerlo. Cómo salir de él, más allá de aplicar la imaginación y soñar entre llamada y llamada. Lo que pasa es que tampoco les veo salida a esos sueños. Y también eso empieza a cansarme. Cansancio acumulado que cae, pues, sobre el que ya voy generando cotidianamente, día a día.
Y menos mal que, hoy, al menos, llueve en Madrid. Lluvia que se está llevando la contaminación. A ver si el aire limpio se alía conmigo y me ayuda a ver las cosas más claras... y con esa claridad descubierta distingo cual es el camino que debo seguir.






fenicia dijo
Un abrazote,hoy con el aire mas limpio tambien acá.
Feni
16 Febrero 2011 | 11:44 AM