La Coctelera

Diario de una vampiresa en paro

( ó "LA ESTRATEGIA DE SHEREZADE" )
El lema de mi vida debería ser "...con lo que tú podrías (ser-tener-hacer) si quisieras...!!!"

11 Julio 2011

Aplazamientos sucesivos.

Supongo que como término no debe existir: aplazamientos sucesivos. Más que nada, porque es un concepto difícil de explicar. Cómo fijar eso, aplazamientos una y otra y otra y otra vez más...
Pues ésa viene a ser la tónica en una parte de mi vida desde hace semanas. Meses, más bien. Aunque yo prefiero verlo como semanas: periodos cortos. Aplazar cada cita cada pocos días, y convocar otra inminente... que se volverá a cancelar en el último momento y se fijará otra... que se cancelará. Pero no. No será una cancelación como tal, como algo definitivo. Será un aplazamiento: lo mismo que se había planificado, pero para otro día. Uno inminente. Al día siguiente, en ocasiones; lo más tardar, dentro de tres días. Casi siempre los viernes: ésos ya son como fijos. Llevan siendo fijos algo más de un año, de hecho.

Siempre he entendido cada una de las cancelaciones. Siempre he aceptado como firme la siguiente fecha fijada; era simplemente eso: aplazar algo. Y nunca, nunca, he dudado sobre la veracidad de las razones que impedían 'cumplir' lo acordado. Nunca lo he visto como excusa: era algo que había surgido, un inesperado. Una razón más importante, sin más. Y, vale: lo hablábamos, lo aplazábamos. No pasaba nada. Bueno, sí pasaba... pero las cosas inevitables son eso, inevitables, y ya está.

Era..., es, él quien fija la nueva fecha y quien la desconvoca. También por eso sigo en esta dinámica, claro: si las convocase yo y las desconvocase él... sólo habría habido un aplazamiento. Al segundo 'no me es posible' no habría habido más propuestas por mi parte: habría quedado perfectamente claro todo. No le interesaba verme. Y... y tampoco habría pasado nada, imagino.
También por algo así sigo aceptando cada una de las cancelaciones. Porque sé quien soy. Y por eso creo cada una de las razones por las que hay que 'aplazar' cada encuentro previsto. Y por eso, de veras, cada vez que me asegura que el próximo día fijado y a la hora prevista es completamente seguro que nos vamos a ver, creo que de verdad tiene interés en que así sea. Porque sé quien soy. Y porque no se me ocurren razones por las cuales podría mentirme: no hay tampoco razones por las cuales tendría que querer  verme. Así que si a cada encuentro aplazado le sigue otra convocatoria... no tengo porqué dudar de que esta vez será así. Porque, realmente, sería mucho más fácil el aplazamiento sine die. El 'ya nos veremos algún día', eso indefinido que termina por ser definitivo. El final absoluto. Lo que habría sido si en vez de él hubiese sido yo quien propusiera. Incluso si también fuese yo quien cancelara, estoy segura.
Sé quien soy y lo que soy. Y si un día fuí vanidosa (todos lo hemos sido, todos hemos sido dioses en algún momento de nuestras vidas) no es ahora. Y menos cuando sé con quién estoy tratando. Y en este caso lo sé.

¿Si me molestan estas cancelaciones? No lo sé. Ya no lo sé. Supongo que al principio..., cuando se tienen muchas ganas de ver a alguien, molesta (y hasta duele) que no pueda ser. Luego..., luego ya todo va siendo casi normal. Y lo peor es que hasta puede terminar siendo parte de la rutina: llamada telefónica que cancela el encuentro previsto y fijado como 'inamovible' para horas más tarde; sms que conlleva una  conversación telefónica posterior (normalmente esa misma noche) que dejará prefijada una nueva cita, ésta sí, ésta completamente firme. Y yo juro que cada una de ellas creo que existirá.
La vida me enseñó a esperar, al igual que me enseñó quién y qué soy. Qué puedo merecer y a qué puedo aspirar. Igual por eso también sé que estoy dispuesta a seguir aplazando. Porque es algo y alguien que no creo merecer. Y haber tenido algunas cosas, que no esperaba, fue una sorpresa y fue un premio. Simplemente.

