Bajón anímico, Luna decreciente, calor...
Éste es el tercer post que redacto hoy. No, esta vez no es cosa de Lacocte y sus fallos: los dos anteriores los he desestimado yo, directamente. No sé. Hay veces que tengo tan claro lo que quiero escribir... como tengo igualmente claro que no debo publicarlo, justo en el momento en que el texto ya está listo, editado.
A veces, lo mando a 'borrador', a esperar un mejor momento (el último post, el de la Tormenta, venía del borrador y de la tarde del viernes). Normalmente, los post que envío allí no están totalmente terminados: faltan detalles... ó sobran otros. Y no suelen tener título.
Mis dos post de hoy estaban acabados. Y los he borrado, sin más. No: no sé si era el momento de escribirlos ni de publicarlos, pero la decisión ha sido no hacerlo.
Llevo un día horroroso.
Y ni siquiera ha pasado nada, nada especial, nada más negativo ó más deprimente ó más... lo que sea de lo habitual. No. No es eso. Ó sí lo es: ya ni siquiera pasa nada.
Supongo que ha sido, simplemente, la consecuencia de muchas otras cosas. De demasiados fallos, retrasos, aplazamientos, planes trucados, falta de estímulo. La consecuencia de pasar de un trabajo que en realidad nunca me gustó en una Empresa donde seguí estando... no sé, por pura inercia (la sensación de provisionalidad no se me pasó en los dos años y pico que estuve allí) a estar desempleada y sin la menor posibilidad de reanudar la relación contractual con ellos (en este caso, es algo firme: al menos ya tengo esa certeza, nunca volveré a trabajar allí. ¿Si me importa, preocupa..., entusiasma? Pues no. Me da igual). Y, de ahí, a encontrarme metida en la vorágine de entrevistas de trabajo donde las condiciones no se ajustan a las ofertadas en el anuncio a través el cual se ha contactado. A Seleccionadores de Personal... que también podían serlo de fútbol ó dedicarse al macramé como estilo de vida, vaya: se vé que hay mucho Graduado Social, Psicólogo y similares en paro que terminan dedicándose a 'seleccionar personal' en etts, probablemente contratados ellos mismos con contrato de ett. No sé. Y terminar, por pura angustia, por miedo a no encontrar otra cosa y agotar el paro y no tener ya ni para dos meses de alquiler como ahorro personal... pues terminar aceptando las peores condiciones laborales posibles. Y constantar que la realidad de la Empresa es aún peor que la teoría del contrato, ya de por sí rozando la esclavitud. E ir a peor. Y terminar considerando un alivio el despido... pero seguir con el miedo a no encontrar rápido otra cosa. Porque a eso juego: a encontrar otra cosa lo antes posible, porque sino... cabe la posibilidad de terminar de nuevo allí.
Supongo que ha sido todo eso, acumulado. Y otras cosas más, de índole meramente sentimental. Y las hormonas (le vamos a echar la culpa... aunque estoy ya en fase de reducción de estrógenos, por fecha mensual. Yo me entiendo). Y hasta a la Luna, que está decreciendo: esta Luna de agosto, tan complicada, ella...
Y en agosto todo el mundo está fuera. Simplemente. Y... y eso que hago yo, de llamar por teléfono, simplemente para decir tres tonterías y que me respondan otras tres, ó para que el interlocutor me cuente como está... y así no pensar (mal de muchos... epidemia)... pues ni siquiera eso...
Y al final he eliminado dos post de desahogo (no, no era el momento. Sobre todo de uno de ellos. Sé que terminaré por escribirlo, publicarlo... y que luego ya no habrá marcha atrás. Pero no hoy), y he llorado sin poder parar durante tres horas. Yendo de la cama al sofá y del sofá a la terraza y de la terraza al baño y del baño a por más agua a la cocina, para terminar de nuevo en el sofá y...
Y cuando he redactado el sms... lo he borrado también.
