Círculos abiertos. Día dos de abril.
Voy dejando historias abiertas, relatos a medio contar. A veces, redacto un par de post sobre lo mismo, como si fuese en serio a acabar una historia empezada. Pero luego lo dejo, retomo otro asunto, empiezo un nuevo relato, dos pasos adelante, retrocedo para coger impulso ó aire ó una palabra que he visto al pasar. Voy dejando círculos sin cerrar; historias a medio contar, abiertas, por todo el blog.
Hace cerca de seis meses 'prometí' hacer repaso y recopilación de una de esas historias. Una sucesión de pequeños acontecimientos, ligados entre sí y a la realidad de mi vida mediante encuentros, citas. Hace cerca de seis meses dije que veía justo (y casi necesario, que se dice en una plegaria) hablar de él. De mi relación con él, más concretamente. Porque si no lo hacía... llegaría un momento en el futuro donde no terminaría de creerme su presencia en mi pasado. En lo que hoy y en esos días de hace unos meses era 'presente'.
Por descontado, dejé el relato a medio contar, apenas empezado. Un relato que comenzaba también seis meses atrás, en una fecha y unos acontecimientos personales de los que ahora hace un año. Y que no eran sino el final entonces de una relación contractual de casi un año... y personal, con él, de seis meses.
Ya digo: otro relato a medias, otra historia sin terminar de relatar (en este caso, casi 'sin empezar' a relatar), otra jaula abierta.
Seis meses en los que sí le he mencionado algunas veces, en los que en algún post he intentado retomar el tema. Un año, casi, desde lo que fue a la vez final y comienzo. Año y medio desde a contar desde el momento en que las líneas que cualquiera hubiese creido paralelas y completamente imposibles de juntar... se cruzaron... Y hasta seis meses, seis y tres días, de un post que derivó en una larguísima conversación telefónica... y que, para mí personal visión de todo esto, cambio la historia. La empujó hacia cierto lugar. Y... y yo me dejé llevar. Hacia el sitio en que, en realidad y posiblemente, todo estaba yendo desde hacía días, semanas... No diré que 'siempre', porque sigo teniendo la idea de que si hubiésemos seguido trabajando juntos en aquel abril de hace un año... realmente nuestra relación habría seguido siendo la que era. Sin más.
Sobre todo, porque viéndonos a diario no habrían sido posibles los encuentros fuera de allí con la excusa y la mutua apetencia de vernos para tomar café juntos sin prisas. Porque al vernos a diario nunca habrían existido las largas conversaciones telefónicas, que desde hace semanas ya son noctunas y hago desde la cama, escuchandole hablar en la penumbra de mi dormitorio. No habría sido así, y difícilmente se habrían dado otros factores para que, al final...
Dejo historias a medio contar, tal vez porque en el mundo real sí me gusta terminar las que veo que llevan hacia un punto concreto, aunque ese punto de llegada en ocasiones sea claramente un precipicio, el barranco que da a un acantilado. Voy dejando relatos a medias, aquí. Igual porque mientras escribo no estoy viviendo. Ó sí. Ó..., ó simplemente Sherezade no puede permitirse ir cerrando sus historias, porque sabe que cuando se quede sin ellas también perderá la vida, al perder el Sultán el interés que ha despertado en él. Por eso, igual inconscientemente, voy dejando relatos sin final, historias apenas esbozadas, post que son la promesa de 'la próxima vez hablaré de esto'.
Y quizás a estas alturas también quienes me lean con frecuencia sepan perfectamente que algunas historias no se llegarán nunca a terminar de contar. Porque llegado un momento, también al Sultán le importaban menos esas historias que nunca terminaban... que la propia narradora que creía estar luchando por su vida mientras pergreñaba nuevos relatos.
Círculos, relatos que terminan sin dejar flecos. Qué pretensiones las mías, en un blog que no es sino mi Diario Personal.
Dieciocho meses, un año, seis meses.
Dos de abril de dos mil once. Qué simple puede ser, a veces, poder contar toda una historia con un par de frases. Y que ésta sea, según quien la lea, algo perfectamente terminado de relatar... ó algo con el final más abierto imaginable.
Y esto que escribo en realiadad es un Diario. Ó eso se supone.
"A las siete y media de la mañana ya hay algo de luz, aunque se tengan bajadas las persianas. Luego enseguida amanece.
Dos de abril de dos mil once. Qué guapo estaba esta mañana, dormido a mi lado".






kilifa dijo
A mí no me importa mucho que dejes los post a medias...hace muchos años que te sigo y sé que en algún momento, leeré más.
y por lo que veo, así ha sido...jaja
besos sonrientes preciosa
4 Abril 2011 | 08:29 AM