Algunas cancelaciones, sí, han sido más complicadas de asumir..., al menos, en un primer momento. También sé que en estas cosas influyen más cosas como las hormonas o el simple instinto que el sentido común. De otro modo tampoco tendría mucho sentido que me costase, íntimamente, aceptar no verle... la última vez que le ví. Teníamos 'fijado de forma inamovible' vernos esa tarde/noche. Y existió, de repente, la posibilidad de coincidir en un mismo sitio a mediamañana: algo que sería apenas un saludo, si es que coincidíamos. Coincidimos. Y apenas quince minutos de conversación más tarde... tuve claro que no nos veríamos esa noche. Lo tuve claro quizás hasta antes de que él lo tuviese también. Pero aún así creí que de veras desayunaríamos juntos a la mañana siguiente. Quise creerlo por unas horas, quise no creer lo que presentía... y que me confirmó por teléfono a mediodía. ¿Porqué me costó asumirlo... aunque en la misma llamada se estaba fijando una nueva cita para el día siguiente? No sé. Bueno, sí lo sé. Porque había estado a su lado unas horas antes. Y porque a veces la piel tiene razones que el sentido común no termina de entender. Y no se acepta no tener más de lo que se ha tenido tan cerca.

La antepenúltima cancelación fue el pasado miércoles: por nada del mundo podía fallar la cita. Yo iba a pasar medio día encerrada en mi 'formación selectiva' absurda. Quedábamos en Atocha (en realidad, siempre quedamos en Atocha. Incluso, claro, cuando al final sí que nos hemos visto). Yo estaba tan cansada la noche anterior, mientras hablaba con él, y estaba tan cansada este miércoles tórrido de julio madrileño... que ni siquiera tenía completamente claro a qué hora habíamos fijado el encuentro. Llegué a Atocha a las siete y algo... fijaré como 'y cuarto' la hora que no recuerdo exactamente. Pensando que igual ya estaba allí: acordar como 'las siete' la hora del encuentro también era una de las 'frecuencias fijas'. No, no estaba. Y esperé.
Previamente, le había enviado un par de sms: indicándole hasta qué hora, posiblemente, estaría en el curso. Indicándole luego a qué hora acababa de salir.
Esperé, ya digo. Esperé leyendo en un banco desde donde veía el lugar donde en otras ocasiones sí habíamos conseguido 'quedar y vernos'. Esperé, también un sms indicándome que tardaría... ó indicándome la nueva cancelación de cita, eso tan habitual. Esperé. Esperé hasta las nueve de la noche.
En ningún momento, ninguno, pensé que se hubiese olvidado. Por supuesto que la opción de 'no apetecerle' verme estaba ahí: siempre está. Pero... La verdad es que lo único que me preocupaba es que hubiera podido pasarle algo. No sé si a él, a su entorno..., no sé. Aunque estaba muy cansada (el calor me mata. Y las entrevistas de trabajo absurdas me agotan hasta lo indecible), no me importó esperar. Esperé. A las nueve menos unos minutos redacté un sms (supongo que el cansancio me impidió 'razonar' y haberle llamado ó enviado un mensaje una hora antes... al menos). Lo envié. Recibí su llamada cuando llegaba al andén del tren que cada día me lleva a casa. Y lo único que, de veras, pensé es que había pasado algo: no sé, una de esas enfermedades que le hacen guardar cama...
Me había enviado dos sms en el transcurso de la tarde, que no me llegaron. Cancelando y aplazando, como siempre. Le había surgido un inesperado, uno de los esperables inesperados de cada una de nuestra citas. Simplemente eso.
Y a mí saber que estaba todo bien me bastó como explicación. No había recibido sus mensajes, pero no dudé que los hubiese enviado. Un fallo telefónico. Y él, simplemente, tampoco imaginaba que no los hubiese recibido... y menos que le estuviese esperando.
No verle cuando quedamos ya es, casi, lo normal. Así que..., en fin: que volvió a ser lo normal una vez más.
Prefijamos esa noche la cita del día siguiente, que se aplazó para el sábado, que se volvió a aplazar el viernes por la noche para mañana lunes...

