11/11/11
Once de noviembre de dos mil once.
Dicen que fechas así, como la de hoy, traen suerte. No sé. La verdad es que hasta este año no había oido que precisamente esto, esa combinación de 'todo unos', pudiese tener connotaciones mágicas, afortunadas... Más bien creo que todo viene de una simple estrategia de márketing por parte de una conocida Organización que, además, se financia mediante un no menos conocido sorteo... Que, claro, tenía hoy planificado un 'megasorteo'...
Más bien creo que todo lo relacionado con esta fecha va por ese lado.
Aunque a mí sí que, siempre, me ha llamado la atención esta fecha. La del once de noviembre. Todo 'palitos' en los relojes digitales. De hecho, es una imagen que tengo clara: me 'veo' a mí misma mirando un viejo casio, esperando eso, que al hacer el cambio 'pantalla hora-pantalla fecha', ambas fuesen iguales. Una tontería, un juego infantil...
Tengo, por supuesto, recuerdos ligados a esta fecha en años pasados (mi puñetera memoria y su capacidad para relacionar imágenes con fechas, historias con esas imágenes...). Y, sí: hay 'onces del once' en mi vida. Pero..., pero es algo de lo que no me apetece escribir... No. Hace años hubo una historia que 'mutó' de prometedor cuento de hadas a pesadilla, una historia que duró exactamente dos meses y dos años. De un nueve de septiembre, nueve del nueve, a un once de noviembre, once del once...
E igual por eso tampoco me apetece hoy hacer recuento de nada.
Esta semana ha sido larga y rara. Larga, a pesar de tener un festivo justo en su mitad (el pasado miércoles fue festivo en Madrid). Si miro hacia el pasado lunes y me deslizo como en un tobogán por la semana... me veo a mí misma encerrada horas y horas, bajo la luz artificial. Avanzando hacia la nada. Sólo luz artificial.
No es una sensación muy agradable, para qué negarlo. Igual también por eso, a ratos, me asalta un dolor de cabeza que tiene instantes insoportables. Jaqueca centralizada, ubicada en la mitad izquierda de mi craneo. De ésas que hacen cerrar los ojos, buscando que evitando la luz se vayan... pero que no se van. No, al menos, hasta que no llego a casa...
Da igual.
En realidad, si de veras me pusiera a escribir lo que siento..., tal vez el post resultante volvería a tener todas las papeletas para ser un 'fin de blog'.
Me sobrevuelan demasiados fantasmas. Intento alejarlos, como al dolor de cabeza... pero, como éste, siguen ahí, latentes. Fantasmas que son temores. Fantasmas que intento ver como tales, para no reconocer que, en realidad, son certezas lo que veo aún negándome a ver.
E igual también por eso no quiero darle más vueltas a la posibilidad de escribir hoy otro post.
No quiero que, de nuevo, un once de noviembre pueda ser la fecha que marque el fin de algo que, igual, quizá podría haber sido otra cosa. Ó que, más probablemente, en realidad tampoco fue nunca nada. Nada más allá de mi deseo de que lo fuese.
Once del once. Otra fecha más y sin más.




bird dijo
No te me enfades, pero me gustaría que contaras algo de la historia que de cuento de hadas pasó a pesadilla. Es que es un tema que (tal vez por masoquismo, tal vez por 'mal de muchos...', tal vez por sentirme acompañada) me interesa. Además, dices que hace años que sucedió, y es más fácil extraer conclusiones, análisis, etc.. con el tiempo. Besines.
13 Noviembre 2011 | 12:15 AM