Sin esperar respuestas.
"Deslizar mis dedos por tu pecho, rozarte con mis uñas, bajar hasta hacerte temblar de cosquillas.
Pasear mis labios por tu piel, buscando contrastes; sentir suavemente el latir de tu sangre.
Adivinarte a ciegas, reconocer tus músculos, rozar con mi lengua tu cuello, morder allí donde sé que te gusta; morderte sabiendo que no te haré daño.
Acariciar tu pelo, acariciarte con el mío. Buscar con mis labios tu boca.
Y preguntarme en una milésima de segundo de lucidez cómo puede ser que me guste tanto tocarte, morderte, besarte. Y que la replica de tus dedos y tu boca en mí puedan hacerme sentir tantas cosas.
Preguntarme cómo me puedes gustar tanto. Tanto.
Preguntas a ciegas. Ó con reflejo de velas, sombras en la pared y luz en tu piel desnuda.
Preguntar, preguntarme ó preguntarte, un instante.
Y que no me importe por una vez, en lo más mínimo, no encontrar respuestas para esas preguntas".






Manuel Toribio Nuñez dijo
Muy bueno, te felicito..
27 Diciembre 2011 | 02:00 AM