Fantasma (vestida de)
Aparezco por aquí fugazmente, echo un vistazo a lo publicado por mis amig@s, constato que Lacocte sigue funcionando a su aire, me asaltan las 'ventanitas emergentes'. Esas cosas.
La semana ha sido agotadora y nada productiva. Las dos entrevistas del pasado martes me hicieron llegar a casa completamente 'muerta'. A las once me estaba durmiendo en el sofá: me despertó el teléfono (y ya me despabiló del todo). El miércoles empecé una 'formación selectiva y no remunerada' para empezar a trabajar el lunes, caso de ser seleccionada. El mismo miércoles por la tarde, tras salir de la 'formación', me llamó la otra empresa de la entrevista del martes: también querían que asistiera a su 'formación' en idénticas condiciones (me repatean estas entrevistas laborales de tres días... que es en lo que consisten esas 'formaciones'). Como la jornada en este segundo caso sería de 30 horas semanales y en el otro de 35... pues tuve que desestimar la propuesta, al menos de momento (todo se andará). En ambos casos es venta telefónica: esto es, llamar a gente que teóricamente está interesada en el producto porque solicitó información en algún momento sobre el mismo vía web. Recalco lo de 'teóricamente'... porque luego sé que se intenta también la 'venta fría' (tirar de guía telefónica ó de base de datos de clientes que ya compraron en algún momento). Y, sabiendo cómo está el asunto económico... pues en ambos casos el asunto no pasaría de unos días trabajando. Vamos, que ni me planteo 'pasar el mes de prueba'...
La 'formación selectiva' a la que he dedicado estos tres últimos días es para entrar como teleoperadora en la campaña de una conocidísima Aseguradora de Automóviles. Una que está en plena megacampaña en medios. Campaña que bordea peligrosamente una de las normas de la publicidad: ésta no debe ser engañosa. Ya digo: lo bordea... dando incluso algún pasito hacia adelante... El caso es que necesita muchos teleoperadores para dar abasto a las llamadas que recibe solicitando información sobre sus estupendos seguros. Y eso hace que haya varias empresas de venta telefónica trabajando para ellos. Una es el sitio donde, ya digo, me han estado 'formando'.
Desde hace meses he ido escuchando que una de las peculiaridades de las campañas de tele-venta de esa Aseguradora es la formación de sus teleoperadores. Dos semanas de formación en horario laboral, unas setenta y cinco horas reales. Por ello, es de las pocas 'formaciones remuneradas' que hay: las no remuneradas deben ser inferiores a los cuatro días. Bien. En este caso, las setenta y cinco horas, que vienen a ser dos semanas... se han comprimido en... ¿seis horas? Creo que ni han llegado... En ese tiempo, ya digo, nos han explicado en qué consiste la campaña, qué productos 'vendemos' (una serie de seguros diferentes), que tres campañas simultáneas se tienen a la vez, cómo se maneja el 'complejo y exclusivo aplicativo de la Aseguradora' en cuestión y cómo combinarlo con el propio de la empresa de telemárketing... Me creo que en circunstancias normales se esté tardando dos semanas en entenderlo todo. Pues nada: nosotros tuvimos un ratito de miércoles (el resto del tiempo fue 'vendernos' la Empresa en que íbamos a trabajar, explicarnos el esclavista... digo 'estupendo' horario, volver a presentarnos otras dos veces abreviando nuestro currículum... esas cosas), casi todo el jueves (que nadie se asuste: cinco horas)... y ya está. El viernes, en teoría, lo íbamos a destinar en enterarnos muy bien cómo funcionaban los sistemas telemáticos de la campaña, lo de 'trabajar con varias pantallas a la vez', y escuchar cómo ofrecían el producto y atendían a los clientes otros compañeros de la Empresa, ya en plantilla.
En teoría, insisto.
En la práctica... estuvimos cinco horas trabajando. Directamente. Recibiendo llamadas, ofreciendo el producto, intentando vender. Insisto: sin formación, sin ver cómo se hacía. Y sin poder cometer errores: dependiendo de cómo lo hiciéramos, contarían ó no con nosotros. Por lo pronto, ya les estábamos 'regalando' un día de trabajo. Lástima que no fuese por allí un inspector de idem: se les podía haber caido el pelo. Seis personas sin contrato, trabajando...
En las cinco horas, no me levanté ni para ir al baño. No salimos a comer, a fumar quienes lo hagan habitualmente. En realidad, creo que desde la una del mediodía, que es cuando nos colocaron los cascos, creimos que iba a ser media hora, que nos pondrían a 'hacer escuchas', que tendríamos a nuestro lado un responsable para ir guiándonos... Nada de nada. Trabajo-trabajo-trabajo, puro y duro. Y teniéndonos 'pinchados' a ver cómo lo hacíamos, para decidir. Y soportando fallos contínuos del maravilloso y exclusivísimo aplicativo de la empresa. Y llamado a clientes que habían solicitado información sobre los seguros de automóvil... hace dos ó tres meses (la empresa alardea de que uno de los éxitos de la campaña es que al cliente interesado se le llama de inmediato. En ocasiones, en diez segundos. Pues menos mal...).