Es..., no sé. Si no hubiese hablado con él anoche (tocaba. Bueno, no hay un ritmo concreto de llamadas... pero descartando directamente el día de hoy, que esta noche hay fútbol, y habiendo sido la última llamada el viernes... me pareció el martes un buen día), pues eso: no habría tenido la menor duda. Llamada completamente trivial ó totalmente habitual. Aunque, la verdad, ninguna de mis conversaciones con él son triviales. No, no lo son. Por muy 'hablar-por-hablar' de algo que sean... ó que parezcan ser...
He vuelto a redactar el sms y se lo he mandado. Y, casi, me he arrepentido en el mismo momento. No tengo derecho a molestar. Y menos a él. Y si no le he llamado directamente, es por eso: estoy segura.
He dicho alguna vez que me importa mucho más de lo que me importo a mí misma. Cosa que no, no me pasa con la Humanidad entera (hay gente, mucha, que me importa exactamente lo que me importo a mí misma. Que es absolutamente nada). Él, y sus circunstancias, sí que me importan. A él no le llamo por cortesía. Nunca.
Si no me hubiese contestado, no habría pasado nada. Y si me hubiera respondido que era mal momento... tampoco habría pasado nada. Lo habría entendido perfectamente. Hoy es uno de esos días en que no hay nadie en ningún sitio...
Pero sí me ha contestado. Y me ha llamado él.
¿Si estoy mejor? Pues sí. ¿Por...? No lo sé. Supongo que hace meses, muchos, acepté que él es una especie de terapia extraña. Escucharle hablar es una terapia. ¿Si es por lo que dice, por cómo lo dice, por...? Tampoco lo sé. Él dice que no le gusta su voz y a mí me gusta mucho (y de otra cosa igual no entiendo, pero de voces humanas, sí. Tiene una voz muy bonita. Y creo que la primera vez que dije/escribí eso, él era una presencia tan sumamente ocasional en mi vida... que no podía haber la menor doble intención. Era algo objetivo. Sigue siendo algo objetivo).
No quiere que le agradezca que me haya llamado. Pero es otra de esas cosas que no hago como 'cumplido'. Tampoco con él quiero ese tipo de adornos. Se lo agradezco, y mucho. Aunque me quede con el cargo de conciencia de haberle robado tiempo, eso tan relativo pero que nos sirve para regular las obligaciones...
No, no me pasa nada. Ó sí, pero es uno de esos 'algo' sin nombre concreto. Esas cosas que no, que no se pasan porque no son una enfermedad. Las cicatrices, que se queman y pican al sol.
Los cimientos de los castillos dehumo construridos en nubes, que es tan fácil derribar.
Agosto. Un mes del que no, no me puedo quejar. Este año, no. Si hago un recuento y pongo en una balanza este mes y sus circunstancias..., la verdad es que puestos a comparar, es un buen mes. Y me queda más de la mitad. Aunque eso ya no sé si es motivo de alegría ó de auténtico terror.
Agosto. Pero yo arrastro lo que ha sido julio, sin duda. E igual esto de hoy no es más que eso: consecuencias de lo que ha sido ese mes de julio.
Consecuencias sumadas a tantas otras cosas.
Estoy algo afónica: hace tanto calor que tengo abiertas todas las ventanas que pueden estarlo. Y se vé que el hecho de sudar y que la corriente se encargue de evaporar ese sudor, no es del todo bueno.
Mañana, supongo, seguiré afónica. Y con esa ya conocida resaca de quien no bebe.
Resaca de lágrimas.





melissa dijo
Brux, levanta ese ánimo! hazlo por todos los que te leemos y te apreciamos aún sin conocerte. Sé que son momentos malos en lo q se refiere a la economía, todos lo estamos sufriendo en mayor o menos medida, pero tú misma dices q al final siempre las cosas se te arreglan más o menos. Y en el plano personal, pues te ha llamado!! si no tuviera interés en ti no te llamaría, no perdería su tiempo con alguien q no le interesa. Si no hay algo más, desconozco sus circunstancias, pero no debería dejarte escapar, pq mujeres q quieren y se entregan como tú, quedan/quedamos pocas.
un beso, anímate y mejórate de la afonía.
17 Agosto 2011 | 11:34 PM