Crónicas de la monotonía.
Falta de tiempo.
No hago gran cosa a lo largo del día... pero no me queda tiempo para nada. Digamos que como lo que hago por obligación tampoco tiene demasiada enjundia (bueno, ni poca ni mucha, para qué vamos a decir otra cosa), pues me queda esa sensación perenne de 'falta de tiempo'... y de absoluta inutilidad.
Me falta tiempo para todo lo que me apetecería hacer. Aunque... esto sé que ya lo he escrito otras veces. Dejà vú. Entro en internet y doy un rapidísimo repaso al correo, a las redes sociales, al blog. Ni siquiera entro todos los días: aunque podría... la actividad tan poco provechosa de esas ocho horas en el sótano, con la diadema-casco, las dos horas y pico de trayecto, la mínima intendencia doméstica diaria 'hacer cama-fregar tazas, plato, cubiertos-limpiar baño', la ducha, el intentar no olvidarme de la hidratante... la verdad es que me hace llegar a estar horas agotada. Y si acompaña el carácter del pc, vago también él muchos días, tan repleto de cosas en su interior como el cuarto donde está instalado..., que a veces se niega a arrancar, ó el ratón-psicópata decide bloquearse, ó hacer desaparecer el puntero, ó empeñarse en mandar éste a la esquina superior derecha y cerrar la sesión sin que yo pueda evitarlo... pues eso mismo: que no todos los días, siquiera, entro por aquí.
Trabajo monótono en una Campaña de ventas que no sé, francamente, cómo consigue sobrevivir. Y que no sé, ni sabemos, si terminará en dos días, en dos semanas, en...
Treinta y ocho horas y media semanales en el sótano, diciendo que soy 'Alicia' por contrato... En fin. A ver si un día el Conejo Blanco decide venirse a la madriguera-sótano y, al menos, nos entretenemos un ratito... Porque, a veces, sí he creido ver la sonrisa flotante de un gato riéndose de mí.
Radical falta de tiempo. Enero raro, casi primaveral de nuevo en este Madrid donde las terrazas de los bares ya se mantienen todo el año. Enero raro de un año que, casi dos semanas después de empezar, no termina de arrancar en condiciones en mi vida.
Falta de tiempo. Ganas que agoto a base de no poder llenar los días de cosas que me gustarían. Ganas de agoto de puro aburrimiento, el hastío que me suele producir no ver avanzar las cosas en condiciones.
Al menos, creo que en algo he avanzado. Si es un avance, claro, no quedarme dormida cada noche del puro cansancio de llorar. Borrachera de lágrimas. Lágrimas inevitables.
No, no duele menos: el dolor sigue ahí. Y siguen el deseo, ése que quema, y esa chispa de rebelión que tengo que sofocar, y el no entender aunque se entienda, y... Pero... Igual también es que ni tiempo ni capacidad me quedan, tras tantas horas de tareas inútiles, para poder llorar con ganas.
Ó igual es que, simplemente, algunas cosas cotidianas terminamos por no reparar en que seguimos haciéndolas. Tal vez simplemente sea eso, y de puro hastío ya ni recuerde si sigo quedándome dormida tras no poder evitar llorar.






fenicia dijo
Un abrazote Bruxi querida.
Feni
12 Enero 2012 | 04:52 PM