39 horas.
Lunes. Once y algo de la mañana. Tengo por delante 39 eternas horas laborales...
Qué vértigo.
Ésta es una de esas semanas que ya empiezo cansada. Tengo bastantes cosas que hacer... y me asalta de nuevo la sensación de estar perdiendo el tiempo. Esas 39 horas semanales en que no hago nada de provecho y que, por su propia naturaleza, me es imposible compatibilizar con otras cosas. Qué sé yo... conectarme a internet (no tenemos conexión en el trabajo), escribir a mano (entre llamada y llamada, es imposible concentrarse en nada. Si acaso, notas sueltas), hacer la compra en las pausas (bueno, eso, si acaso..., siempre y cuando sean cosas de ésas que tiene cualquier súper: leche, detergente...), hablar por teléfono (me refiero, claro, a conversaciones 'por placer'. Que hablando por teléfono me paso esas puñeteras 39 horas).
Ya he empezado 'haciendo recados' esta mañana. A ver si en el transcurso del día me hago un planning y, más ó menos, intento cumplirlo. Porque ésa es otra: los planes y yo. Que para todo necesito un 'Plan B', por si falla el primero y primordial, no encontrarme con la agenda descabalada.
En fin. Encima, no sé qué me voy a encontrar cuando llegue a mi Empresita Naranja dentro de un rato. Que el viernes tuvimos que desalojar nuestros puestos de trabajo 'físicos'. Quiero pensar que simplemente es que van a cambiar los muebles. Dicen que iban a fumigar: para eso, creo, no es necesario vaciar los cajones... y tuvimos que vaciarlos también. Una posibilidad es, incluso, que nos vayan a trasladar de emplazamiento: entendiéndose esto como desde traslados a otros sitios dentro de la propia Plataforma donde trabajamos... a traslado a otro lugar. Otro edificio en otra dirección. Incluso en otro municipio.
Me atrae esta última opción. Igual es que el cuerpo me está pidiendo tan a gritos un cambio, que cualquier cosa me parece un tablón a que asirme en esta sensación de naufragio que tengo por vida.
39 horas por delante. Mediados de marzo, con el miedo que me dan estas fechas. Con planes cogidos por alfileres. Y sin música en el blog, que han dejado de funcionar de nuevo los reproductores automáticos. Qué perspectivas tan... incalificables...
Qué vértigo.






regalices dijo
Uff 39 horas dices, las mías 44 tan solo lunes y también estoy cansada. Sabes cuando todo se acumula en la misma semana, es decir, la chica que se fue de vacaciones y hay que enseñar a una nueva pero tan solo lleva un día y no convence entonces mañana viene otra. Un horno nuevo, tienes que cocinar el doble y recuperar horas porque el día que lo vienen a instalar se desaloja la cocina, una reunión el miércoles por la noche (fuera de horario de trabajo-cobro) de parte de recursos humanos (mal rollito, ohoh...), pues eso vaya semanita nos espera. Creo que voy a seguir experimentando con los dulces, quién sabe, jeje, igual me retiro.
Besotes y cuanta paciencia.
14 Marzo 2011 | 07:58 PM