Porque al final, estás tú.
"Porque al final, sé que serás mi deseo y mi recuerdo esta noche, cuando el calendario cambie de último dígito.
Mi deseo de estar contigo. A pesar de lo que sé, de lo que intuyo, de lo que me diga el sentido común. Mi recuerdo de lo pasado, de lo imaginado, de lo proyectado. El recuerdo de que estás, de que existes.
Mi deseo..., no: mis deseos, siempre de felicidad para tí. De que todo te vaya bien. Mis deseos por encima de mi deseo. De mi deseo egoista de tí.
Porque al final no podía sino terminar este año dedicando estos últimos segundos antes de cerrar la sesión, de apagar el ordenador, de atarme el cinturón de la gabardina, confirmar que está cerrada la espita del gas, que los grifos no gotean, esparcir en el quicio de la puerta unos granos de sal protectora y supersticiosa, cerrarla tras de mí..., dedicar estos últimos segundos a escribir. A arruinar con dos lágrimas el maquillaje. A escribir para mí, a escribirte.
Porque al final, pase lo que pase, no sé cómo dejar de quererte. Ni quiero aprender.
Porque al final, en el último segundo de este año 2011, serás el pensamiento que me acompañe hasta el primer segundo del 2012. Año incierto.
Pero del que tengo la certeza de que seguiré pensando en tí, inevitablemente y siempre".



