Elecciones. Lluvia. Pseudonovedades laborales.
Jornada electoral. De resultados previsibles, dicho sea de paso. Casi podría decir que es una "rutinaria jornada electoral"..., pero no, la rutina es otra cosa.
"Esperables resultados electorales", si acaso.
Llueve en Madrid. Eso sí que es un acontecimiento. Porque, aunque me consta que fuera debe existir una imagen de Madrid como ciudad lluviosa... considerando que en caso de acontecimiento televisado llueve... lo cierto es que pasamos meses y meses anclados en la pertinaz sequía. Lo que pasa es que... Boda televisada de los Príncipes: diluvio. Mega-reunión de gente para misa multitudinaria del Papa: tormentón diluviano (la única lluvia de tooooodo el verano. Es más: la única lluvia desde, no sé...¿enero?). Atentados del 2004 y posterior manifestación de repulsa: venga a llover (lágrimas del cielo). Y, como esto... seguro que si me pongo a calcular me van a salir docenas de ocasiones... en una capital especialmente seca.
Final de semana laboral. Semana peculiar, por cierto: me trasladan de Campaña (aunque sigo en el mismo sitio. Incluso en plan cotidiano: la misma mesa y el mismo equipo, 'por ser yo'. De ser otra, me habrían cambiado). Entro algo así como... ¿semi-pseudo-responsable? Semi, porque en realidad no soy responsable de nada (aunque....); pseudo, por la misma razón: mi responsabilidad sería falsa: ya hay Coordinadora, Supervisora, Jefe de Proyecto, Responsable de RRHH... y no sé quién más mirando todo con lupa (aunque...). Ó sea: que como la Campaña en que llevo desde septiembre me tiene a mí como única superviviente de las siete que entramos en ella para inaugurarla (luego han entrado y salido algunas personas más)... pues directamente me sacan de allí para intentar que ésta nueva arranque. El problema es cuando se den cuenta de que, al sacarme, poco menos que hacen desaparecer esa otra Campaña. No es vanidad: es que si muchos días, de nueve televendedoras que éramos, terminábamos el día con doce ventas... y cuatro ó cinco eran mías, pues...
En fin: ellos sabrán.
El cambio de Campaña no me reporta más que eso: que me cambian. Sigo regida por el mismo convenio espantoso, intentando vender a quienes no han pedido ni información algo que no necesitan ni se pueden permitir. Y enredada en farragosísimos textos legales (bueno... por llamar de algún modo ese pastiche corto-pego) que hacen desistir a los telefoneados a mitad de la conversación-discurso...
También me reporta la promesa de que este mes voy a cobrar incentivos (los máximos recién aprobados de la Campaña de la que salgo... en tarjeta-regalo del cortinglés): es un modo, supongo, de compensar el hecho de que, al sacarme de allí, ya no podía comisionar. Así que me 'liquidan' esa cantidad... y me colocan en una Campaña donde los incentivos ya se irán viendo...
Semana rara. Al menos, en lo laboral. Y la que empieza mañana se presenta más ó menos igual.
Y, sobre otras cosas..., bueno, supongo que en mi anterior post más ó menos quedan algunas intuidas...
Jornada electoral. Llueve en Madrid.
Probablemente esta noche, más. Un post algo más personal. El que no escribí anoche, tras no hacer tampoco una no-obligatoria llamada telefónica...





elpatiodemicasa dijo
¡Hola, guapa!
Durante esta mañana me he acordado varias veces de tí... Hoy una de mis hermanas comienza a trabajar de teleoperadora, y recordando tus relatos, uffff.... También viene de otro gremio diferente, trabajadora incombustible y todoterreno, pero tal como están las cosas, como ella dice... hay que seguir pagando la hipoteca...
¿Ayer el cielo lloró en Madrid? NO me extraña... Por aquí creo que está a punto de llorar, parece ser... y aunque le entiendo (es para llorar) después de que mi lugar de trabajo se inundase hace dos semanas por segunda vez en año y medio, no me apetece nada de nada... (ya conoces mi relación de amor/odio con la lluvia)
Un beso enorme...
21 Noviembre 2011 | 02:13 PM