Fin de febrero.
A horas para que termine febrero, para que empiece otra semana. Para volver a la rutina: un día que es igual al anterior y que será igual al siguiente. Pocas variables, pocas variantes. Un día tras otro y no pasa nada. Ó casi nada. No pasa lo que quisiera que pasase, lo que me rescataría de este tedio, de esas arenas movedizas que un día creí tierra firme.
Da igual.
Llegará marzo y me hará temerle, temer cada uno de sus siguientes días. Intentaré inventar historias que contarme cada noche para conciliar el sueño: planes imposibles que me ayuden a llegar al siguiente amanecer. Y no pasará nada. Ó sí, pero no lo que desearía que pasase. No lo que sé que necesito. Ya no: es demasiado tarde. Desde hace mucho es demasiado tarde, aunque algunos días haya creído que aún quedaba esperanza, que aún habría tiempo.
Termina febrero, y yo no he hecho apenas nada de lo que en mi agenda mental tenía anotado hacer. Termina febrero y..., no: éste no pasa sin más ni más, sin huellas. Me deja una fecha, sonrisas secretas que me brotan frente al espejo cuando estoy sola ó que nadie entiende si aparecen frente a otros, palabras que recuerdo, caricias que viven conmigo. Y alguna lágrima... pero que ya se ha secado, que no será mar.
Al menos, este año febrero no me ha abandonado. No por ello lo termino menos sola, pero... Termina febrero y guardaré de él siquiera ese buen recuerdo de noche de luna llena, luna invisible pero presente, luna de viernes, luna oculta por nubes que trajeron la lluvia el sábado, al amanecer.







gritosdesesperados dijo
te parece poco el mes si te ha sacado alguna sonrisa y alguna caricia?
Pues a mí me parece mucho...;)
besos
28 Febrero 2011 | 10:44 AM