Infiel con tu recuerdo.
" No quiero pensar en tí.
No quiero acordarme de tí mientras, desnuda tras la ducha, elijo la ropa que voy a ponerme. No, para no descubrirme imaginando qué sentiría mi piel si tus manos me quitasen cada una de esas prendas, las mismas que yo voy poniéndome mientras no quiero pensar en tí. Cada botón, cremallera, corchete, tirante. No pensar en tus dedos desvistiéndome, no querer recordar lo que siento cuando me tocas.
No quiero imaginar ni imaginarte ni imaginarme a tu lado. Aunque sé que me es inevitable. Pero me digo que puedo ser más fuerte y que no, no voy a pensar en tí. Si no pienso, no imagino. Y entonces es más fácil no desear. Sería más fácil no desear si fuese de veras capaz de no acordarme de tí.
No quiero pensar en tí. No quiero imaginar que estás ahí cuando sé que no estás, imaginar que son tus manos las que me tocan cuando son realmente las mías las que buscan sensaciones paseando por mi piel, de madrugada y a solas. No quiero pensar en nada en esos momentos. No recordarte ni recordar nada. Dejarme llevar sin ideas ni pensamientos, como hice tantas veces antes de conocer tu piel y tus dedos y tu boca. Dejarme ir por ese camino conocido, por ese río tranquilo del placer autoprovocado, ése, anterior a tí. En ese tiempo en que no tenía que 'pensar en no pensar en tí', el tiempo en que mi mente creía conocer tan bien a mi cuerpo, y no te conocía a tí, ni imaginaba qué podrían llegar a hacerle sentir tus manos y tu lengua y tus dientes y tus palabras.
No, no quiero recordarte cuando no estás. No quiero pensar en tí. No, porque no quiero sentir que te estoy siendo infiel conmigo misma, a solas. Aunque sé que no te debo ningún tipo de fidelidad ni de explicación. Pero... tal vez por eso: porque no hay obligaciones ni compromisos ni futuro ni nada, precisamente. Porque todo es voluntario y no sé hasta qué punto buscado ó inesperado: no quiero sentir que te estoy siendo infiel al pensar en tí, infiel a solas y con tu propio recuerdo ".



