Resumiendo mi realidad.
Escribo mientras me pinto de rojo las uñas de los pies.
No, no hago las dos cosas exactamente a la vez. Pero el tiempo entre secado y siguiente mano (protector previo, primera capa de esmalte rojo, segunda capa, protector final) me da margen para ir escribiendo. Así parece que hago algo. Mejor dicho: así me deja la sensación de estar haciendo algo.
Mañana tengo una entrevista de trabajo a las diez de la mañana. Nada ni medianamente interesante: más de lo mismo. Pero, en cierto modo, me deja la semana medianamente ocupada. Ayer lunes tenía que ir a pagar el alquiler: quedo con la persona que hace de intermediaria entre la propiedad y yo, y que es amiga desde hace muchos años, en el municipio limítrofe al mío donde ella vive. Como esta vez no teníamos ni prisas ni obligaciones ni horarios... dedicamos tres horas a charlar con un par de cervezas de por medio. Como a veces me digo a mí misma... e incluso he tenido la ocasión de decir en voz alta y con teléfono de por medio estos días atrás: este tipo de charlas no demasiado transcendentes también me sirven como terapia. Ver que los demás tienen problemas me sirve para no pensar en mi realidad. Probablemente ése haya sido mi escudo durante los últimos... quién sabría ya definir cuantos años.
Esta mañana, martes, tenía cita para renovar los 'papeles en el INEM'. En realidad, el Inem ya no existe con ese nombre... pero, bueno, por emplear un término que nos suene a todos. La cita me la dieron vía internet hace una semana. La ventaja de este sistema de citas previas es que más ó menos se cumplen los horarios... por lo que se terminó eso de tener que estar allí cuatro horas. De todos modos, he ido con tiempo de sobra: antes tenía que pasarme por un Banco a hacer uno de esos pagos para los cuales sólo es posible realizar el trámite determinados días de la semana y a determinadas horas tempranas. Burocracia con un punto absurdo: lo normal es que ese Banco en cuestión se pase medio dia sin clientes... qué más les dará a què hora y día vayamos a hacer los ingresos... Este tipo de trámites me producen una sensación... desasosegante. La de sentirme fuera de sitio. No, no en el Banco... sino en la vida. En mi vida actual. Porque durante años gran parte de mi rutina laboral incluía ese tipo de gestiones.... y no sé qué hago fuera de eso, de esa rutina...
Mañana miércoles, lo dicho: entrevista laboral. ¿Oferta? Nada: concertar telefónicamente citas para los comerciales de una empresa instaladora de gas. Vamos: pedazo propuesta laboral!!! Pero es lo que hay y es a lo que estoy enviando currículums. El horario es de 'jornada intensiva de mañanas', esto es, de diez de la mañana a siete de la tarde, con una hora para comer... lo que hace que realmente sea 'horario partido' (la jornada intensiva lo que conlleva es que esa 'hora' se reparte en veinte minutos para comer y el resto a base de 'pausas visuales' de cinco minutos por cada hora trabajada, más ó menos. Pero está claro que las empresas no están por la labor de regalarle tiempo a nadie). ¿El sitio? Más ó menos céntrico, cerca del río. Calculo que tardaría una hora en ir y otra en volver: más ó menos a lo que estoy habituada dentro de mis rutinas laborales de los últimos dos años y pico. De sueldo y tal ya me hablarán mañana... pero está claro que va a ser 'por convenio de telemárketing', lo que se traduce en 'sueldo de supervivencia... e incentivos si consigues formalizar una cantidad absolutamente indecente de citas a los comerciales'. Pero, como decía: es lo que hay. Y el resto del día... pues entre hacer fotos por la zona e irme posteriormente a comer a casa materna. Poco más.