Citas inamovibles. Aplazamientos sucesivos.

Al final, igual la vida termina siendo también eso, una serie de aplazamientos. Y ya tengo asumido que esta relación consiste en eso: quedar y aplazar. Aplazar el verle. Reservar para otro día el deseo de verle.
Y que, casi, estoy ya habituada a que esta relación consista en eso. En estas largas conversaciones que tienen como excusa explicar qué ha fallado esta vez, y fijar una nueva cita 'inaplazable'.
Y sé que, casi, me conformo con eso. Y que si 'cancela y aplaza' porque no se encuentra bien... sea por lo que sea, me importa más cómo esté que el hecho de tener nuevamente que hacerme a la idea de que 'esta vez, tampoco'.  Me importa más que yo. Y no sé si eso hace que las cosas sean más fáciles ó más difíciles de llevar. No lo sé, porque no tengo la referencia contraria para comparar. No sé cómo sería 'no importarme', porque de haber sido así probablemente no hubiese habido nunca un aplazamiento, porque nunca habría existido una primera cita.
Y yo, que como sé que nunca me haré rica jugando a la Lotería... no juego nunca, estoy entendiendo que mi Lotería personal es ésta. Fijar nuevas citas, como quien compra un décimo ó rellena una quiniela, sabiendo que las probabilidades de premio claro que existen... pero son remotas. Y, por ello, tras comprobar que esta vez tampoco ha habido suerte... resignarse: las matemáticas es lo que tienen; ya se contaba con ello, en el fondo.

Pero se sigue jugando porque a veces toca. Y sigo fijando citas que seguramente serán un nuevo aplazamiento... pero sigo esperando que esta vez, no. Porque alguna vez ha sido 'sí'.

Y sigo jugando, y sigo esperando.

servido por bruxana 10 comentarios compártelo

10 comentarios · Escribe aquí tu comentario

fenicia

fenicia dijo

Sigue jugando y esperando cielo,que puedes ganar y ver llegadas de lo que ansies.
kisses

11 Julio 2011 | 07:05 PM

fenicia

fenicia dijo

Sigue jugando y esperando cielo,que puedes ganar y ver llegadas de lo que ansies.
kisses

11 Julio 2011 | 07:05 PM

fenicia

fenicia dijo

Te he comentado y no sale...

11 Julio 2011 | 07:06 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola MariCarmen/Feni:))
Nada, que Lacocte anda caprichosa... ;)
Y muchas gracias. Aunque igual se me están agotando, también, los décimos a jugar...
Un besazo:))

12 Julio 2011 | 12:44 AM

bird

bird dijo

De verdad: que NO. Que dejes de una vez lo de “no creo merecer”. Lo único que no mereces es que alguien (quien sea, aunque fuera un príncipe encantado llegado en AVE desde el cuento de hadas más próximo) aplace citas sucesivamente. Puedes tolerarlo si quieres, pero no merecerlo. Pero ten claro que eres tú la que eliges seguir aplazando el deseo de verle. Personalmente, aceptaría los aplazamientos sucesivos si la persona me aporta algo, pero mis deseos estarían en su mínima expresión. La vida es muchas veces como el envoltorio sin premio de los chicles de la infancia, un “sigue buscando”. Y ese buscar de nuevo es mucho mejor escoger no hacerlo. Si te conformas nunca merecerás nada. Es así de crudo y así de simple, pero es afortunadamente algo que depende sólo de ti. Cariñines. Bird.

