Evidencias. Aunque no se quieran admitir.
Es difícil admitir que nunca le van a querer a un@ como quisiera ser querid@. Y que determinados amores nunca serán recíprocos. Es muy difícil, por razonable, sensato, adulto, responsable, coherente... que se sea.
Se acepta la idea, porque las evidencias es lo que tienen: están ahí y ya está. Y se razona, y se ve claro porqué no puede ser, porque no nos van a querer como quisiéramos. Pero eso no hace que en lo más íntimo se acepte de veras. Siempre buscaremos el resquicio por el que pasaría la luz si se hiciese de día, no querremos reconocer que el zulo sentimental donde hemos terminado sea hermético.
Supongo que esa falta de aceptación, ese 'no conformarse', también es una de las razones por las que la Humanidad ha llegado hasta aquí. Lo que no sé bien si es bueno ó malo. El haber llegado hasta donde estamos, me refiero. No sé si es positivo ó negativo, pero también he de admitir que es algo evidente. Estamos donde estamos.
Dicen que el amor mueve el mundo. Probablemente. Y probablemente siempre ha sido así, porque es un sentimiento que surge de los instintos más primarios, más básicos. Y también por eso de empeñarnos en llamar 'amor' al sexo, supongo. Y por eso en algunos casos intentamos llegar al amor a través del sexo: ofrecer sexo cuando buscamos amor. Aunque en este caso, el mío, no es el tema a tratar. Al menos, ahora. El sexo también podría ser una consecuencia. Pero..., en fin, supongo que también debo irme haciendo a la idea de que tampoco habrá de eso. Al menos en ese sentido ya estoy más acostumbrada (aunque a veces también haya costado aceptarlo. Cueste aceptarlo).
Este verano está siendo demasiado largo, demasiado raro, demasiado caluroso. Y empezó bien, he de reconocer que empezó muy bien... Pero, según van pasando los días, voy teniendo más y más claro que no va a acabar igual de bien.
Y tengo que irlo asumiendo. No por eso dolerá menos, pero tengo que asumir lo que cada vez más me asalta como la realidad que es.
Que, pese a mis deseos, fue siempre.




bird dijo
“Es difícil admitir que nunca le van a querer a un@ como quisiera ser querid@” Creo que no hay que admitirlo nunca. Al contrario NO admitirlo es razonable, sensato, adulto, responsable y coherente. Es razonable porque no sería razonable acallar a un deseo tan genuino. Es sensato porque no hay nada más insensato que vivir contra lo que nos dicta el corazón. Es adulto porque ser adulto significa asumir quien somos y que queremos realmente. Es responsable porque lo es responder a la verdad interna. Es coherente porque nuestro corazón está de acuerdo. Y en el peor de los casos, como diría Borges, es noble perseguir imposibles. besines.
23 Agosto 2011 | 12:48 PM