Agosto al fin.
Sé que cambiar de hoja en el calendario no es garantía de nada. Bueno, sí: de cambiar la fecha y de poder cometer errores poniendo 'julio' en vez de 'agosto' (aunque esos errores son más propios de enero: ponemos el año anterior, aun tan reciente su fenecimiento). Pero por fin terminó julio. Y ya está aquí agosto.
E imagino que julio ha sido tan... tremendo que la llegada de agosto me parece un logro. Casi lo es. Pero no la llegada de agosto... sino haber llegado hasta agosto. Yo me entiendo. Llegar con este blog abierto... y con alguna cosa más sin cerrar.
Agosto es de esos meses 'ordenaditos': empieza en lunes. El único de este año que empieza así: primer día y comienzo de semana. Agosto es uno de los meses que no se repite del año. Porque casi todos los demás meses sí tienen lo que defino como 'repetición': otro mes, al menos, que empezará en el mismo día de la semana que él. Febrero y marzo son iguales en lo de comenzar, salvo que el año sea bisiesto, claro; y luego se vuelve a repetir la secuencia en noviembre. Enero tiene su calco en octubre: incluso tienen ambos 31 días. Abril va con julio (varía la duración), septiembre con diciembre... Agosto va por libre. Mayo y junio, también. Lo que demuestra que hay quienes tienen vocación de singles... y quienes buscan semejantes. En realidad, esto es una soberana tontería, lo sé...
Agosto este año empieza en lunes. Es el único mes de este año que empezará así. El pasado año fueron tres, los meses 'ordenaditos': febrero, marzo y noviembre. La otra noche lo hablaba con..., cómo definirlo... (¿un amigo? es que definir así algunas cosas, algunas realidades y algunos sentimientos..., en fin, da igual...) Lo hablaba. Creo que si alguien tenía tantas ganas como yo de poner fin a este mes de julio era él. Un mes de julio que, además, ha sido el de nuestro mayor número de 'aplazamientos sucesivos'. Y queríamos confiar en este mes ordenadito...
Ordenadito como lo fueron los meses de febrero del año pasado, en que nuestras perspectivas pasaban porque nos despidieran de la empresa en que ambos trabajábamos y donde nos conocimos. Como lo fue marzo, el mes que se terminó precisamente firmando la carta de despido... que en su caso fue la salida definitiva de la empresa y en el mío el empezar a echarle de menos cada uno de los días que pasé allí (porque yo sí regresé). Y como lo fue noviembre... el único mes de todo el año en que no nos vimos ni una sola vez, contra todo pronóstico y varios planes-aplazamientos... Así que con estos antecedentes, no sé yo si este agosto... en fin...
Intento desdramatizar. Porque la verdad es que he empezado a hacerme a la idea de que algunas cosas no van a cambiar con el cambio de mes. Y porque desde hace días también he empezado a intentar hacerme a la idea de que no voy a volverle a ver. No hay nada que justifique esa idea, lo sé, pero... Por lo que pueda pasar, debo empezar a asumir que es una posibilidad, visto lo visto. Sé que me va a costar muchísimo... pero debo ser realista. Volver a serlo.
Ya escribiré sobre ello. Aunque luego Lacocte se trague el post. Escribiré. Pero no ahora, no hoy.
En fin. Vuelvo al comienzo de este post: por fin es agosto. Por fin terminó julio, ese aciago mes de julio de 2011, ese mes sin una puñetera gota de lluvia en Madrid, ese séptimo mes del año.
Voy a pasar las hojas de mis almanaques de pared. A ver si veo alguna suelta, de las que no llevan a agosto en su dorso, y la quemo.
Bienvenido agosto.





yon Khauss dijo
Cambiar de mes, para mi, solo significa pasar de un día a otro, es la continuidad de una vida, la que variará acorde como cada uno actúe frente a los acontecimientos diarios ya sea propiciado por nosotros u otras personas.
Un abrazo
Yon
1 Agosto 2011 | 03:27 PM