En mi vida me he tomado una Selección de Personal con tan pocas ganas, con tanta desidia. Hasta ayer mismo, en que, como en realidad nadie me había explicado cómo funcionaba todo esto... pues lo que no era capaz de resolver por simple instinto, el que me lleva a ser autodidacta en tantas cosas... incluida la informática (cosas, en este caso, como localizar cómo cortar llamadas, cómo clasificarlas... esas cosas) pues intentaba consultarlo en el momento. Sin imaginar que poco menos que eso podía ser razón para que no me seleccionaran: sólo permiten consultar temas poco menos que vitales. ¿Ah, que como no me habían explicado las cosas no tenía porqué saberlas? Pues resulta que eso no es asunto suyo.
Al final, el Coordinador de la Campaña (expertisimo profesional que lleva mes y medio en el cargo... y desde primeros de año en la Empresa, sin haber trabajado nunca antes en telemárketing. Lo que más bien me indica que, sin dudar que el hombre sea una lumbrera... más bien va a ser que el personal aguanta tan poco tiempo que cuando hay que ascender a alguien, llevar seis meses ya es una antigüedad apabullante) se me acercó y me comunicó que había decidido 'apostar por mí' a nivel personal. Que no todos íbamos a entrar, que alguna otra persona responsable no lo tenía tan claro, que..., pero que le escuchase bien: yo era su apuesta personal. Pues qué bien. Le dí las gracias (cortesía obliga) y estuve en un tris de decirle que vale, pero que ellos no eran mi apuesta personal, así que a otra cosa, baterflay. Vamos a ver: que no intentase venderme la moto; que si entrábamos todos era porque iban a contratar a diez personas y ya, de los trece que éramos el primer día, sólo quedábamos seis. Eso, para empezar. Y, en mi caso concreto..., mon dieu, si cada vez que mencioné en qué campaña trabajé los dos últimos años me miraron como quien vé una colchoneta flotadora en medio del mar cuando se está agarrado a un tablón astillado (es que, como he comentado a veces, el 'servicio' para el que trabajaba en la Empresita Naranja tiene fama de ser lo másssss de lo másssss en este mundillo. Qué cosas. Claro, como sólo lo conocen de oídas, pues...).
Así que el lunes, a las dos de la tarde, tengo que ir. A todo esto, todavía no he firmado el contrato. Y, como me advirtió el coordinador, él iba a pasar un informe favorable sobre mí... pero 'no sé qué opinará la Ett'. Pues yo tampoco, ni me preocupa. Pero si tengo en cuenta que a la entrevista que (con esta empresa) me convocó el jueves de la semana pasada para ir el viernes, no fuí; que ese fin de semana, por simple cortesía (bueno, y porque ví que tenían otra oferta en internet que no estaba mal, no era cosa de que me apuntase y no contasen conmigo por mi informalidad) pues eso, envié un email de disculpa/explicación a la persona de RRHH que me entrevistó... y que, contra lo esperado en estos casos, volvió a contactar conmigo el lunes para decirme que había vuelto a fijar una entrevista para mí en la Empresa; que me llamó el martes a las nueve de la mañana para recordármelo, aparte de enviarme dos emails de confirmación; que tras la entrevista del martes la responsable de RRHH de la Empresa contratante nos dijo a los 'entrevistados' que 'pasaría la nota del resultado de nuestras entrevistas a las Ett's de donde veníamos, y que entre el miércoles tarde y el jueves éstas nos llamarían si habíamos sido seleccionadas'... y ya ese mismo martes tenía cinco llamadas perdidas y dos sms de la chica de la Ett... loca por dar conmigo para que siguiera el proceso de selección, pues... Lo dicho: no sé que pensarán los de la Ett con respecto a mi posible incorporación, la verdad...
Ah: horarios y demás. Nada. Muy cómodos. Necesitan gente con diponibilidad total y absoluta de lunes a domingo, de nueve de la mañana a diez de la noche. Sí: lo he escrito bien. No necesitan que trabajemos de noche. Dentro de ese horario estupendo y amplísimo, trabajaremos siete horas diarias y un total de treinta y cinco a la semana. Los sábados y domingos los trabajaremos todos, y no se cobran extras por trabajar domingo. Se libran dos días entre semana como máximo, normalmente seguidos, aunque no siempre es así. También trabajaremos todos los festivos nacionales... que se considerarán un día normal y corriente (ó sea, tampoco se pagan aparte ni, me temo, se compensan con días libres). Durante los cuatro primeros meses, como estamos en 'periodo de prueba y a través de Ett', no cobramos ningún tipo de comisión, incentivo ni plus (éstos serían precisamente por trabajar un domingo ó por recibir/atender llamadas por vídeoconferencia: se pagan derechos de imagen. En este caso, los 'cedemos' del mismo modo que ayer regalamos un día de trabajo a la Empresa). Y las siete horas diarias no tienen que ser, necesariamente, seguidas. Dimos unas preferencias de turno (en mi caso, de tardes: siempre es mejor el horario de mañana... pero vivo a hora y media de distancia. Y, claro, si entrase a las nueve... tendía que salir de casa antes de las siete y media. Saldría a las cuatro, eso sí. Pero... el call-center está en mitad de un polígono industrial. Y cosas como, por ejemplo, tener que ir al Banco... serían completamente inviables con un horario de mañana. Eligiendo y consiguiendo el de tarde... al menos sé que hasta pasadas las doce del mediodía tengo tiempo 'para mí'. Y como a llegar a las once a casa ya estoy habituada, pues...). Pero ya nos avisó: que solicitemos un turno no significa que nos lo vayan a dar. Y cabe la posibilidad de que entremos a las nueve; estemos, por ejemplo, hasta las doce... y las otras cuatro horas sean de seis a diez de la noche. Y eso cualquier día de la semana. Y, claro, si decimos que no... no es que nos vayan a despedir, es que sería 'baja voluntaria'; esto es, sin derecho a nada...
