Prioridades, estadísticas, razones para no dormir...
Mi Empresa alcanza unas cotas de absurdo difícilmente superables... Al menos, eso me parece cada vez, que ya no habrá nada capaz de superarlo. Pero siempre terminan por conseguirlo. Espíritu olímpico, debe ser.
La verdad es que no es la Empresa en sí (que bastante tiene consigo misma) sino el grupo en que trabajo. Mejor dicho, el Hada Mala/Polilla Siniestra que está al cargo de todo esto. Esta llegando a unos puntos que..., en fin, puntos demasiado próximos al punto de 'no retorno'. A ese momento en que uno ya no se puede inclinar más al borde del abismo... porque una milésima más de acercamiento impedirá volver a la seguidad de la tierra firme. Y la caida y su consiguiente batacazo será definitiva. Pues algo así viene a ser, cada día, la situación en mi Empresa.
Ando en pleno aniversario de los últimos días que pasé allí hace justo un año, cuando me despidieron (y luego volví y todo aquello). Este último año, visto lo visto y sobre todo los últimos días, no hemos mejorado nada. Más bien todo lo contrario: cada día es más desastroso. Ahora la Polilla Siniestra creo que anda empeñada en conseguir que terminemos por abandonar la Empresa de puro aburrimiento. Baja voluntaria, se llama el asunto. Como lo ha conseguido (de un modo ú otro) con las dos últimas personas que dejaron la Empresa... pue debe ser que ha echado cuentas... y se ha percatado de lo que así ahorrarían en indemnizaciones. Entre tener que despedir a alguien, que en estos casos y en esta Empresa suelen ser 'despidos improcedentes por baja productividad', con las consiguientes liquidaciones en indemnizaciones según convenio, parte proporcional de las pagas extra y las vacaciones no disfrutadas, y todo lo que corresponda... y compararlo con lo barato que es la baja voluntaria, sin indemnizaciones y, si el 'voluntario' no avisa con los pertinentes quince días de antelación, pudiendo descontar esa cantidad de la nómina..., pues lo dicho: que creo que está empeñada en que el mayor número posible de su plantilla decida irse voluntariamente.
Y, al paso que va, se preveen un par de nuevas bajas en los próximos días. Al tiempo.
Enumerar la de cosas raras que está haciendo estos últimos tiempos casi daría para un relato de ciencia-ficción. Ha enloquecido completamente. Hoy le da dado por sacar cálculos de productividad individualizada, hacer listas y ponerlas en el tablón de corcho que tenemos junto a la pizarra donde, cada día, anota lo poco que vendemos y lo mal que vamos. A tenor por lo calculado... casi nadie trabaja casi nada. Vamos, que tenemos una productividad por debajo del 50%. Lo que ha provocado toda una tormenta interna... incluida amenaza de una especie de huelga. Vamos, lo que hicieron los controladores: ponernos malas todas a la vez. Baja por ansiedad. Y a ver qué pasa cuando se encuentre con el caos que eso provocaría en sus cuentas...
Sé que no se va a hacer. Por si acaso, y puestos a echarle surrealismo al asunto, yo he añadido a la propuesta dedicar el día de huelga encubierta a irnos al Retiro a hacer botellón de kalimotxo. Ya digo que es una añadidura a la propuesta... en términos igual de absurdos. Porque no se va a hacer nada.
De momento, mis hienas y arpías favoritas andan en plan insomne. Recomendándose qué infusiones ó pastillas son mejores para descansar y dormir. Y es que estas estadísticas, gráficos y demás estupideces les está quitando el sueño. Y no, no es una frase hecha...
En otro orden de cosas, pero sin salir del tema, como en esta Empresa se vé que determinadas costumbres están muy arraigadas... estoy echando horas. No tantas como el año pasado, claro, pero si algunas. Tengo que 'recuperar' el Lunes de Pascua. Esto es, el 25 de abril. Que, veamos, la empresa financiera para quien vendemos seguros por teléfono no quiere que ese día se moleste a sus titulares: es fiesta en media España. Pero la Empresa que nos paga las nóminas no nos va a regalar ese día, claro. ¿Soluciòn? Pues hacer antes de ese día las correspondientes ocho horas laborales. Y en ésas ando. El lunes, media hora (la idea era una hora entera de más, pero no me dió tiempo a llegar a la hora pensada); hoy, hora y media. Lo que ha convertido mi jornada laboral en unas agotadoras nueve horas y media. Agotadoras, aburridas, improductivas... Y con casi toda la menguada plantilla en pie de guerra.
Asqueante.
La última propuesta/genialidad es que redactemos algunas anécdotas que nos hayan pasado trabajando allí... para, con motivo del día de San Jordi, publicar una especie de libro. En fin. El problema es que las mejores anécdotas..., ó, incluso, lo mejor que me ha pasado allí (que es otra sugerencia) no es para contarlo públicamente, la verdad. No allí. Que no iban a entenderlo en su justa medida, porque si algo tengo comprobado es que difílmente entienden mi sentido del humor. Y cuando alguien lo ha entendido casi a la primera, van, y lo despiden, así que...
Y la penúltima ocurrencia es que, como este año, nuevamente, el centro en que trabajo ha ganado el 'Premio al Absentismo' (esto es, que somos el Centro con menos absentismo... no me quiero imaginar cómo deben ser otros, con lo que aquí han faltado algunas....de hasta meses encadenados), pues han decidido que este año, en vez de llevarnos unos canapés y una copa de cava, pues que van a alquilar un 'local de moda' para bailar. Miedo me dan. Aunque la ocurrencia no es ésa, sino que la 'fiesta' va a ser un jueves por la noche. Y, en fin, nada que protestar ante la idea de salir un jueves... Pero es que el único día en que trabajamos con turno de mañana es el viernes. Y no sé yo...
En fin. Que en estas estamos. Que, por mi parte, me da igual la estadística de productividad (es que analizarla también me daría para un post-anécdota y esas cosas), que lo único que les importe últimamente sea que haya unos auditores externos mexicanos que, desde Nebraska, nos estén escuchando cada una de las llamadas que hacemos, que no lleguemos a vender lo suficiente para mantener la campaña... y todas esas cosas. Definitivamente, nada de eso me va a quitar el sueño. A mí y a estas alturas de la película, tras casi dos años allí, ya no. Si me pongo a valorar qué cosas me valen la pena para, eso, 'quitarme el sueño'... pues ni siquiera la idea de salir ese planificado jueves-premio, que no dormiría. Así que no creo que les obsequie con el placer de mi compañía. En lo que va de año, la verdad es que puestos a hacer algo que no me deje dormir... pues ya digo, que he encontrado motivo y razón más gratificantes. Y que me hacen reir, que ya está bien de lágrimas...
Pues eso mismo. Prioridades. Y claramente, esta Empresa no es una de ellas. Ni por asomo.








fenicia dijo
Ya está bien de lágrimas y de no dormir cielo!!
Muchos besos
Feni
6 Abril 2011 | 09:49 AM