12 Julio 2011 | 11:48 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola Bird:))
La verdad es que a estas alturas lo de los 'aplazamientos sucesivos' ya es (ó era) parte del juego. Cuando algo es totalmente inevitable... hay dos opciones: aceptarlo ó no. Y yo lo he aceptado.
Los 'aplazamientos', que han ido de uno en uno, cada cual con su razonamiento (nunca he pensado que fuesen excusas, sigo sin pensarlo) eran simplemente una evidencia: no se podía y ya está. Y metida en la dinámica... pues el tema era aceptarlo, y es lo que hice.
¿Si creo merecer que 'me aplacen'? No. Ni lo contrario tampoco. ¿Si es alguien que me aporta algo? Sí: de otro modo simplemente no habría nada que 'aplazar', porque la relación (el simple 'saber uno del otro') se habría terminado hace año y pico.
Pero tampoco creo que le merezca, y eso sí que lo tengo igual de claro. Supongo que a estas alturas de mi 'película' vital sé a lo que puedo aspirar en muchos sentidos... y en este caso no puedo aspirar a nada. Y eso también lo he tenido claro desde el principio.

Es probable que tras este post tampoco haya nada ya que cancelar ni que aplazar. Y también lo aceptaré como algo inevitable: todo tiene fecha de caducidad. Todos los cuentos se terminan en algún momento.
Y en este caso el Príncipe no llegó en AVE: ya estaba cuando llegué yo. E igual todo le habría sido más fácil, en algún momento, si no me hubiese conocido.

No 'aspiro' a nada con él, nunca lo he hecho. Como digo: no soy tan vanidosa. Lo que haya tenido, me parece un regalo. Y no voy a pedir más.
E igual, sí, es hora de poner el punto final en toda esta historia.
Incluso, aunque de eso no esté completamente segura, tambien en este Diario Personal que sé que lee. Y que no lleva, tampoco, a ninguna parte.

Besos, Bird:))

12 Julio 2011 | 11:57 PM

idem

idem dijo

Coincido con "·bird" y estoy horrorizado por lo leído...

"La vida me enseñó a esperar, al igual que me enseñó quién y qué soy. Qué puedo merecer y a qué puedo aspirar. Igual por eso también sé que estoy dispuesta a seguir aplazando. Porque es algo y alguien que no creo merecer."
Nadie merece que le falten el respeto, Nadie merece el desprecio ni que ignoren su dignidad. ¿Qué es eso de merecer o aspirar cuando hablamos de personas? ¿Hemos retrocedido a la época de señores y vasallos y no me he enterado?
No quiero ser duro pero me duele leer a una persona tan resignada y que se valora tan poco y espero que reacciones.
Si te tratas así a ti misma... ¿cómo te van a tratar los demás?
Quiérete, por favor...

Un beso muy grande.

17 Julio 2011 | 01:03 PM

bruxana

bruxana dijo

Hola Idem (qué bien y qué sorpresa volver a verte por esta coctelera tan abandonada) :))
Quien lleva tiempo leyéndome... más ó menos sabe de lo que hablo. No en el tema este de los 'aplazamientos sucesivos', sino en el resto. Hay cicatrices que no sólo son el recuerdo de las heridas, sino que tienen la mala costumbre de reabrirse al mínimo roce. Y cuando se reabren... pues ahí vuelve a estar la herida. E imagino que arrastro más cicatrices de las que debería. Y eso ya no tiene ni remedio ni solución.
En este caso concreto, sé que es alguien que vale mucho más que yo. Y no es que no me quiera a mí misma: es algo completamente objetivo. Igual que es objetivo el valorar que las veces que haya podido verle me parecen un regalo (visto lo visto, es que casi es milagroso conseguir quedar con él. Más que nada, por la capacidad que tiene el destino... ó lo que sea, para conseguir que los planes le fallen. Y no sólo conmigo, que al fin y al cabo...)
Y el día en que creyera que me está perdiendo el respeto... ó, simplemente, el día en que dedujese que cualquier razón no es más que una excusa, no habrá una segunda oportunidad.
Pero nada de eso tiene que ver con el hecho de tener claro que es mucho más de lo que puedo aspirar. Y por eso no aspiro a nada. Hace tiempo que, en algunas cosas, dejé de hacerlo. Sino, no podría seguir soportando la vida, algunos días.

