Veintitrés efe.
Hay fechas de ésas que, a largo plazo, sirven para calcular qué edad tiene la gente. Porque dependiendo de qué te respondan a la pregunta ¿qué estabas haciendo...?, más ó menos se puede calcular...
Además, esas fechas 'clave' también sirven para irse dando cuenta de cómo pasa el tiempo. Pero no porque nos digan que 'hace tantos años de', sino precisamente porque a la pregunta-juego '¿qué estabas haciendo?', en una primera época todo el mundo tiene respuesta. Pero llega un momento en que hay alguien del entorno cercano, gente con quienes hablamos a diario y con quienes tenemos conversaciones adultas, que te responden un 'pues yo estaría en la cuna', 'jugando con mis hermanos' ó, peor 'nada: no había nacido'.
Ventitrés de febrero de mi noviecientos ochenta y uno. Seis y pico de la tarde.
Bueno: pues a mí me pilló en el colegio. En clase de mecanografía, para ser exactos. Y recuerdo perfectamente tener la radio de sonido ambiente antes de irme, el sonido casi tedioso del Congreso de los Diputados. Vamos, que de no haber tenido clase, lo habría escuchado 'en directo'. Ó no: de no haber tenido aquella obligación (en aquellos tiempos a las crías nos apuntaban a 'aprender máquina', casi quisiéramos ó no) igual me había pillado jugando en la calle. Porque, sí, en esos tiempos prehistóricos los niños jugábamos en la calle...
En fin. Treinta años. Que si veinte años no es nada, como dice el tango, treinta son simplemente diez años más de nada...








bruxana dijo
Ah: y que propongo este asunto como 'meme'... por si alguien se anima:
¿qué hacías el 23-F del 81?
:))
23 Febrero 2011 | 11:55 AM