Errores, cansancio, calor... Creyendo mentiras.
A ratos, la necesidad de huir es tan grande... que sólo el cansancio que arrastro impide que lo haga. Eso, y la seguridad de que sería una huida sin meta, un escapar de la nada y de mí misma para no llegar a ninguna parte. Ya no me quedan metas, supongo que porque la rutina ha hecho que no me las marque.
A ratos, y sobre todo estos últimos días, me asalta la sensación... la seguridad, casi diría, de que este último año ha sido una soberana equivocación en mi vida. Una forma de, eso, perder un año completo. A veces, miro hacia atrás e intento ser objetiva... y creo deducir que igual la vida me dió hace un año justo la ocasión de cambiar de rumbo... y, en estos momentos de duda no entiendo porqué, pero decidí ignorar esa oportunidad. No sé.
Igual no quiero verlo así porque, entonces, debería ser consciente y consecuente de y con algunas otras cosas.
Hace... algo más de un año, creí que había encontrado un camino para volver a encauzar mi vida. Ésa que fuí perdiendo por el camino durante años. Hubo algunos detalles, alguna persona, alguna circunstancia... que de pronto me hicieron creer que era posible ese 'recuperarme' a mí misma. Luego..., luego todo se torció. E igual, como decía antes, este año completo ha sido un error. Porque es posible que, inconscientemente, algo en mí se empeñase en 'retomar' lo que casi fue. Y... y mantener la rutina laboral (tremenda rutina, tremendamente aburrida) que tenía entonces era provocar que se repitieran las circunstancias, el resto de las circunstancias que me hicieron ver lo que no era sino un espejismo. Pero no: no ha podido ser. La magia no ha funcionado.
Quizá porque en ningún momento fue real. Ó porque la magia no existe, sin más.
Y siento deseos de huir, de desaparecer, de romper... con lo poco que tengo, ó que creo tener. Y hay momentos en que la necesidad es tan fuerte que me hace daño, que casi noto los nudos y las ataduras que deseo quebrar. Pero..., pero estoy muy cansada. Y me refugio en ese cansancio, y me digo que mejor esperar un poco, que igual todo se arregla, que tal vez descansando tendré más fuerzas ó veré las cosas de otro modo. Y el cansancio me adormece al fin. Y pasa otro día y otra semana y otro mes... Y casi estamos a mediados de abril. Otra vez.
No sé.
También a ratos tengo muy claras otras cosas. Y veo la verdad de las mentiras que finjo creerme, y veo a la persona bajo el disfraz del personaje... y no me gusta lo que veo, pero entonces me empeño en cerrar los ojos y seguir viendo eso, el personaje que igual hasta yo misma me he empeñado en creerme que es real. E insisto entonces en repetirme que no son mentiras, que no está disfrazando la realidad a su capricho, que... Que no es posible estar tan ciega ni tan equivocada. Que el error tiene que ser, sin duda, esta sospecha, este ver lo que seguro que no es...
Porque si de veras me atreviera a abrir los ojos de una maldita vez y, en realidad, la verdad fuese eso que a veces he intuido..., no sé. No sé si sería capaz de resistirlo, de aguantarlo. De sobrevivir una vez más. Quizá no.
Porque entonces sí que sería inevitable la huida. Y... Y estoy demasiado cansada. Y sé, en el fondo, que ya no quedan sitios a donde poder huir, islas a las que llegar tras el naufragio.
Supongo que, simplemente, estoy demasiado cansada físicamente: el repentino calor.
Ó..., ó intentaré repetirme eso, como tantas veces me he repetido otras excusas, otras mentiras, otras justificaciones ante excusas que a veces ni siquiera me dieron. Intentaré explicarme que siguen siendo neuras mías. Que tiene que ser eso.
Porque la realidad, a veces, me duele tanto que prefiero intentar buscar el modo de disfrazarla. Porque ya no me siento capaz ni de escapar, porque igual hubo un día en que, por un instante, llegué a creer que era posible una huida acompañada. Pero no: en realidad, nunca fue así. Y si lo fue, la vida se encargó de cambiar la posición de las piezas del puzzle... y tirar la foto de muestra, para que ya no me fuese posible reconstruirlo.
No es normal, ni sano, este calor en abril.
No es posible cambiarlo. Como no es posible cambiar la verdad, que está ahí aunque mire para otro lado. Que está ahí, sin más. Y no se puede cambiar, por mucho que duela.






kilifa dijo
Huir no es la solución, creo yo.
El cansancio que tienes, se pasa con más cansancio. El que te produce el hacer otras cosas, el que nos negamos tan a menudo...
una vez me dijeron que debemos empezar por lo que nos agota. Ejercicio. Si, ya sé. dá pereza, y cansa. pero espabila el cuerpo, y despues la mente.
Y no me digas que no tienes tiempo...ajjaja, que esa me la sé!!! jajaja
besos guapaaaa
12 Abril 2011 | 07:14 AM