Muchos besos:))

18 Julio 2011 | 12:17 AM

idem

idem dijo

Ninguna persona es más que otra. Nadie es digno de nadie. Nadie vale más que nadie.
Lo siento pero discrepo profundamente desde la raíz de tu post... ¡Quiérete!!!

18 Julio 2011 | 09:35 AM

bruxana

bruxana dijo

Hola de nuevo, Idem:))
Si eso mismo es lo que yo le diría a cualquiera (vaya, que se lo he dicho a algun@s...), pero, ya digo: hay cicatrices que se reabren en el momento más inesperado y más inoportuno...
Y en este post (y en gran parte de mi blog) también está el tema 'desahogo' (las mujeres hay días en que somos un saquito de hormonas revolucionadas... qué le vamos a hacer).
Y puedo asegurar que de quien hablo sí que estoy segura de que vale... no sé si más que yo (normalmente, pienso que sí), pero sí bastante más que much@s a quienes sí he dedicado tiempo y esfuerzos completamente inútiles. Al menos en este caso, sé lo que hay, sé lo que hubo... y si sigo 'aplazando' igual es porque me puede compensar lo que pueda haber...
Prometo intentar quererme algo más.

Muchos besos:))

20 Julio 2011 | 12:14 AM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de bruxana

Diario de una vampiresa en paro

ver perfil »
contacto »
He sido ex-vampiresa durante los últimos años. Lo que significa que vuelvo a entrar en el juego..., y quiero volver a ser quien fuí.
Lo que pasa es que, para reengancharse hace falta tiempo..., y para eso el periodo de "en paro" viene bien.

¿Más sobre mí, ahora que ya llevo una temporadita aquí? Pues que me gustan los gatos, adoro la música, no me gustan los intransigentes, ni las mentiras (y menos las que busca dañar a otros), que aprendí a leer con dos años, a escribir con tres, que hablo por los codos desde siempre..., que considero vital la comunicación (al parecer desde que nací)
Que con ocho años me regalaron una cámara de fotos y no sabría vivir sin poder reflejar el mundo en imágenes...
... y que mi profesión no tiene NADA que ver con todo esto que he contado...: soy una contradicción en hiperactiva y privada sesión contínua...

Para contactar conmigo directamente: bruxana99@yahoo.es

Calabacit@'s on line

Calabacit@'s que (últimamente) pasaron por aquí : Web Site Counters

NOTA:
En caso imprescindible, los comentarios serán editados . Esto es, se suprimiran los que contengan términos ofensivos (ejem.: racistas, xenófobos, incitadores a cualquier tipo de violencia sexista ó de contenido político) para cualquier otro comentarista ó participante en el blog, pretendan crear polémica sin aportar nada ó redireccionen a páginas que no guarden relación alguna con la temática del comentario, el artículo ó todo el blog. Y, por descontado, la propietaria se reserva el derecho a iniciar acciones legales (denuncia ante los cuerpos de Seguridad del Estado y/ó ante el Juzgado de Guardia correspondiente ) contra el posible autor de comentarios cuyo contenido incluya insultos, descalificaciones ó apología de cualquier tipo de delito.

INTERNET no significa, en ningún idioma, IMPUNIDAD.

Esta foto de la Luna es de la noche del eclipse de principios de marzo del 2007... aquí ya casi está "deseclipsada"



Nota: Todas las imágenes (fotografías) que aparecen en este blog, son propiedad de la que aquí escribe, bien por haber sido hechas por ella, bien por ser imágenes donde aparece fotografiada.


Visitor Map
Create your own visitor map!

Estos días, lo que 'suena' en mi cabeza, entre otras cosas, es esto
MusicPlaylist
Music Playlist at MixPod.com
(...)
(...)

Dejadme algún comentario...
adopt your own virtual pet!

... que Karla se aburre en mi ausencia

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?