Esa utopía llamada esperanza.
Me cuento mentiras. Sé que, simplemente, es eso. Pero ya sé (casi todo el tiempo) que son mentiras, y ya está.
No, no deja de doler. Las evidencias es lo que tienen: están ahí. Y cuando éstas se han visto tan claras, se han reconocido..., pues eso: que se puede fingir, se puede mirar para otro lado ó se puede vivir aceptando esa evidencia, pero eso no hace que las cosas cambien.
Llevo tres días sin llorar. Ó, al menos, sin tener que esforzarme para reprimir las lágrimas a todas horas, que era mi estado 'natural' el martes, el miércoles... Cuando redacté el anterior post, en definitiva, que 'solté' el martes por la noche. El miércoles..., en fin, qué más da. A ratos también sirve como medicina el autoengaño; a ratos, la fuerza de la costumbre hasta me hace dudar... y me hace creerme (un ratito) que aún es posible. Que aún queda futuro, que aún hay cosas que están ahí... Que me equivoqué en mis percepciones, y...
Y luego recuerdo que no. Que no puede quedar donde, en realidad, nunca hubo. Que sólo yo me imaginé algunas cosas, supongo que por lo mucho que (hasta inconscientemente) llegué a desearlas.
Pero todo eso ya da igual.
No deja de doler, aunque supongo que refugiarse en cada instante de realidad, de vida cotidiana, sirve para no pensar en ello. E igual así duele menos: la cotidianidad, la rutina, el viaje hacia ninguna parte, también ayuda a cicatrizar heridas. Eso sí lo sé.
No sé, tampoco, cuanto tiempo más estaré escribiendo aquí. De momento, es evidente que he vuelto. También, supongo, que porque esto me sirve para tener algún sitio donde esconderme ó donde no hacerlo. Porque aquí no tengo que fingir que no pasa nada. Porque, en realidad, este blog lo abrí para eso: un sitio donde 'volcar' cosas.
Aunque cada vez me lean menos (cosa que tampoco me preocupó nunca, dicho sea de paso).
De momento, he vuelto.
De momento, todo sigue igual. Aunque quiera creer algunos instantes que existe un futuro.
Igual es que, en el fondo, no quiero perder completamente esa utopía llamada esperanza.



