Fotos.
Fotografías.
Empecé a hacer fotos a los ocho años, cuando me regalaron una cámara al hacer la Comunión (fue mi único regalo. Bueno, eso y una Nancy Comunión que tuve que ir a comprar a los dos días... cuando ya no jugaba con muñecas ni realmente la necesitaba para nada. Pero, en fin). La cámara de fotos. Era de mala calidad, sin flash ni posibilidades de añadirlo (por entonces los flashes eran unos dispostivos que se 'enganchaban' en la parte superior de algunas cámaras buenas y que venían a ser una especie de bombillitas que se fundían cada vez que se hacía una foto con flash. Lo que ha avanzado la tecnología, ufff...), con unos carretes rarísimos de una sola pieza que pesaban más que la cámara. Pero... era mi cámara. Y hacía fotos. En color.
Lo de revelarlas era otra historia: las fotos eran carísimas. Se dejaba el carrete en la tienda de revelado.... y a la semana se pasaba a recoger el resultado. Tenía su aliciente aquel misterio: esperar para ver si 'valía la pena' algo de lo fotografiado. Y, como digo: carísimo. A principios de los ochenta revelar un carrete de 24 fotos pasaba de las mil pesetas..., esto es, seis euros al cambio. Ya digo: más caro que ahora, sin aplicar la diferencia sobre los precios en el tiempo transcurrido. Así que lo de hacer fotos era una afición cara. Pero yo tenía mi cámara y podía hacer fotos, que es de lo que se trataba.
Además de mi cámara 'de color', en casa teníamos una Werlisa enorme, negra, que llegó a la familia más ó menos cuando yo (algunos meses más tarde, calculo por las fotos), de buena calidad... y que nunca llegó a entender nadie. Supongo que yo sí la habría entendido... pero no me la dejaban. Con esa cámara y en blanco y negro están hechas todas mis fotos 'de pequeña'. Fotos que en su mayoría vienen a ser un 'paisaje con figura': en esto de hacer fotos mi madre tendía a ponernos en medio de la nada... y disparar. Así que fotos de cuerpo entero, rodeada de 'nada concreto' alrededor, a pleno sol, guiñando los ojos, tengo una cantidad considerable. Y alguna hice yo: primeros planos que demuestran que la cámara era, sí, muy buena... Porque si bien los 'paisajes con figura' eran de un resultado... difuso, los primeros planos eran excelentes. Lo son: tengo por ahí alguna foto familiar que impresiona por lo nítido. Incluida la que mi madre considera como mejor foto que le hayan hecho nunca: en interior, sin flash, aprovechando la luz natural, y en color... La tenemos ampliada y enmarcada y todo.
Tras la cámara de 'la Comunión' tuve una compacta que compré a base de ahorrar, a finales de los ochenta. Ésta ya tenía flash, claro, y un inesperado 'fallo' por comparación con la de 'la Comunión': no permitía los primeros planos. Desenfocaba a menos de un metro de distancia. Aún así, se empleó para hacer cientos de fotos... de bastante buena calidad. La mayoría de las que llenan los álbumes familiares están hechas con ésa cámara. Incluidas las mías posando hasta en lencería...
Y años más tarde llegó 'la cámara buena'. Con varios programas, semi-reflex, que pesaba medio kilo sin funda, carrete ni baterías de litio. Con ésa también hice cientos de fotos... que en esas fechas conseguía tener reveladas ya en una hora: acababan de llegar las tiendas de revelado 'de chinos'. Donde revelarar 24 fotos venía a costar... lo mismo que veinte años antes. Curioso. Claro que en estos días ya me podía permitir el 'vicio' de la fotos. Con esa cámara llegué a hacerme las fotos que llevo en el dni, el carnet de conducir, las tarjetas del banco... Unas fotos en las que estoy tan estupenda que no parezco ni yo. Autofotos. Debo ser la única persona que puede enseñar la foto 'de cuerpo entero' del dni: posé con un fondo blanco, la escaneé una vez revelada, la recorté con el programa de ediciòn fotográfica de la multifunción, eliminé alguna linea oscura del fondo... et voilà: fotos de carnet. Año 2005. Ya a esas alturas llevaba un par de años soñando con la cámara digital. Me la podía permitir, sí, pero quería esperar a que mejorasen las prestaciones. Tenía algo claro: cuando la comprase tenía que 'durarme'. E iba a primar cosas como un buen zoom óptico sobre los megapixeles, que al fin y al cabo no iba a imprimir en tamaño poster. Aunque en ese tamaño si llegué a imprimir fotos de la cámara 'buena': los tulipanes en 40x60 que tengo enmarcados en la cabecera de mi cama, sin ir más lejos...
La digital llegó en la primavera del 2006. Por fin podía ver algo, fotografiarlo... y tenerlo en mis manos a los diez minutos escasos. Un sueño. Eso, y ver lo fotografiado en el momento, y descartar las fotos 'malas', y no tener problemas con la duraciòn del carrete, y...
Y no sé la de fotos que he hecho en estos últimos 6 años. Miles.
¿A cuento de qué viene todo este rollo? Pues..., no sé. Entre otras cosas, a que el post que redacté esta mañana ha sido 'abducido' por Lacocte sin dejar rastros (qué raroooooo!!!!). Y a que estas últimas semanas varias personas me han dicho más ó menos lo mismo, sin ponerse de acuerdo para ello: que les he hecho, sin demasiada preparación ni retoque, las mejores fotos tipo 'retrato' que les han hecho en su vida...
La verdad es que me gusta, desde siempre, fotografiar tres cosas: el cielo (para eso Madrid es un lujo), macro de flores... y personas. Primeros planos, planos medios, de personas. Lo que viene a ser, sí, el retrato.
Hasta ahora, estaba segura de que para 'sacar bien' a alguien tenía que... qué sé yo, quererlo. En algunos casos, fotografiar a alguien así, en primer plano, tiene algo de caricia, de acto de amor entre esa persona, la cámara y yo. Pero... que incluso alguna de mis arpías esté encantada con las fotos que le estoy haciendo (y eso, considerando que el sitio donde trabajo tiene las peores condiciones luminosas a la hora de fotografiar del mundo, con diferencia), pues tiene bastante mérito. Y tengo que reconocer, sí, que me estoy juntando con una serie de retratos de la gente con la que trabajo ó he trabajado en ese sitio realmente buenos. Vamos, que están guapas y guapos...
Debe ser que la cámara pasa de mí y de mis sentimientos, en algunos casos. Porque hasta la Siniestra Polilla ó Hada Mala (según los días) que tengo por jefa tiene en su mesa una foto enmarcada hecha por mí (disfrazada de bruja, con calabaza y todo, y en un juego de blanco/negro y naranja) hace año y pico... que viene a ser, según ella, la foto por la que más gente le ha hecho comentarios en su vida: un éxito absoluto. Y eso viniendo de alguien a quien creo que el gusta más una cámara enfocándola que a mí el cielo de Madrid, no sé, igual tiene hasta su mérito...
Vamos, que ya ni soy capaz de controlar el resultado de mis aficiones. Que hasta mi cámara tiene vida propia y saca guapa a la gente, al margen de mis sentimientos al respecto. Que a este paso un día voy a hacerle una foto a la imbécil de mi cuñadissssima y la voy a sacar hasta bien y todo...
!!!.... Vade retro, Satanás...!!!!








el-gran-azul dijo
La verdad es que menuda epoca la de las camaras antiguas y el misterio del revelado jeje
Un saludo
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6 Marzo 2011 | 11:27 AM