¿Que esto se llama 'esclavitud? No, qué va. En el 2011 se llama trabajar.
Y ayer uno de los posibles futuros compañeros nos contaba, a las chicas, como si fuese una concesión de la Empresa que 'teníamos veinte minutos al día para comer. Y luego, podíamos cogernos cinco minutos por hora trabajada, para poder ir al baño y esas cosas'. Por supuesto que tenemos ese tiempo. Pero no por 'concesión y gracia' de la Empresa... sino por simple aplicación del Convenio de Telemárketing. Sin más.
Así que en esto he dedicado mi tiempo esta semanita. En eso, en subir cuestas y bajar pendientes en el polígono donde están este tipo de empresas, en meterme en la peor línea de metro de Madrid y 'tragarme' tropecientas estaciones, en no dormir apenas (porque mi situación económica es desesperada: otra gracia del INEM, que este mes de junio no me lo paga entero... porque aunque dejase de trabajar el tres de junio, hasta mitad en teoría estaba 'de vacaciones'. Ó sea, que ahora no 'pagan' las vacaciones no disfrutadas... sino que se consideran así, vacaciones aunque no estés ya en la empresa donde las devengaste. Así que esos días no los paga nadie. Alucinante), en... En qué sé yo... Y es la única razón, la única, por la que podría aceptar un empleo esclavista como éste. Porque, al menos, no 'gasto' el paro. Que es una miseria... tan miseria como el sueldo que voy a cobrar.
Ah, que me olvidaba de algo. Que trabajaré 'de uniforme'. Camisa blanca clásica (de las de traje de chico de toda la vida: corte recto, cuello de pico, botones discretos) y corbata azul corporativo. Porque resulta que una de las peculiaridades de esta Empresa es que se llama con la opción de videollamada; esto es, el cliente que nos llama nos puede ver. Y la Compañía Aseguradora, pues también, claro. ¿Quién nos proporciona el uniforme? Nadie. Nos lo tenemos que comprar nosotros. Y no llevarlo correctamente (esto es, que la camisa no esté bien abrochada, que la corbata no sea 'válida' ó no tenga bien el nudo..., que las chicas no vayamos correcta y discretamente maquilladas y con el pelo bien recogido) ha sido causa de despido fulminante. Así que el lunes tengo que ir con eso, mi camisita y mi corbatita azul. Claro al principio no vamos a hacer videollamadas (por lo que le comenté al coordinador que a cuento de qué, entonces, el disfraz. Y me respondió que daba igual: es obligatorio). Debe ser para distinguir a qué campaña pertenecemos: los hay completamente negros, hay algunas chicas que van 'de paisano' (no videollaman, deduzco), otros y otras con corbatas rojas...
Por lo que salir a la puerta del callcenter es como asistir a una especie de fiesta de disfraces. Porque, como los presentadores de los telediarios, sólo se vé la parte de arriba... así que, de cintura para abajo, son vaqueros, faldas hippies, sandalias-bota...
Y que, como no valen 'blusas' sino que tiene que ser camisas clásicas-clásicas... pues las chicas parecen fantasmas. Con sus camisas blancas de laaaargos faldones (que para algo son masculinas).
Sólo nos falta la bola atada con una cadena al tobillo. Y mejor no lo digo ni en broma. No vaya a ser que les parezca un justo complemento a este trabajo de galeras que nos obsequian. Y encima tenga que comprarla yo, la bola con cadena y esposa. Que a estas alturas y viendo cómo está el tema no es por no llevarla: es que no sé dónde se venden esas cosas.






regalices dijo
Buff reina, me he quedado bastante alucinada con el tema, lo de trabajar los domingos no me parece nada del otro mundo, en la hostelería es practica común y entra en el sueldo, pero en venta telefónica no lo encuentro demasiado lógico, bastantes hartos (lo siento) estamos de la persecución telefónica diaria como para que me llames en domingo !! Enfin es lo que hay, animo, paciencia y unas cuantas cosas más. Un abrazo.
10 Julio 2011 | 07:59 AM