...Aunque nada te obligue a querer...
Mi amiga Chus formulaba en voz alta, de vez en cuando, una reflexión que a quienes conocíamos de qué iba nos hacía hasta gracia. Decía que qué cosas, que se pudiera querer tanto, tantísimo, a alguien que no era ni de su familia ni nada de eso. Que era en el fondo un extraño...
Nos hacía gracia porque lo decía en serio. Y porque el 'extraño' a quien consideraba totalmente inexplicable querer, si intentaba aplicar la razón y la lógica, era su novio. Novio formal con quien por entonces llevaba como tres años y pico de relación, con todo el aspecto y todos los proyectos posibles de terminar juntos toda la vida; con todas las bendiciones familiares, vacaciones juntos, coche a medias, proyecto de piso en común y hasta nombre para futuros hijos. Vaya, que lo suyo no parecía ser un 'rollo circunstancial'. Pero ella alguna vez sí hacía esa reflexión: qué curioso, querer a alguien tanto sin que hubiera vinculos de sangre...
Por entonces rondábamos los 20 años. No sé qué sería finalmente de ellos (lo último fue que, sí, vivían juntos en el piso comprado a medias y esas cosas), pero en una época extraña para mí les perdí la pista. Aunque eso ahora no viene a cuento ni me preocupa especialmente. Y supongo que cualquier día, con esto de las redes sociales, la localizaré. Tiempo al tiempo.
Pues sí: se puede querer de forma inexplicable e incomprensible a quienes ni son familia ni hay ningún lazo que 'obligue' a querer. De hecho, y eso también recuerdo habérselo dicho por entonces, tampoco es obligatorio querer a la familia... para nada. Aunque esto también es otro tema y otra historia.
También alguna vez Chus nos confesó que 'jugaba' consigo misma a imaginar que a su novio le pasaba algo muy malo (que se moría, vaya) y llegaba a veces a tomárselo tan en serio... que se hartaba de llorar. También era tener ganas de sufrir en vano, la verdad. Aunque luego, al parecer, cuando él aparecía... se llevaba el alegrón del siglo y le compensaba. Supongo que a los 20 años es normal hacer cosas raras de ésas: en el fondo la adolescencia está pensada para ponernos a prueba, ir aprendiendo y ver hasta donde podemos llegar, en muchos sentidos.
No sé exactamente a cuento de qué viene esto. En realidad era una reflexión..., bueno, no: unas anotaciones guardadas en el 'borrador', también en el mental. Y es que al menos Chus tenía como 'explicación' que el chico no era de su familia 'ni nada', pero era su novio desde hacía años... y eso era razón más que suficiente para explicar que le quisiera. Y mucho.
Así que más incomprensible es tener absolutamente claro que se quiere a alguien que ni es familia, ni novio, ni hay razones que lo justifiquen mediante la lógica. Que se le quiere aunque no haya proyectos futuros ni los pueda haber nunca. Que se le quiera 'porque sí', vaya... Sin más ni más.
Supongo que tras tantos años, si encontrase a Chus y se lo comentase ya no le extrañaría. Porque, digo yo, la madurez debe tener algo que ver en no molestarse en encontrar explicaciones a determinadas cosas.
Al menos y en esto, yo no las voy a buscar. No pienso cuestionarme nada. No tengo ni quince ni veinte ni la exagerada madurez fuera de lugar que tenía entonces. Así que aprovecharé mi irresponsabilidad adulta para disfrutar con lo que haya... no vaya a volverme sensata de nuevo y de pronto, y me lo vuelva a perder. Como me he perdido, sin darme cuenta de que el tiempo pasaba tan rápido, tantas cosas en esta vida. Cosas y algunas personas.
Y prometo no jugar, nunca, a imaginarme que le pasa algo malo. Que no, vaya, que bastante tengo con la realidad para echarle imaginación a lo que no debo y pasarlo mal aposta. Que ni como 'juego mental' quiero que le pase nada. Nunca. Aunque no haya un futuro común, sólo soy capaz de desear para él el mejor de los futuros posibles. Igual querer a alguien, aunque no tenga explicación, es básicamente esto.
Ó no.
Y tampoco a eso, seguro, me voy a poner estas alturas a darle vueltas...






kilifa dijo
Yo doy fé de que se puede querer a alguien mucho más que a gente de tu misma familia...y es que empezando por mi niñez, dónde me tuve que "aferrar" a gente de la calle cuando en casa era lo peor de lo peor, hasta ahora, que tengo mucha gente a la que adoro, y de la que estoy segura que quiero con todo mi alma.
y no...tampoco me voy a poner a pensar que les pasa cosas malas, pero si recuerdo haberlo echo de niña, ya ves.
Se quiere, y punto. No hay que darle muchas mas vueltas.
besos con mucho cariño.
22 Febrero 2011 | 06:37 AM