Jueves y viernes van en pack. Salvo aplazamientos de última hora (no del todo inesperados: ya se aplazó el asunto hace unos días) tengo 'formación selectiva para incorporación inminente'. Traducido: lo que las empresas están aplicando como 'prolongación' de las entrevistas de trabajo de toda la vida. Porque hasta hace relativamente pocos años, los métodos para hacer las contrataciones eran mucho más sencillos: la empresa publicaba un anuncio requiriendo personal con determinadas características y para el que ofrecía determinadas condiciones laborales. Si a alguien le interesaba, llamaba a la empresa y se concertaba una entrevista personal, a la que convenía ir con una copia del currículum. En la entrevista personal, el seleccionador (que en muchas ocasiones era el dueño de la empresa... ó la persona que luego tendría a su cargo al trabajador) valoraba en base a preguntas y respuestas si el candidato era válido para el puesto. A veces también se 'estudiaba' el currículum con el titular del mismo delante, hablando de pasadas experiencias en otras empresas. Ya en la entrevista se planteaba también el tema económico: tal sueldo y tal horario. El candidato podía, entonces, decidir si le interesaba ó no el puesto. Si había interés, ó bien el seleccionador ya planteba directamente la fecha de incorporación... ó se pasaba al 'ya te llamaremos en cuando tomemos la decisión'. Si era una oferta para cubrir un solo puesto y la persona que hacía las entrevistas era quien decidía... el 'ya te llamaremos' normalmente era una mala señal... Bueno, pues todo ese proceso era antes, y hasta hace relativamente poco. Ahora... Ahora la empresa publica la oferta en un portal de empleo a través de internet. Quienes contestan a esas ofertas deben estar ya inscritos en dicho portal... con el currículum bien cumplimentado y actualizado. Por lo que al responder a la oferta... lo que la empresa va a recibir es eso, la forma de acceder al currículum del candidato. Currículum que, además, suele ser doble y extenso: por un lado, una copia del CV que se suele entregar 'en papel' y, por otro, un detalladísimo informe de empresas en que se ha trabajado, tareas desempeñadas en éstas, estudios de todo tipo, conocimientos sobre todo tipo de materias, actitudes..., vamos, varios folios en caso de ser imprimidos. Bien. Si a la empresa le interesa uno de esos candidatos, contactará con él de forma telefónica... y le citará para una entrevista personal. A la cual hay que llevar una 'copia actualizada del currículum' y, una vez allí, rellenar una ficha... con todos los datos (otra vez. Y van tres currículums). A veces, la primera entrevista es en grupo: así se ahorra tiempo y se ve cómo interactuan los posibles candidatos al puesto. Otras, es individual. En cada caso, si se pasa esa primera criba... se le citará para otra, del tipo contrario (personal si en la de grupo se han visto posibilidades; grupal si en la individual se ha visto... posibilidades). ¿Qué pasa tras esa segunda entrevista? Pues que los preseleccionados pasarán... a una 'formación selectiva y no remunerada' de dos, tres..., cuatro días. Ó, lo que es igual: a pasar esos días en una contínua entrevista... con la excusa de estar siendo informados de en qué consiste realmente el trabajo a desempeñar. Vamos a ver: si ya han visto la experiencia ó no en el CV informatizado; si, en la entrevista personal ya han comprobado si el 'perfil' encaja ó no con la oferta y se ha hablado de la experiencia previa... ¿otra selección, ahora de varios días?
Pues sí.
Y eso es lo que tengo jueves y viernes. La 'formación selectiva'. Que deberían habermela impartido ayer lunes y hoy martes, para incorporarme (en tal caso) mañana miércoles... pero que se aplazó: cosas del mes de agosto. Por parte de la persona que me ha llamado en ambas ocasiones, se me da a entender que en mi caso la formación es pura rutina..., más que nada, porque vengo con una experiencia de dos años largos en un trabajo idéntico: venta telefónica de seguros. Pero..., hasta que el jueves no esté realmente allí, en el curso, y hasta que no esté el viernes y me digan que vale, que supero la prueba... pues como que no hay nada seguro. Y, francamente, en el momento en que ya se aplazó una vez.... no las tengo todas conmigo.
¿Si me apetece este trabajo? Pues no, en absoluto. Pero es lo que hay. Y a lo que no quiero volver es a la siniestra Empresa donde pasé el mes de julio... y a la que probablemente tendría que regresar la próxima semana, de no haber encontrado otra cosa (y, claro, si de veras me llaman. Otros que, 'de palabra'..., en fin...)
Y todo esto es lo que hay.
¿Si alguna de estas cosas me aporta algo? Pues no. Pero hacen que pase el tiempo. Y, mientras..., no sé. Mientras igual no pienso...
(La sensación de vasija quebradiza que va a saltar por los aires en cualquier momento, que se va a hacer trizas y no va a ser posible reconstruirla porque ni siquiera seré capaz de localizar todos los pedazos... y porque, seguramente, no me quedarán fuerzas ni ganas para reconstruir nada... sigue ahí. La sensación de que algunas palabras están sirviendo para 'presionar' esa vasija y contribuir a su definitiva rotura... sigue ahí. La sensación de que se agota el tiempo, ese tiempo de más, esa tregua ó regalo. Que cada vez queda menos; menos, incluso, de qué hablar...)
Tengo las uñas de los pies de un rojo absoluto, rabioso, brillante. La verdad, es que daría igual no llevarlas pintadas. Pero, mientras lo hago, no pienso en otras cosas. Y, mientras se han ido secando esas capas de barniz, he redactado ese post-resumen de la intranscendencia. De la absoluta intrancenscendencia en que se desarrollan mis días.







bird dijo
Y a todo esto, qué es lo que quieres? que es lo que esperas? Un milagro? Que de repente un día una superoferta aparezca en el periódico y te contraten? Que en el trabajo conozcas a un encantador "príncipe" (tuyo)? Además de la "agenda" tu actitud de "supervivencia" parece otro vicio. Vaya, parezco un pájaro de malas plumas, pero no. Porque no quiero ni que sigas con la "agenda" ni que sigas con la actitud de "supervivencia". Entiendo como te sientes. Quién no se ha sentido así alguna vez! (Vale, muchas más de una) pero no puedes instalarte en ese estado. Piensa en el cuento de Navidad! Y si viniera el fantasma del futuro? qué verías? Imagínate dentro de 30 años, crees que harías algo diferente de poder cambiar en ti algo ahora? (por cierto, leer tu blog también se está convirtiendo para mí en un vicio, voy a tener que dejarlo 21 días ;)) Besines
23 Agosto 2011 | 09:38 PM